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#15M: TORCER EL PLAN ECONÓMICO

El 15 de marzo la CTEP junto a organizaciones sociales realizaron una Jornada Nacional de lucha contra el modelo económico del gobierno y por la implementación de la Ley de Emergencia Social, recientemente reglamentada.
Rafael Klejzer, referente del Movimiento Popular La Dignidad-CTEP analizó lo que dejó el 15M en el marco de un marzo cargado de movilizaciones y luchas masivas como fue la de docentes, el conjunto del movimiento obrero, el paro internacional de mujeres y finalmente el paro de la CGT para el 6 de abril: “Si no somos capaces de romper los límites del sector y juntarnos con el conjunto del movimiento obrero no vamos a torcer el plan económico.”


¿Qué balance haces de esta jornada de lucha protagonizada por los trabajadores y trabajadoras de la economía popular?
-Lo que es importante resaltar es cómo llegamos a este momento. Me parece que el año pasado le cambiamos la tendencia al gobierno en el sentido de que tanto el PJ en la legislatura (diputados y senadores), en las intendencias y gobernaciones venía teniendo una tendencia de colaboración muy importante y a partir del 7 de agosto cuando fue la marcha de San Cayetano le cambiamos la tendencia al gobierno, donde emerge un sector social ya constituido como un sector de laburo que es la economía popular con una representación sindical muy importante que es la CTEP en alianza con la CCC y Barrios de Pie, que se pudo construir una interlocución muy importante del sector para que el estado se diera cuenta de que que lo que exigimos.
A partir de ahí trabajos en un unidad con otras organizaciones en la aprobación de la ley de emergencia social, ley que pudo arrastrar a sectores muy importantes, que interpeló al conjunto del movimiento obrero, al triunvirato de la CGT, al conjunto de los sindicatos que allí están, junto con la marcha federal, un marco de unidad que plantea salir de la calle de una forma diferente, mucho más masiva de la que planteaba la vieja forma de interpelación a la sociedad, muy fragmentada, de a 200 fragmentado en una calle no servía, hemos puesto a la mayoría de las representaciones en un mismo lugar.
Luego de lo que se dijo que el acta acuerdo con el gobierno, el pacto social y demás, hemos demostrado desde los verdurazos  hasta los cortes de rutas que nosotros no íbamos por la mínima sino que  íbamos a poner las reivindicaciones por encima de los sectores sectoriales y llegamos al 15M con más unidad, con mayor niveles de organización, con un consenso muy importante de la economía popular y que pese a la lluvia fueron muy masivo. Un poco el balance es que hay mucho pueblo organizado y poca conducción para organización política orientando.

Ayer la CGT anunció el paro para el 6 de abril, ¿cómo pensas que influyeron las jornadas de lucha que se vivieron la semana pasada, no solo el 7 en las calles, las bases exigiendo el paro  a la central sino contemplando el 8M, el paro internacional de mujeres, el paro docentes para llegar a la CGT poniendo la fecha del paro?

Los paros docentes, el de las mujeres, los trabajadores de la economía popular, si bien algunas ramas podemos parar nuestro fuerte es la movilización porque ese dia la venta de carton, los campesinos sin tierra no jodemos a nadie, tenemos que movilizarnos. También la corriente federal convocando al paro, un sector muy importante de la CGT convocando al paro, tenemos a la CTA convocando al paro y por fin la CATT, la unión de trabajadores de transporte convocando al paro, los gordos no tienen otra opción que llamar al paro, ahora una cosa es el paro y la otra es el día después, el paro por sí solo no define una situación para un lado o para el otro, lo que sí  tenemos claro por lo menos el sector que representamos es que toda esta gran lucha social y sindical no puede ser que la capitalice los sectores del PJ o el PJ en función de su propia estrategia, el pueblo organizado no puede permitir esto. de alguna forma u otra debemos levantar la bandera de una independencia política de los trabajadores, un programa que nos permita una salida y que no seamos siempre los mismos los que paguemos el costo del ajuste.

-¿Qué expectativa tienes para que se implemente la ley de la emergencia social? estuvimos tres meses para la reglamentación, y pensando en cómo se llevaría a cabo desde los puntos más concretos (obra social, etc.) hasta la más macro de 400 mil puestos de trabajo

Lo que venimos planteando desde la CTEP es que la ley de emergencia social más temprano que nunca se va a cumplir, los 400 mil puestos de trabajo, eso se va a cumplir, sino vamos a salir a la calle. Lo apasionante de este momento es que si nosotros nos quedamos como fuerza sindical reivindicando solamente nuestro sector no vamos a interpelar al resto de los trabajadores que con sus luchas no se puede enfrascar en su sector. Si no somos capaces de romper los límites del sector y juntarnos con el conjunto del movimiento obrero no vamos a torcer el plan económico. El gobierno tiene los recursos para ponerlos en la economía popular y las herramientas para resolver, no lo hace porque orienta una política económica que es lo que tenemos que torcer . Si nos quedamos solo en los dos o tres puntos de los docentes, en parte de la emergencia social no vamos a resolver el problema de fondo que implica que el ajuste es estructural, la pobreza es estructural. Por más que nos dan los 400 salarios sociales complementarios, como está planteado hoy  en la Argentina esos 400 mil compañeros no van a salir de la pobreza, en todo caso si saldrán de la indigencia pero no de la pobreza. Si trabajas 2 hrs por día vas a cobrar el salario social complementario pero vas a seguir siendo pobre mientras que las grandes inversiones que nos prometieron alguna vez en realidad son fuentes especulativas que se llevan la guita y el ahorro interno junto con la deuda externa son los que fugan los capitales y la plata que nos falta a fin de mes a nosotros.
El gran desafío nuestro es como ponemos un programa político independiente de los trabajadores que haga palanca en cada una de las reivindicaciones porque sin victoria no podemos avanzar, pero vayamos en contra de este gobierno y las empresas que vaciaron al país históricamente se llevaron el ahorro nacional y recuperar lo que es nuestro.



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LA MASACRE DE PERGAMINO Y EL FANTASMA DEL PABELLÓN SÉPTIMO




Así siguen retratando los medios masivos de comunicación las masacres en las instituciones de encierro

El 14 de marzo se cumplieron 39 años de la masacre del Pabellón Séptimo y hace una semana y media murieron en Pergamino siete presos, luego de una supuesta pelea y una también supuesta prendida fuego de colchones: Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizzarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre. El fantasma de la masacre del Pabellón Séptimo en la Cárcel de Devoto revuela sobre los hechos en Pergamino. Dialogamos con Claudia Cesaroni, abogada integrante del CEPOC y autora del libro Masacre en el Pabellón Séptimo, sobre lo que pasó hace 39 años, y lo que sigue pasando en las instituciones de encierro en Argentina y a nivel mundial. La condición de “presos comunes”, los discursos que producen muerte y la importancia de desmontar las versiones que quieren hacer pasar estas masacres por motines y peleas entre presos. El fuego como pretexto para encubrir el accionar policial y la vulneración de todo tipo de derechos a la que están sometidos quienes son privados de su libertad.


-¿Podrías contarnos brevemente los hechos ocurridos el 14 de marzo de 1978?


Los hechos que sucedieron el 14 de marzo en realidad empezaron el día 13. En ese pabellón, el séptimo de la cárcel de devoto, había sobre-población: 160 presos para un lugar de 70. Había un solo televisor, estaban mirando una película que duró más de lo previsto, entonces vino un penitenciario y quiso ordenarles de mala manera que apagaran la televisión. Uno de los presos con mayor predicamento, que era Jorge Omar Tolosa, se negó, le dijo que tenían permiso, que otro penitenciario los había autorizado, que los dejara tranquilos, que los dejara de joder, que estaban mirando tranquilamente una película y querían terminarla. Una cosa que parece una tontería, un hecho nimio, pero eso en la cárcel hoy y en la del ‘78, a un mes y medio del mundial, y el año en que la dictadura estaba finalizando su tarea represiva del modo más brutal para dejar las calles de la Argentina “limpias”, para que llegaran los periodistas de todo el mundo a cubrir el mundial, era inaceptable. En la madrugada lo van a buscar a Tolosa, supuestamente para informarle una sanción. Tolosa, sabiendo lo que le espera porque era un preso viejo, se niega a salir. Entonces a la mañana siguiente, en represalia a esta desobediencia, ingresa una requisa mucho más brutal de lo habitual, y con mayor número de miembros de servicio penitenciario, y la brutalidad con la que se descargan sobre los presos, hace que estos intenten de alguna manera defenderse y empujan a la requisa para que salga, para que deje de pegarles de esa manera tan brutal. La empujan, la corren digamos, no hay penitenciarios lastimados, no hay toma de rehenes, no se quieren escapar. Simplemente pretenden que dejen de golpearlos con esa brutalidad. Los penitenciarios salen protegidos, cubiertos por disparos que vienen desde arriba. Los presos para evitar que esos disparos los maten, los toquen esas balas, ponen los colchones, que es un modo de defenderse lamentablemente habitual en el ámbito penitenciario, porque no hay otra manera de defenderse de los disparos. Esos colchones se prenden fuego. Hay diversas versiones: algunas tienen que ver con el querosene de los calentadores, otras hablan que por las granadas de gas lacrimógeno que tiran. Sea por el querosene, sea por la granada, sea por todo junto, los colchones se prenden fuego y nadie apaga ese fuego. Nosotros descubrimos en la causa judicial que pudimos recuperar en el año 2011, que llegaron a la Unidad 2 de Devoto unos auto-bombas de Bomberos, que habían sido avisados por el sistema de alarmas de la Policía Federal, y no las dejaron entrar. No dejaron entrar a los bomberos. Así murieron asfixiados, carbonizados y los que sobrevivieron a esa primera etapa, cuando iban saliendo tenían que pasar por una doble fila de penitenciarios, y algunos fueron muriendo por los golpes y cadenazos que les pegaban los penitenciario sobre sus espaldas quemadas. El total de muertos fue de 64. Y eso es lo que durante mucho tiempo se conoció como “motín de los colchones”, porque se construyó una idea de motín, hasta que logramos -en un trabajo conjunto de sobrevivientes, familiares y organizaciones de derechos humanos que integramos- desmontar esa idea del motín y perfectamente mostrar que eso había sido una masacre, en un modo de presentar los hechos muy parecido a lo de Pergamino


-Hablaste de la recuperación de la causa en 2011. ¿Qué pasó desde el ‘78 hasta ahora que esta masacre quedó en el olvido, o no se conoce como tal, incluso en muchos ámbitos militantes?


Yo milito en distintos ámbitos políticos y de derechos humanos hace muchos años, incluso desde ese mismo año, que tenía 15 años cuando eso pasó, y mucha gente desconoce absolutamente la existencia de esa masacre, y es parte de lo que me motivó a trabajarlo. Creo precisamente que pasó al olvido porque eran presos llamados “comunes”. En esa misma planta había 1000 compañeras presas políticas, si hubiera pasado esto en la planta de presas políticas, seguramente el impacto, el modo de trabajarlo, lo recordatorio, la memoria, los libros, etc., hubieran sido mucho más visibles, ese hecho y todo su impacto. Y esto tiene que ver con la condición prácticamente de escoria, absoluta marginalidad e invisibilidad que tienen las personas que están privadas de libertad por delitos “comunes”. Nosotros lo que intentamos demostrar es que no importa el origen de la detención. A mí no me importa si una persona esta presa porque robó, o porque milita en una organización política. Esa persona al momento de ser torturada o de ser asesinada, esa tortura y esa muerte tienen exactamente el mismo valor, y la responsabilidad estatal es exactamente la misma. Entonces eso fue lo que intentamos demostrar, esa es la base del libro y las presentaciones judiciales, hasta que finalmente en Agosto de 2014 logramos que la justicia federal nos diera la razón, dijera que esto sí había sido un delito de lesa humanidad y que debía investigarse como tal.


-Es notable cómo en relación a la condición de presos comunes, podemos hacer un paralelismo entre aquella masacre del Pabellón Séptimo y lo que pasó el 2 de marzo pasado en Pergamino


Exactamente. Por eso te decía la similitud. Las primeras horas, y no porque yo tenga una especial habilidad para darme cuenta de las cosas, simplemente porque mas o menos conozco un poco el paño y la manera en que se venden como motines lo que no son. Cuando empecé a ver por televisión y a leer algunos twits, que hablaban de esto de Pergamino como motín en la comisaría, y las explicaciones que eran que habían metido a un pibe acusado de violación, que se había pelado con no sé quién, pensé: otra vez lo mismo, otra vez la misma historia, están diciendo lo que la policía dice que pasó. En el caso de Pergamino, tenemos la suerte, en el marco del horror y la desgracia, porque el mensaje de texto que todos vimos es de un pibe que después murió-, de ese mensaje de texto donde dice “mama vení que nos van a matar a todos”. Yo no podía dejar de pensar en esa mamá, que tenía ese mensaje y cuando llegó ya era tarde, y a la que además le dijeron que su hijo había muerto a los gritos, en la puerta de la comisaría, sin ningún cuidado, sin ningún respeto, yo creo que si se muere un perro tendrían más empatía, de solidaridad con el dueño de perro para avisarle que se murió. Te están avisando que se murió tu hijo, a los gritos, en la puerta de una comisaría, leyendo un listado, igual que en el ‘78. Nosotros tenemos imágenes, tenemos testimonios de que así se hizo en el año ‘78, de que así lo hizo la dictadura gritando “tal muerto, tal al hospital…”. Es de una brutalidad que a mí me sigue poniendo la piel de gallina.


-También hay similitudes en el tema de los bomberos. Una de las familiares relata que los bomberos estuvieron 40 minutos porque en teoría nadie sabía dónde estaba la llave de la celda donde estaban encerrados los presos que murieron.


Esa es otra infamia, que la policía diga que no sabe dónde está la llave, si es verdad es inaceptable, y si es mentira es igual o más grave, pero en cualquier caso es inaceptable, y debiera ser fuente de una imputación grave. Yo insisto en que esto debiera caratularse como torturas seguidas de muerte, porque no es la muerte sola, sino la manera en la que llega la muerte. Hay que pensar en una celda pequeña donde te estas prendiendo fuego, y te estas muriendo asfixiado agarrado a los barrotes. Cuando por ejemplo Massa, o alguno de esos personajes, dice “yo quiero que tal, una persona que cometió un delito, se muera aferrado a los barrotes en la cárcel”, bueno ahí tenes, eso es pudrirse en la cárcel aferrado a los barrotes. Los discursos también producen muerte.


-Parece haber una constante en las prácticas de muerte que se suceden en las instituciones de encierro a nivel nacional, y tal vez también a nivel regional y mundial, ¿con qué lo asocias?


Yo no lo reduciría a este país, teniendo en cuenta lo que sucedió hace una semana en Guatemala con las más de 30 niñas muertas. Tiene que ver justamente con la existencia de seres humanos que están por fuera de lo que una parte de la sociedad ve como sujetos, y no solamente los presos. Fijate en el caso de los refugiados: todos los días vemos imágenes de gente flotando en el mar Mediterráneo o el que sea, o las masacres que suceden regularmente por parte del Estado de Israel sobre el pueblo palestino, o lo que sucede en Siria, y hay un nivel de destrucción y de horror que ya entra en un terreno de la ajenidad, porque a veces se torna insoportable. Y otra porque una parte de la sociedad, yo trato de no leer los comentarios de las notas en los diarios porque creo que son dañinos, pero a veces puedo ver, como ayer mismo por ejemplo, en una nota sobre la masacre del Pabellón 7, a un tipo que comentó “64 menos”. ¿Que tenés que tener en la cabeza para decir algo semejante? Hay periodistas que incluso lo dicen por televisión. Me parece que tiene que ver con eso, de que hay determinadas clases de sujetos que están por fuera de lo que vos entendés como un ser humano, y eso te habilita a que no te importe ni un poquito su muerte, su desaparición.


-En relación a esto de los comentarios, nos contaba la hermana de Federico Perrota (uno de los presos muertos en Pergamino) que los policías de Pergamino están posteando en Facebook cosas como “fueron siete milagros para Pergamino, mientras pasen estas cosas vamos a vivir mejor”. Hay un contexto de amenazas a testigos, y los 12 que siguen presos están en Junín en manos del mismo Servicio Penitenciario que los hostigó.


No es lo mismo porque en Pergamino estaban en manos de la policía y en Junín seguramente estén en una unidad penitenciaria, pero hay un espíritu de solidaridad. De hecho muchas veces nos ha pasado que presos federales tiene problemas, son castigados, y como oferta se los manda a las cárceles provinciales, y cuando llegan reciben los mismos malos tratos y torturas que venían recibiendo, porque existe lo que se llama el preso que llega empapelado. Así que sí, no es ninguna garantía de seguridad que estén en Junín, aunque sea que estén en el ámbito del Servicio Penitenciario Bonaerense.


-A su vez antes estaban presos en una comisaría…con toda la problemática de presos en comisarías.


Esa es la primer cuestión que nosotros marcamos y que no debería haber sucedido. La primera ilegalidad es que haya presos en comisarías. Esa es la primera cuestión que es la que debe atenderse, marcarse, denunciarse, porque no tienen por qué estar en comisarías. Por supuesto que ninguno estaba condenando, había gente que estaba por contravenciones. Y si fueran hechos que tienen lógica para tener una prisión preventiva, tendrían que haber estado en una unidad penitenciaria, no en una comisaría.


-Que tampoco garantiza nada no… pero


Por supuesto, estar preso en cualquier espacio es estar sometido a riesgos, muchos más riesgos que las personas que estamos en la calle. Pero por lo menos…


-¿Cuál es el estado de la causa de la masacre del Pabellón 7?


Está en el juzgado federal 3 donde la cámara federal ordenó que se realice la investigación respetuosa del derecho a obtener justicia de las víctimas y sobrevivientes. La tiene el doctor Rafecas y está en pleno proceso de instrucción, están tomando testimoniales. La verdad es que la actividad la hacemos solamente los querellantes. La fiscalía de Delgado no tiene mucha actividad en reclamar medidas, o en impulsar la causa, está en otras cuestiones, de hecho no consideraba que era un delito de lesa humanidad. Como podemos, con bastantes dificultades, porque es un equipo absolutamente voluntario y solidario con familiares y sobrevivientes, en la medida que vamos pudiendo vamos impulsando la causa. Nosotros pensamos que lo más importante es que ese hecho pudiera resignificarse, y los familiares y sobrevivientes entendieran que no eran los responsables de su propia muerte, sino que habían sido víctimas justamente de una violación de derechos humanos.


-Qué importante hacer memoria para exigir justicia por Pergamino

Yo creo que estamos mucho mejor que cuando nosotros empezamos con este tema, porque ya hay una especie de práctica de no aceptar en seguida que estos hechos son motines. Ya los familiares tienen otro nivel de organización. Me parece que nosotros, humilde y sinceramente, hemos contribuido a que haya una mirada distinta. Hace cuatro o cinco años ningún periodista se preocupaba por pensar si un hecho era un motín o una masacre. No estaba en ningún tipo de agenda, si bien hoy no es un tema de agenda fundamental, sí me parece que hemos abierto una importante discusión sobre este tema. Yo quiero hacer una mención especial al Indio Solari, porque me parece que en estos días hay que ser muy agradecidos con quienes han acompañado todo este reclamo. Él nos dio un impulso enorme cuando mencionó el libro, mencionó la masacre en septiembre de 2013 en su concierto en San Martín de Mendoza, y eso fue un enorme impulso para el conocimiento de los hechos, y sobre todo para que miles de pibes que cantaban y cantan “Pabellón 7” dijeran: ¡uy, nos está diciendo que leamos! Y eso también nos abrió, esa corriente ricotera y roquera, abrió otra vía de conocimiento que es muy importante, porque es mucha gente joven.  

Audio de la entrevista:

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GUATEMALA: “LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES VIENE SIEMPRE DE PARTE DEL ESTADO”

El 8 de marzo al menos 38 mujeres -al momento de escribir esta nota- murieron en Guatemala, luego de protagonizar una protesta contra los abusos sexuales a los que eran sometidas en el Hogar Virgen de la Asunción. Bajo llave y sin posibilidad de salir, fallecieron en medio del fuego. Dialogamos con Jovita Tzul, abogada del Movimiento de Mujeres Indígenas TZUNUNIJA, para conocer la situación a la que se ven sometidas miles de niñas y jóvenes. Las denuncias previas desoídas por el Estado, los reclamos de las mujeres indígenas en el marco del 8M y la criminalización de lideresas por la defensa de sus territorios frente a proyectos extractivistas.


-¿Podrías compartirnos cómo se está viviendo en Guatemala esta tragedia ocurrida en un día tan emblemático como el 8 de marzo y qué responsabilidad hay por parte del Estado?

Soy Jovita Tzul, maya-quiché y abogada del Movimiento de Mujeres Indígenas Tzununija, una organización de mujeres que articula más de 100 organizaciones en todo el país. Es indignante lo que ha ocurrido en estos llamados aquí “hogares seguros”, que son instituciones destinadas al resguardo, al cuidado de menores de edad que están siendo victimas de violencia, de trata o de explotación sexual. Es lamentable que el Estado de Guatemala no asuma la responsabilidad que le corresponde, en resguardar la seguridad y la vida de ciudadanos y mucho más de menores de edad en este país. Fue un hecho realmente bastante alarmante, pero la verdad es que desde hace varios meses en Guatemala, este tema del problema de los hogares seguros ha estado presente, y el Estado ha hecho caso omiso de prestarle atención. Hace varios meses, no solamente en este hogar “Virgen de la Asunción” que es donde pasaron los hechos, sino en otros hogares, se han dado varios incidentes de que los menores buscan la manera de escaparse, o diversas denuncias de violación a los derechos humanos, inclusive actos sexuales de violación en contra de las niñas que residen en ellos. Se han presentado las denuncias, sin embargo el Estado de Guatemala, por medio del sistema de justicia que está lleno de corrupción, han hecho caso omiso de esas denuncias, tal es el caso que 8 de las niñas que han sobrevivido al incendio y han sido trasladadas a otro hogar, están embarazadas hoy día. Esto es una responsabilidad de Estado, y como mujeres indígenas nosotras estamos convencidas de que la responsabilidad no es sólo institucional, esto no se resuelve  quitando del cargo al encargado del centro, o la Secretaria de de Bienestar Social, porque esto es una responsabilidad del Estado, que sistemáticamente ha hecho caso omiso de darle la importancia y el trato debido a estas menores.

-¿Cuál ha sido la respuesta de los diferentes espacios institucionales que tenían responsabilidad sobre los hogares seguros, puntualmente sobre Virgen de la Asunción?

La respuesta es la misma que da el Estado para todas las problemáticas. Culpar a otros entes que por  la inoperancia de alguna otra institución no se pudo resolver el problema. En este caso el director del albergue dijo “bueno, es que es la Procuraduría General de la Nación la que nunca dio la orden”; a su vez, la Procuraduría General de la Nación dice “es que los juzgados no emitieron las ordenes”, los juzgados culpan al ejecutivo, el ejecutivo culpa al organismo judicial, y el legislativo nunca cumplió su función de ir verificando el cumplimiento de los derechos en esos lugares. Entonces, la reacción  del ejecutivo es ambigua. Primero lo que se estableció es darle la responsabilidad a una menor que con una carterita, con un fósforo o con un cerillo, había prendido fuego dentro del recinto donde estaban todas las niñas, la responsabilidad se la da a una menor, cuando el Estado no está asumiendo una responsabilidad. Y cuando vamos al plano institucional, se culpan entre instituciones, y ninguno tiene la culpa. De esa manera el Ministerio Público no puede proceder, tampoco se puede proceder con ninguna demanda directamente a ninguna institución, pues ellos se culpan mutuamente, y lamentablemente a lo único que aspiró el presidente de la república es a hacer un mensaje de solidaridad e informar que ha sido destituido el director del centro. Destituido sin haber delimitado las responsabilidades penales de él dentro de ese centro.

-Hay una cuestión en ese sentido que ha marcado a Guatemala: la violencia del terrorismo estatal contra las mujeres indígenas en particular y en general contra el conjunto de los pueblos indígenas. ¿Cómo viven esa actualización de algo que se padeció en las últimas décadas a través del terrorismo estatal, de la desaparición forzada de personas, y que ha quedado en muchos casos impune?

Nosotras como movimiento Tzununija tenemos clara la posición que la violencia contras las mujeres viene del Estado. Siempre ha sido del Estado, en el tiempo de la guerra y también hoy en los llamados tiempos de paz, solo que hoy la violencia está institucionalizada y está legalizada, y en ese sentido, un hecho como este y que ha trascendido mucho a nivel internacional, hace un llamado nuevamente a los órganos de justicia en Guatemala, a los órganos de protección y de bienestar social en Guatemala, y también por supuesto a todas las instituciones del ejecutivo, y un llamado también a esta sociedad, que lamentablemente hemos naturalizado la violencia, y sobre todo la violencia en contra de las mujeres. Nosotras como mujeres indígenas hemos hecho las denuncias políticas y judiciales, alegando que este Estado no tiene las condiciones para brindar la protección a menores y a mujeres indígenas víctimas de violencia. Porque esos albergues hoy en día están en el ojo del huracán por todo lo que ha pasado, por la crisis institucional que hay, por el hacinamiento que se da, porque en el lugar donde se dio el incendio había una superpoblación de mas del 200%  de personas que se podían atender, también hemos denunciado que estos lugares no reúnen la condición para resguardar la vida de mujeres y de niñas indígenas, y que en ese sentido son las mas vulnerables y son las más fáciles de violentar. Creo que esto ha sido una recurrente que fue en la guerra, y ese mismo síntoma lo seguimos viviendo las mujeres. Por supuesto que nos hemos organizado, nos hemos incorporado a diferentes espacios para apoyarnos entre nosotras mismas, y varias organizaciones de la sociedad civil hemos suplido la labor y la obligación del Estado, de resguardar la vida y la seguridad de las mujeres indígenas.

-Obviamente en los medios hegemónicos no se difundió el 8M en Guatemala. ¿Puedes contarnos cómo vivieron el paro internacional de mujeres y qué exigencias vienen levantando como mujeres indígenas?

Fue un movimiento a nivel mundial, y en Guatemala nosotras, como mujeres indígenas y puntualmente como movimiento Tzununija, hemos estado posicionando varias demandas. Y demandas estructurales que -lo tengo que decir porque es así- a veces no son muy en sintonía con las luchas y las consignas de algunos movimientos feministas, porque como mujeres indígenas nos consideramos parte de nuestras comunidades, comunidades donde convivimos con los hombres, y por lo tanto nuestras exigencias son en materia de pueblos indígenas, y también mujeres indígenas. En ese sentido nosotras hemos estado posicionando que nosotras, las mujeres, paramos el 8M porque queremos una mejor justicia para las mujeres indígenas, y el reconocimiento de las jurisdicción indígenas, de nuestras autoridades en nuestras comunidades. Porque como mujeres indígenas tenemos evidenciado que es una justicia efectiva, para nosotras y que no nos violenta como lo hace el sistema de justicia estatal. También como mujeres indígenas hemos estado posicionando el tema del racismo, que lamentablemente es un tema presente no solo en colectivos mixtos o de mujeres, es un tema que nos viene marcado, y por lo tanto también hemos posicionado el combate y la eliminación del racismo. Y por supuesto también que otras organizaciones de mujeres paramos para pedir que cese la criminlización en contra de mujeres lideresas que están defendiendo el territorio aquí en Guatemala. Creo que las demandas de mujeres con  muy amplias: desde las que están defendiendo la propiedad intelectual colectiva de sus tejidos, hasta las mujeres que están defendiendo sus territorios de proyectos extractivos. Fueron una diversidad de demandas, pero entre las principales están estas.

Audio de la entrevista: 

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Masacre de Pergamino: no los mató el monóxido de carbono, los mató la policía

El jueves 2 de marzo en la noche los familiares de: Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizzarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre llegaron a la comisaría de Pergamino, alertados por los pibes de que la policía los “iba a matar”. A los pocos minutos un humo negro empezó a salir desde dentro de la comisaría. No dejaron entrar a los familiares, tardaron 40 minutos en abrir la celda porque “no encontraban la llave”. Los pibes tienen golpes y disparos. La policía y fiscalía intentan hacer pasar la muerte como inhalación de monóxido de carbono, en teoría producido por un incendio en el marco de una pelea entre ellos. La hermana de Federico Perrota, Daiana Brunell, nos contó lo que en realidad pasó: los mataron y luego los prendieron fuego. Uno de los testigos centrales fue amenazado y debió huir de Pergamino


(Entrevista de Enredando las Mañanas)

-¿Qué sucede previamente a este incendio?

Nosotros nos enteramos de que los chicos estaban siendo golpeados y acorralados por la policía porque ellos mismos desde las celdas nos mandan mensajes, y ya después de que fueran golpeados y apuñalados los encierran. Tenemos mensajes donde Federico, mi hermano, le manda a mi mamá de que los estaban golpeando, los estaban matando. Eso era la meta de ellos, matarlos. Cuando mi mamá llega a la comisaría no les dicen nada, no los dejan pasar, no los dejan ver. Cuando ella llega ya había tres familiares, mamás y tíos de otros chicos que estaban en la misma celda, que habían llegado también por mensajes que los chicos habían mandado. Hasta ese momento no pasaba nada, sólo los golpes a los chicos y las puñaladas. En un momento empieza a salir humo, primero sale muy poco humo y no le dan importancia. A los cinco minutos empieza a salir mucho humo negro, en cantidad, llegaba hasta la mitad de la cuadra. Pasaron 15 minutos hasta que llegaron los bomberos, y otros 40 minutos desde que llegaron hasta que pudieron entrar a la celda porque la llave de la celda no la encontraban, nadie sabía dónde estaba la llave, ninguno la tenía. No podían llegar hasta el candado porque los garrotes se fundieron con el calor. Son todas cosas raras porque tenemos fotos de los chicos, la más clara que se ve de los chicos muertos es la de mi hermano, donde esta tirado en el piso con medio cuerpo adentro de la celda y medio cuerpo en el pasillo, está golpeado en la nariz y quemado un poquito en la frente, si a la foto la acercan tiene un tiro en el mentón, tiene perdigones en uno de los parpados, tiene otro tiro en el abdomen. Esto nos sirve de prueba, es una de las pruebas que presentamos porque ellos aseguran que no hubo agresión a los chicos, que tuvieron una pelea entre ellos y los encerraron. Llevan de todos modos las de perder, porque siendo policías, se supone que deben cuidarlos para que no se maten entre ellos y metieron a los dos que se supone que estaban peleando juntos. Tenemos cómo comprobar que es mentira que estaban peleando, porque uno de los que supuestamente peleaba le manda mensaje a sus familiares pidiendo que vayan a buscar a los familiares del otro porque estaba todo lastimado.

-¿Que pasa ahora con todas estas pruebas, con los sobrevivientes, con el mensaje de texto que decía “nos están matando, vengan”?

Pude presentar las pruebas ante el fiscal el día miércoles. Según ellos están bien encaminados, dicen que saben que va a salir todo a la luz. Todavía no se tienen novedades. Todos los familiares estamos pidiendo una nueva autopsia; el único que se pudo velar a cajón abierto fue mi hermano. La foto que nos muestran donde está tirado medio cuerpo en el pasillo y medio cuerpo en la celda no es como estaba en el cajón. A mí me entregaron un chico con la cara completamente quemada, con la cabeza abierta de lado a lado, acariciarle la cabeza a Federico era como apretar un peluche porque se hundía todo. Si es como el fiscal dice, que la muerte fue por inhalación de monóxido de carbono, es la primera vez que escucho que el monóxido de carbono te deshace los huesos de la cabeza, o te abre el cuero cabelludo o te quema la cara después de muerto.

-¿Hay testigos que puedan refutar la versión policial?

Los 12 chicos que quedaron vivos y están presos -porque hay uno que fue internado debido a que es diabético y lo del humo le afectó demasiado- fueron trasladados al penal de Junín; están pidiendo que por favor los saquen porque fueron amenazados, quieren ser trasladados a otro lado. Uno de los chicos que estaba ese día, y que luego le dieron la libertad, lo primero que hizo fue salir a hablar con las cámaras porque quería que se sepa lo que había pasado. Hace dos días me entero que agentes de la DDI de Pergamino llegaron hasta su casa, se tomaron el tiempo de amenazarlo y hasta de golpearlo, y se tuvo que ir de Pergamino. Nadie sabe dónde está, nadie tiene contacto, no tenemos cómo comunicarnos con él en caso de llegar a un juicio con estos policías porque se fue, tiene miedo.

-¿Cómo era el trato que recibían los chicos que estaban presos previamente a esta situación?

De las dos semanas que mi hermano hacía que estaba preso yo fui sólo una a verlo. Dicho por ellos, el efectivo Alexis Eva, conocido como Eva Luna, era el que entraba a agredirlos, entraba con facas, con varillas de hierro, golpeaba los barrotes de las celdas diciéndoles que los iba a matar a puñaladas, que después les iba a plantar las facas, los amenazaba para que los chicos reaccionen en contra de él, cada guardia que estaba era entrar a buscarle problema a los chicos. Ese sábado que fui, durante la charla que tuve con mi hermano me dijo “hablá con el abogado porque yo acá no quiero estar, me buscan problemas, me amenazan, hacé algo flaca porque yo acá no quiero estar”. Fue toda la conversación que tuve con mi hermano.

-¿Cómo se están organizando en Pergamino para pedir justicia?

Hoy a las 19:00 vamos a realizar la tercer marcha por los chicos, el único grito que se escucha son los nombres de ellos pidiendo justicia, no se cortan calles, no se realiza ningún grito de agresión a la policía porque lo que queremos pedir es justicia y demostrarles que somos más gente que ellos. De hecho hay policías de acá de Pergamino que en sus muros de redes sociales han publicado comentarios fuera de lugar. Yo no los defiendo porque no digo que eran santos, por algo estaban ahí adentro, pero lo estaban pagando. Está perfecto que crean que eran unos chorros, que eran unos negros, yo lo que digo es que ellos que son empleados del gobierno no pueden poner estas cosas. Hay uno por ejemplo, Matías Di Santo, que puso en su muro que a medida que iban pasando estas cosas íbamos a vivir mejor, que eran siete milagros de Dios para Pergamino, y que si sabía les llevaba nafta. Yo no digo que no lo crea, pero que no lo haga público, porque atrás de esos 7 chicos hay criaturas que se quedaron sin padres, había chicos que eran hijos únicos, y hoy esas madres se quedaron sin nada. Esos hijos todavía esperan a sus padres, en el caso de mi sobrina, que tiene tres años, desde que pasó esto no hay una noche que no vuele de fiebre, y cómo le explico yo ahora que su papá no vuelve, que su papá ahora es una estrellita que la cuida. Cómo le puedo explicar que no hubo agresión hacia los chicos cuando tengo el audio del señor, si se le puede llamar señor a Pablo Ciro, agente de la DDI de Pergamino, donde se escuchan los tiros que le disparan a los chicos y de fondo los chicos gritando que por favor les abra la puerta.

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ANA TIJOUX: “Este paro nos interpela en términos sociales y también íntimos”

Cantante y compositora chilena, Ana Tijoux ha sabido conjugar en sus canciones el hip hop con diversos ritmos y sentires de nuestra latinoamericana profunda. Su tema Antipatriarca se convirtió en un himno para las luchas feministas de todo el planeta. Comprometida con las resistencias populares de Chile y del continente, en este 8 de marzo de movilización global conversamos con ella acerca la importancia de esta jornada. “No podemos pensar un feminismo sin un anticapitalismo, un antiracismo, un antifascismo y sin una lucha de clases”



-¿Qué significa o simboliza este paro internacional de mujeres de para vos? ¿Qué importancia tiene que sea a nivel mundial y de todas las mujeres?

Creo que responde a una necesidad colectiva, territorial desde los cuerpos de parar. Es muy simbólico el hecho de parar, de congelarse, de hacer un stop, un basta. Esto ha llegado a un punto culmine de violencia que requiere este paro mundial, y responde a esta lógica de violencia que se ha ido perpetuando a lo largo del tiempo. Y a mi cuerpo obviamente también lo interpela, no solamente en términos sociales, sino en términos personales, íntimos e ínfimos, de lo más pequeño a lo más grande. Por eso es tan importante este paro, de todas las mujeres.

-¿Cómo pensar el 8 de marzo, un día que tiene mucha ambigüedad ya que a veces suele ser un paréntesis o recordatorio meramente simbólico? ¿Crees que hay un vínculo entre neoliberalismo y patriarcado?

Es claro lo que tu dices en esta pregunta. Hay una ambigüedad y una contradicción extremadamente fuerte y compleja acá. Porque una, hay una forma en la cual el feminismo ha ido apareciendo en el mercado, a través de poleras de multi-tienda, como también el mercado ha ido usando esta palabra, quitándole la identidad, la esencia, el ADN y su columna vertebral. El día de la mujer termina siendo un tema simbólico, como el día de los enamorados. Por eso es tan importante pensar un feminismo, un antipatriarcado con otras luchas que son totalmente paralelas y alineadas en esta. No podemos pensar un feminismo sin un anticapitalismo, sin un antiracismo, sin un antifacismo y sin una lucha de clases.

-En el territorio chileno siempre ha habido un protagonismo descollante de las mujeres: desde las machis de las comunidades mapuches, pasando por las obreras, las pobladoras o las lideres estudiantiles, secundaristas y universitarias. Tanto en términos estrictamente políticos con figuras como Gladys Marin como con emblemas de la cultura y el arte comprometido como Gabriela Mistral o Violeta Parra. ¿Cómo ves y sentís este protagonismo constante?

Estamos viviendo en un momento en el cual hay muchas mujeres que han sido más visibles que otras, pero hay una alineación general de muchas compas que están desde distintos lugares de la música, campesinas, secundarias, la compañera Macarena Valdes que fue encontrada colgada y estaba peleando contra una central hidroeléctrica. Hay muchas mujeres de distintos lugares que están empoderándose. Yo creo que siempre nos toca a nosotras volver a empoderarnos de nuestras mujeres. Las mujeres de todas, desde nuestras lecturas, porque este pensamiento sobre feminismo se esta profundizando. Hablo por mi también, a mi siempre me toca corregirme en la palabra, porque lo tenemos tan asimilado en la piel y en la epidermis social, que nos toca volver a cambiar de piel para volver a repensar nuestros cuerpos, quitar nuestra culpa católica. Y esa tarea es bastante infinita, y nos toca multiplicarlo con nuestros hijos y nuestras hijas.

-Y en el caso de Violeta Parra, ¿por qué resulta una referencia para vos?

Porque Violeta también era una mujer extremadamente adelantada a sus tiempos, una mujer que rompía con el cuadro plástico de la mujer sexy, atractiva, callada, de pocas palabras. Al contrario Violeta era de muchas palabras, de mucha profundización, de mucho malestar, que representaba un malestar social. Rompía con esa postal de la dueña de casa, rompía con la postal de lo que se esperaba como mamá, siendo mamá de igual manera. Es una referente para muchas de nosotras, acá se hizo una postal digna respecto del amor burgués hasta la consigna, o lo que tenemos que perpetuar las mujeres, como esta dictadura del cuerpo a la cual tenemos que caber. Desde el ropaje que no nos cabe, desde estas tallas completamente diminutas con la cual con el paso del tiempo una va cambiando y mutando el cuerpo. Una va cambiando. Entonces es muy enriquecedor, es muy oxigenante siempre revisar la obra de una mujer que fue rompiendo todos esos moldes, que nunca estuvo cómoda, y creo que una persona que no esta cómoda en un modelo completamente violento da muy buena espina. Muy mala espina la gente que siempre esta cómoda.

-Tu canción Antipatriarca tuvo una enorme repercusión en latinoamerica y a nivel mundial. ¿Qué sentís que desanprediste en este último tiempo como mujer, y también qué has repensado, desechado o reformulado a nivel personal, musical y colectivo, en el proceso de autoafirmación identitaria como mujer, que antes quizás no problematizabas?

Escribí Antipatriarca en el año 2013 y desde ese año hasta ahora me han pasado muchas cosas, muchos aprendizajes, desde el feminismo muchas mujeres me han interpelado, me han enseñado, me han profundizado cosas que yo no conocía. He tenido el honor y el placer de compartir con muchas compañeras: desde las compañeras y compañeros que son antropólogas/os forenses en México y que trabajan con todo el tema de la desaparición de las osamentas de las mujeres desaparecidas en México, compañeras mexicanas de Guerrero cuyas hijas han sido violadas o desaparecidas, compañeras ecuatorianas como Ruth, cuya hija Valentina fue encontrada violada y muerta en el mismo colegio, hasta compañeras mapuches. Y todo eso es un aprendizaje que tiene que ver con la palabra, con la experiencia, que no se encuentra en los libros, a veces tiene que ver con el reconocer las unas a las otras, y esta reflexión es una con la que me llevo mucha información y sigo formándome. Creo que esto es un trabajo que va a requerir mucho tiempo, una tarea milimétrica, y extremadamente completa de la recuperación y repensar qué tipo de feminismo y qué tipo de sociedad queremos construir.

-Una consigna transversal en este paro -con fuerzas conservadoras como la Iglesia jugando en contra en América Latina y ahora encima con un Papa argentino- es el derecho al aborto y la soberanía de las mujeres sobre sus cuerpos. ¿Qué opinión tenés acerca de esta exigencia?

Como mujer el cuerpo es mío, yo no entiendo por qué el Estado tiene que decidir sobre mi cuerpo. Es la violación del Estado a mi cuerpo, es la violación del poder a mi cuerpo, es la violación y la perpetuación de la violencia a mi cuerpo. Y esta violencia ha sido estatizada profundizada en una situación de sumisión con la mujer. Entonces mi opinión es que en mi cuerpo yo decido totalmente y por eso este paro hace hincapié y apunta a los que han sido responsables de esta violencia histórica.

-En Argentina ha habido declaraciones profundamente repudiables de músicos como Gustavo Cordera, e incluso cantantes muy conocidos, como el de la banda El Otro Yo, que han sido denunciados por abuso y violación de jóvenes. ¿Qué opinión tenés al respecto? ¿Crees que el patriarcado cala hondo también en el mundo de la música? ¿Has sufrido por tu condición de mujer en este tipo de ambientes y lugares?

El patriarcado y el machismo repercute en todas partes y la música no está exenta de eso. Creo que alguna vez escuché algunos comentarios pelotudos. Quizás ahora lo siento de otra forma, más como lo que te decía antes, no en la palabra, a veces en la mirada, o quizás en mujeres que te preguntan en entrevistas: “¿con quién dejas a tus hijos cuando te vas de gira?”, y tu te preguntas: “pregúntele eso a los compañeros también, que son papas y se van de gira”. Esa cosa de la culpa tan católica, tan crucificadora. Creo que todas la vivimos en lo laboral, en una oficina, las medicas, etc., no existe lugar donde no se viva. Por eso es tan importante ir pensando y hacer de esto una educación popular y permanente.

-Por último, ¿Qué mensaje le darías a las mujeres que están en las calles en este 8 de marzo tan importante? ¿Qué anhelos o exigencias te parecen más relevantes para ser levantados como bandera de lucha y visibilización?

Volvería al otro punto: creo que estamos en tiempos álgidos, de violencia mundial, en la cual estamos en una ola de fascismo mundial totalmente democratizado y naturalizado. Ves las noticias y siempre me da la impresión que las luchas,que si bien cada una tiene su peculiaridad, hay cosas que se perpetúan. La violencia tiene una lógica extremadamente matemática. Haría un llamado a todas las compañeras y compañeros que marchen a pensar este feminismo no desde la multi-tienda con la consigna, quitarle un poco ese eslogan publicitario, y profundizar en eso. No se puede pensar un feminismo sin anticapitalismo, sin un antifacismo, sin un antiracismo y sin una lucha de clases. Son luchas que van todas de la mano. Ese sería mi mensaje.


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8M: “Necesitábamos que la CTEP convoque orgánicamente a este paro”

La frase la dijo Aymara Val, cooperativista, militante del Movimiento Popular La Dignidad en la CTEP, en diálogo con FM La Caterva.
¿Cuáles son los desafíos del feminismo popular en los trabajos, en las casas, y en nuestras propias organizaciones? En el marco del Paro Internacional de Mujeres de este 8 de marzo, Aymara plantea la construcción de identidad de las trabajadoras de la economía popular y el empoderamiento de las mujeres que protagonizan ese sector.



-¿Qué implica, qué significa que las mujeres se apropien de la herramienta del paro y que seamos nosotras quienes lo convoquemos y realicemos?


Para nosotras fue contundente poder reconocer que todo el laburo que hacemos todos los días es trabajo, ponerle el nombre de trabajo, no trabajo doméstico o minimizarnos, sino que cocinar lavar cuidar a los viejos, a los pibes llevarlos al colegio al hospital, todo eso también es trabajo y no es remunerado, ese es el puntapié para poder plantear: somos trabajadoras de la economía popular, cooperativistas y además hacemos todo ese trabajo y no nos pagan. Para nosotras hacer un paro es demostrar esto y decir “che, los hombres pueden salir a trabajar asalariadamente 8,10 o 12 horas y llegar a casa y cocinarle a los pibes?” La respuesta es que no, no pueden hacer eso sin nosotras. Es como sacar a la luz y decir nosotras paramos. Paramos un dia a ver si todo lo demás sigue funcionando.


-Hay centrales sindicales, como por ejemplo la CGT, que no están llamando a parar el 8M ¿Cómo se llega a esta definición de que la CTEP convoque al paro de mujeres?  ¿cuáles fueron las discusiones que se dieron en CTEP?


Prácticamente ver y reconocer que nosotrxs decimos confederación de trabajadores de la economía popular y en realidad la mayoría somos trabajadoras de la economía popular, y desde el MPLD planteamos todo el tiempo la idea de feminismo popular, porque nosotras queremos el feminismo desde todas las ramas. Es realmente dar la disputa en los hogares, es dar la disputa en los trabajos, que la cooperativa un día deje de laburar barriendo la calle de otras y nuestras y vayamos a laburar a la casa de una compañera que no puede pagar la mano de obra. No sólo las mujeres somos las que tenemos que parar, en el feminismo popular somos varones y mujeres los que tenemos que construirlo .
Las compañeras se van empoderando, las compañeras empiezan a decir basta de violencia, pero si no laburamos con el macho, con el varón violento, este macho no se banca ese no, no se banca que mi compañera sale a laburar, también trae el mango, encima me reclama porque no hago yo los trabajos de la casa. Nosotras vemos que sí o sí hay que laburar con los varones, por eso empezamos a dar la discusión de que la CTEP tenía que llamar orgánicamente al paro.  Fueron discusiones fraternales, por suerte con varias organizaciones que conformamos la CTEP compartimos la visión de que varones y mujeres en su totalidad teníamos que llamar a paro y  construir ese feminismo que realmente puede en algún momento erradicar la violencia en nuestra sociedad. Creemos que hay que empoderar a las compañeras, que tienen que terminar con la injusticia, pero estamos convencidas de que  la lucha hay que darla  con el compañero, él también es oprimido por este sistema machista, y aunque reconocemos que nosotras somos doblemente explotadas a él lo tenemos que hacer parte y tiene que cuestionar sus privilegios y cambiar.


-Mencionas la lucha dentro de cada hogar y trabajo, ¿en qué se ve reflejada la violencia a las mujeres en la precarización laboral y economía popular?


Cuando salimos a la calle a luchar no estamos en igualdad de condiciones, el varón deja al pibes con la compañera y sale a luchar. Nosotras sabemos que si salimos con las compañeras a acampar y a luchar, a la hora de salir tenemos que ver quién cuida a los pibes, llevarles el morfi, el agua. Pero estos debates  los tenemos de manera fraterna. En el segundo encuentro de Mujeres en Lucha (MEL) en el  Conurbano discutimos cómo plantearle a cada cooperativa que hay que luchar por la vivienda digna, ver a esas compañeras que están solteras, que juntan el mango para los materiales, pero no llegan a juntar para la mano de obra, que las cooperativas encaren ese trabajo en la casa de las compañeras así como puede ser de un compañero que esté solo. Les cuesta ver a nuestros compañeros que nosotras estamos en otra situación, porque no estamos solas, estamos con pibes, pibas hijos e hijas al salir a la lucha o a trabajar, y eso es lo que el varón no tiene interiorizado. Después, en la precariedad de la vida, las trabajadoras y trabajadores de la economía popular vivimos en barrios donde no hay agua, no hay cloacas, no hay legalidad de los terrenos, tenemos un montón de casas que, cuando existen violencia de género, no logramos la exclusión del hogar, o si la logramos nunca llega la notificación porque son barrios donde cuesta entrar, los oficiales de justicia no quieren entrar, y son nuestras compañeras las que terminan en la calle; y quizá el terreno lo tomaron los dos, la casa la construyeron los dos pero como hay una “ilegalidad” de las viviendas, son nuestras compañeras quedan en la pampa y la vía. Lo que planteamos en la asamblea de mujeres que realizamos semanas atrás en el obelisco, es que la CTEP como confederación de trabajadores que lleva adelante planes de vivienda tiene que contemplar un cupo de vivienda para esas compañeras, porque es muy delicado estar en la calle con pibes, bancar un alquiler, y ellos son los que se quedan con el terreno y la casa que vivieron durante años.


Volviendo a la CTEP, ¿sintieron resistencias en su interior para convocar a este paro? Por otro lado, contanos de la Secretaría de la Mujer que se está conformando


Obviamente sonó complejo llamar a un paro general de la CTEP para el paro de mujeres pero se dieron los debates necesarios, tuvimos que agilizar los tiempos, era importante que la CTEP marque la diferencia, no queremos ser como el resto de las centrales sindicales, que siguen lideradas con los mismos de siempre, algunos no son trabajadores sino empresarios. Creemos que hay que marcar la diferencia, por eso construimos la CTEP clasista laica y feminista. Fueron dándose los debates y terminó en la adhesión, con todo el camino que tenemos que trazar, organizaciones diversas, muy distintas, pero estamos demostrando que aún con grandes diferencias se puede llegar a acuerdas. Con respecto a la Secretaría de la Mujer hay que seguir luchando, en el plenario de la CTEP que se realizó hace poco se evidenció que todas las organizaciones necesitamos la secretaría de la mujer, es irremediable, las trabajadoras de la economía  popular superamos un porcentaje dentro de la CTEP. Entendiendo que todos somos oprimidos de este sistema, pero las mujeres sufrimos injusticias y necesitamos una secretaría que represente nuestros intereses. Todas las organizaciones que la necesitamos tenemos que seguir traccionando, creo que es inevitable.


-¿Cómo ves que se trata la violencia contra las mujeres y el tema de la economía popular en los medios masivos de comunicación?


Creo que los medios masivos de desinformación tratan la violencia de género de una manera muy banal, y de manera muy morbosa, muestran el modo en que nos matan, nos torturan, hacen de nuestra violencia cotidiana un show de cada día en vez de ir al fondo de la cuestión. Hace 2 años que estamos diciendo Ni Una Menos, y ni una menos significa presupuesto, presupuesto para las políticas que previene la violencia de género, hay que meterse en cada escuela, en cada hospital a hablar de que el varón no puede creer que nosotras le pertenecemos, los medios de comunicación hacen de todo esto que vivimos un show y no hacen más que seguir generando perversos, son parte fundamental de esta sociedad, los violadores no salen de un repollo, y su único enfoque  es cuestionar a la mujer y cuanto más nos tenemos que cuidar. Salimos a las 10 de la noche a comprar un helado  y nos van a violar y encima nos van a salir a cuestionar de por qué salimos a las 10 de la noche a comprar un helado o lo que sea, no se cuestionan por qué los machos de esta sociedad creen que a la mujer hay que hacerla mierda. Me parece que los medios cumplen ese rol machista y patriarcal y no es su intención intentar que dejen de matarnos y apuntar la manera en que nos matan. Sólo  generan más mentes perversas.

Con respecto a la economía popular creo que todavía no se entiende qué es la economía popular, y en realidad es la que vivimos todos los días. Yo no sé si todos hacemos el análisis de decir el vendedor ambulante, el mantero, el cartonero, la cooperativista, la que barre la cuadra de mi casa por dos mangos, los artesanos, todavía no nos están viendo o no nos quieren ver que somos los que salvamos las papas, somos los que nos estamos organizando, y eso es lo más interesante. En el 2001 todo el mundo y más las mujeres que salimos a bancar la olla generamos economía popular, el trueque, la mayoría que iban eran madres, eran mujeres y en ese momento no se habló de economía popular, generamos una economía que sí responde a las necesidades de nuestro pueblo, no esa otra economía que especula con nuestro salario, con nuestro mínimo ingreso. Creo que los grandes medios no nos van a querer ver porque mirarnos es reconocer un gran actor político, hoy ya no nos llamamos desocupados, hoy somos trabajadores de la economía popular, y trabajar esa conciencia de clase es muy zarpado, porque cuando pudimos llamamos trabajadoras de la economía popular muchas pudimos visualizar que lo que hacíamos de sol a sol es laburo, antes le decíamos changas, no son changas, son trabajos precarizados, pero es trabajo, y ponerle el nombre de trabajo, cambia la cuestión. Vuelvo a repetir, los medios de comunicación no van a querer mirar, van a desviar la cámara a la CGT pero van a tener que dejar de ningunearnos y se tienen que dar cuenta de que somos un factor fundamental de esta sociedad, y que si nos organizamos y sostenemos la unidad vamos a doblar la historia. Se vienen tiempos muy duros y si en los territorios no estamos generando economía popular,  generando cooperativismo aparece al transa, el puntero del PJ que hace mierda todo y la gente quiere trabajar, el laburo dignifica y nuestros compañeros del barrio lo entienden. En el territorio sabemos los enemigos que tenemos y que no quieren que militemos el barrio. Pero vamos a seguir en la calle, vamos a seguir adelante como trabajadores de la economía  popular  y no va a frenarnos nadie, y nadie nos va a decir que somos planeros ni changueros ni desocupados, somos trabajadores y trabajadoras y desde esa identidad vamos a poder construir mucho más


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Jorge Adaro "No es un paro simbólico, es un plan de lucha para ganar"


Horas después de la masiva movilización docente del 6 de Marzo dialogamos con Jorge Adaro, secretario general de ADEMYS. El balance de la multitudinaria convocatoria, la responsabilidad del Estado nacional en el sistema educativo y la historia de las paritarias anteriores en la Ciudad de Buenos Aires.
Adaro afirmó que "si el escenario se mantiene como hasta hoy no vamos a tener que hablar de un no inicio de clases, sino de manera más clara de un plan de lucha contra estas medidas. Esto no es un paro simbólico, estamos planteando un plan de lucha para ganar, para torcerle el brazo al gobierno contra el 18%"

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8M: DE LA RABIA A LA AFIRMACIÓN DE UN NUEVO PODER

INTERVENCIÓN DE VERÓNICA GAGO EN EL MARCO DEL ENCUENTRO DE FORMACIÓN POLÍTICA "FIDEL VIVE" ORGANIZADO POR EL MOVIMIENTO POPULAR LA DIGNIDAD

En pleno auge del movimiento internacional de mujeres en el que Argentina pareciera ser vanguardia y a días de lo que será la huelga general y mundial de mujeres, Verónica Gago, integrante del Colectivo Ni Una Menos, analiza el carácter masivo que está adquiriendo el feminismo, y cómo de las reivindicaciones más generales del movimiento Ni Una Menos se llega al ámbito del trabajo para apropiarse finalmente de la herramienta del paro.




El feminismo como fenómeno masivo

Hay una especie de ciclo interesante que tiene que ver con ciertas movilizaciones en Argentina, pero también en América Latina, donde la cuestión del feminismo aparece con una novedad que es ser un fenómeno masivo. Quienes estuvimos hace muchos años en distintas organizaciones sabemos que antes la palabra feminismo no era muy popular ni muy bien recibida, incluso en un montón de experiencias donde el protagonismo de las mujeres era muy evidente. Pero la palabra feminismo no necesariamente acompañaba ese protagonismo femenino. Estoy pensando por ejemplo lo que fue la organización del movimiento de desocupadxs en el 2001, donde la iniciativa de organización barrial, de restructuración de los comedores, de organización de muchos de los movimientos tuvieron que ver con una fuerte impronta de organización de las mujeres, de una re-elaboración de cuál era el lugar de los varones una vez que estaban desocupados, es decir que perdían ese rol de proveedor, y sin embargo no aparecía la clave de feminismo como una clave de lectura o una clave más difundida de cómo leer esa participación, y pareciera que en los últimos años la cuestión del feminismo sí se vuelve una clave más compartida, más masiva y empieza a haber una serie de debates en América Latina sobre cómo llamar a esa experiencia de un feminismo de masas, popular, popular-comunitario; son distintos nombres que empiezan a circular para tratar de ponerle imágenes concretas a esta experiencia de protagonismo de mujeres, que también se vincula con un montón de resistencias muy concretas. Escuchábamos hace poco tiempo a compañeras de Guatemala y Honduras conceptualizar las muertes de liderezas campesinas, indígenas, líderes de territorio en defensa de recursos y por la vida, como femicidios territoriales, el feminismo dando una clave ahí para pensar cuál es la dinámica de los conflictos neo-extractivos. La forma en que el feminismo empieza a hacer alianza o hacer cuerpo común con una serie de luchas y a convertirse en un lenguaje, en un vocabulario y en una serie de imágenes que dan fuerza, me parece que esa sería un poco la pregunta. Acá en Argentina hubieron estas movilizaciones masivas del 3 de junio en 2015 y 2016, y el 19 de octubre pasado con el paro de mujeres, luego del Encuentro Nacional  de Mujeres y el asesinato de Lucía Peréz en Mar del Plata, y en menos de diez días se organiza el paro, que empieza a tener una repercusión, una transversalidad, una capacidad de conexión, con otras iniciativas, con organizaciones, con pequeños grupos, con muchas mujeres autoconvocadas, pero también una repercusión a nivel latinoamericano que nos sorprendió muchísimo. Algo interesante para resaltar del paro del 19 de octubre, y que se proyecta también para el del 8 de marzo, es la posibilidad de conectar una respuesta a las violencias machistas, en particular a los femicidios como la forma más cruenta, con la trama económica, social y política que hace legible, entendible y que explica también ese incremento de las violencias machistas. Esa conjunción de la violencia y la trama económica, política y social, me parece que le dio una especie de salto a la cuestión de la repercusión de la medida del 19 de octubre, porque de alguna manera la violencia contra las mujeres, la violencia en los distintos territorios y los femicidios en particular, también daban posibilidad de leer la cuestión de las mujeres únicamente como víctimas, es decir, las mujeres somos las víctimas privilegiadas de la violencia machista, y este cruce con la medida activa del paro, me parece que logró poner en conjunción una respuesta de rabia, de dolor, pero también es una afirmación de un poder nuevo. En esa conjunción entre lo que algunas compañeras llaman luto, fragilidad o respuesta a la violencia y la capacidad de demostrar en la calle una red de solidaridad, de autodefensa y de capacidad de poner ese protagonismo femenino que se desarrolla en el día a día en conjunción, me parece que nos puso en otro escenario. La interpelación coyuntural en la Argentina a hacer el primer paro de mujeres, que fue el primer paro que se le hizo a este gobierno, también tuvo su fuerza. La frase que circulaba en ese momento era: mientras la CGT toma el té con el gobierno, las mujeres tomamos las calles. Y esa frase prendió muchísimo también porque era una interpelación muy concreta al tipo de pasividad que había en la coyuntura por los llamados actores de la macropolítica. Desde ese momento hasta ahora hay una cantidad de espacios de elaboración en distintos lugares para pensar qué es ese tipo de violencia contra las mujeres.

La disputa en torno al monopolio del paro como herramienta política

Con la organización actual del paro del 8 de marzo estamos teniendo contacto y relación con muchos sindicatos, con muchas comisiones internas, y la reacción de los sindicatos contra la iniciativa de las mujeres es muy fuerte. Primero porque los sindicatos están planteando cuál es la legitimidad del movimiento de mujeres para apropiarse de la herramienta del paro, siendo que el paro es de los y las trabajadoras, y ahí empieza a funcionar un concepto totalmente restringido de quiénes son las y los trabajadores reconocidos, asalariados, en blanco, es decir los “legítimos” para usar la herramienta de paro. Me parece que del 19 de octubre para acá, la unificación de esta demanda del movimiento de mujeres con la cuestión de trabajo, permite mapear el mundo del trabajo en clave feminista y, por lo tanto, darle una visibilidad y un valor por ejemplo a las economías informales, populares, de cuidado, domésticas, que en general no son reconocidas como economías que producen valor, y hay algo del movimiento de mujeres que lo que hace es afirmar: sí producimos valor, las tareas de cuidado, domesticas, de autogesitón, las cooperativas, las formas en que los barrios están permanentemente autogestionando recursos, negociando recursos, produciendo organización social, es una producción concreta de valor, y ahí el protagonismo de las mujeres, y una forma de trabajo feminizado, tiene una clave de comprensión, de inteligibilidad, de mostrarnos ciertas cosas de cómo funciona el trabajo hoy, que si uno lo mira desde el sindicato se pierde mucho más de la mitad de ese mapa. Entonces hay algo ahí de esa clave desde el punto de vista del trabajo de las mujeres, que nos permite leer, reconceptualizar el mundo del trabajo, pero sobre todo ampliar la idea de paro, y que sea una idea y una herramienta política disponible más allá del tipo de monopolio que se quiere hacer hoy desde los sindicatos, y que -insisto- es una disputa interna en los propios sindicatos, que por ejemplo se expresa en que muchos dieron la consigna de no ir a las asambleas en donde se está organizando el paro, pero vienen muchas compañeras sueltas, muchas compañeras de comisiones internas que sí ven una confluencia bastante espontánea entre su militancia feminista y su militancia sindical, y no necesariamente así es visto desde la cúpula de los sindicatos. Pero esta idea de descentrar la herramienta del paro del trabajo formal y asalariado, me parece que es un eje fundamental para pensar la cuestión de la economía popular, y es un eje de mucha disputa. En las asambleas que estamos teniendo los viernes, esta idea de la economía popular como trabajo es muy resistida, desde algunos sectores se quiere hablar de trabajo precario solamente y sobre todo no se reconoce el papel político de la organización de la economía popular, ni tampoco la genealogía ni el linaje que tienen las economías populares respecto del movimiento de desocupados por ejemplo, que son linajes políticos que intentamos desde el movimiento de mujeres valorizar. Ahí me parece que es interesante entender cómo esta cuestión del paro lo que hace es abrir una serie de discusiones sobre las formas de herramientas políticas, las formas de tener visibilidad en las calles, quién tiene legitimidad y de qué manera para estar en la calle, y cómo esa especie de deseo de comunidad que aparece bajo distintas formas organizativas, bajo distintas iniciativas de autogestión, y bajo formas de hacer algo en común, que no sabemos muy bien de qué se trata, vamos experimentando, y hay algo de ese deseo de experimentación, de deseo de comunidad, que permite juntar por ejemplo cuestiones que desde algunos lugares son vistas como incompatibles, por ejemplo la cuestión del trabajo y la cuestión de la violencia contra las mujeres.



La pedagogía de la crueldad

Hay una amiga y socióloga argentina que vive en Brasil, Rita Segato, que nos dio una clave de lectura muy interesante para nosotras: ella habla de que estos feminicidios, esta forma de guerra contra las mujeres lo que hacen es una pedagogía de la crueldad. Enseña, manda un mensaje de cuánta crueldad es posible y muestra el cuerpo de las mujeres como una especie de territorio de conquista. Ella señalaba las muertes por empalamiento, que es una escena atroz de esa crueldad, también son escenas coloniales, evocan una especie de inconsciente colonial, y podríamos pensar en la secuencia de  femicidios que se fueron dando: en cárceles, adelante de los hijos, el de las amigas en Florencio Varela, las formas en que se ponen en escena distintos modos de la crueldad, ni siquiera estando con tus amigas, ni siquiera estando con tu familia, ni siquiera si el hombre está en la cárcel, ni siquiera ninguna de esas cuestiones son resguardo para el asesinato. Se acordaran también de una serie de femicidios que se daban en lugares públicos, en una plaza, en un bar, es decir, formas en que se alecciona un tipo de terror, en que se aterroriza a las mujeres sobre las formas en que son el objeto privilegiado de la violencia. Entonces, esta idea de pensar la pedagogía de la crueldad vinculada a las formas de explotación capitalistas actuales, nos parece un eje bastante interesante que saca a las mujeres del gueto de pensarse sólo como víctimas de la violencia, y más bien permite pensar que esa violencia que hoy se ejerce sobre las mujeres, es un tipo de violencia que tiene que ver con la explotación de los territorios, de los trabajos, con la precarización, con las formas de falta de recursos en los territorios. Acá se nombraba muy bien lo que significa la trayectoria de Iki, y la lucha contra la cuestión tranza en los territorios. Me parece que eso es una clave fundamental también de cómo se articulan economías ilegales de especulación financiera e inmobiliaria en lo que son las violencias hoy en los barrios y cómo se traduce en violencias contra las mujeres en particular.

La iglesia y la invención de un nuevo enemigo: la ideología de género

Hay una clave que además me parece importante que es cómo en América Latina algo de esta reacción  conservadora aparece ahora como un nuevo enemigo que se llama ideología de género, es un nuevo concepto que salió de la iglesia argentina y que está bastante difundido como que hay una ideología de género que hoy es el enemigo, que empodera a las mujeres y habilita una nueva caza de brujas. Hay otra feminista italiana , Silvia Federicci, que hace toda una historia de lo que significó la caza de brujas, el papel de que las mujeres vean a compañeras suyas siendo quemadas como forma de aleccionamiento, de difusión del terror como una parte sustancial del inicio del capitalismo, de la acumulación capitalista. Podríamos pensar si hoy hay una nueva caza de brujas en los cuerpos de las mujeres, y además si esta nueva caza de brujas tiene que ver con un momento de re-lanzamiento de cierta acumulación capitalista y en qué punto estamos en términos de autodefensa. Y autodefensa no sólo en términos de las organizaciones y los territorios, también me pareció muy interesante esto de que luchamos contra nosotros mismos, es decir cómo el tema de la cuestión del feminismo popular comunitario es también una transversal a todas las organizaciones e implica una lucha al interior de cada una de las organizaciones.


El movimiento de mujeres y la refundación del internacionalismo

El último punto que quisiera plantear es que hay una pregunta muy abierta de qué significa el movimiento de mujeres como sujeto político, que es un poco una dinámica que se da a nivel internacional. Por un lado da mucha fuerza sentir que hay una escala transnacional, global, internacional de este movimiento de mujeres, que tiene apariciones muy diversas en EEUU, en América Latina, en Italia y Europa, y a la vez que esa dimensión internacional tiene formas de estar arraigada en territorios concretos, es decir no es un internacionalismo abstracto. Por eso muchas estamos tratando de pensar cómo se teje un nuevo internacionalismo que esté nutrido de esta serie de luchas concretas, de demandas que tienen que ver con el Estado, pero que van muchísimo más allá de demandar al Estado y de tener una agenda de demandas. En general cuando aparece un movimiento más o menos nuevo, más o menos poderoso en las calles, una primera forma de interpelación para  minorizar es preguntar cuál es su agenda de demandas, y si una no puede responder en cinco minutos cinco demandas muy claras, es que no sabe lo que quiere. Hay algo de la apuesta en la calle de las mujeres y esta forma de desborde de lo político, que también es interesante de pensar, que no rehúsa de tener demandas concretas pero va mucho más allá de demandas concretas, justamente porque está abriendo un espacio de experimentación de qué significa auto-organizarse, qué significa esta especie de lucha contra nosotros mismos en las propias organizaciones, y sobre todo qué significa tener este espacio de disputa en la calle y esta conexión tras-nacional que para todas es un desafío y un interrogante a la vez, pero que es algo que genera muchas preguntas sobre cómo se organiza esta transversalidad que nos desborda permanentemente. Ahí me parece que es un punto interesante también para pensar cuales son las formas organizativas. Otra forma de infantilizar, de menospreciar muchas veces estas conexiones, tiene que ver con el planteo de que “son fenómenos solamente de las redes” y la verdad que no es así. Las redes son una herramienta pero si hay algo de esto que tiene fuerza es porque tiene una aparición callejera, porque tiene una construcción cotidiana, y además puede tener su repercusión en las redes, pero no son eventos o acontecimientos puramente comunicacionales, que dependan sólo de los medios para existir; me parece que eso les da fuerza pero vemos todo el tiempo una reacción, una forma de infantilizar, invisibilizar, incluso ahora hay artículos que están circulando diciendo que hay un efecto contagio, las mujeres cada vez se creen más fuertes y cada vez las matan más, como una suerte de culpabilización: una más se rebela, una más se moviliza, más las van a matar. Una especie de aleccionamiento, formas distintas en que el terror y una especie de chantaje sobre la movilización y la rebeldía empieza a operar de manera permanente. Como paso el 19 de octubre, no sabemos cuánta gente va a haber en la calle, tenemos la intuición de que  va a ser muy masivo el 8 de marzo, tenemos también la idea de que en los medios sólo se habla de lo que va a pasar el 7 de marzo porque es la CGT la que convoca, son los partidos del sistema político los que están alrededor de esa convocatoria, pero a la vez también confiamos que hay un tipo de trama que a veces no se ve tan fácil en los medios, pero que sí se organiza, y que sí está circulando esta idea del 8 de marzo como una forma, como una iniciativa que tiene que ver con este acumulado del movimiento de mujeres y que nos abre el interrogante de qué hacemos después del 8 de marzo. Vamos a estar muy contentas si es muy grande en Argentina y el resto del mundo, quedaron armados un montón de lazos con distintos países de América Latina, y hay algo de esta idea de pensar el movimiento de mujeres como otro calendario político. En general se habla en América Latina del ciclo de los gobiernos progresistas y después del giro neo-conservador; me parece que pensado desde el movimiento de mujeres también podemos poner otras claves de lectura que no son sólo en términos del sistema de gobierno, sino que está tratando de pensar dinámicas que están en los territorios, formas de autodefensa, y las formas de producción de la vida, que van más allá de una mirada que muchas veces es coyuntural pero demasiado estrecha sobre cuál es el calendario de las elecciones y los resultados electorales.  Es una apuesta pensar algo de este ciclo del movimiento de mujeres como un sujeto político que tiene esta escala a nivel global, y qué significa en términos de desafío a las formas de violencia y a las formas de muerte con que hoy aparece el re-lanzamiento de la acumulación y de la extracción capitalista.


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