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“Cristian fue presa de un cazador que nos arrebató un amigo”



Luego de la asamblea por Cristian Toledo que se realizó el pasado Martes en la Parroquia Caacupé, charlamos con Roque, dueño de la ferretería donde trabajaba Cristian y que se incluyó como parte de su familia cuando tomó el micrófono, minutos antes de esta charla. Recordamos que Cristian "Paragüita" Toledo fue asesinado por el bombero integrante de la policía de la Ciudad de Buenos Aires Adrian Gustavo Otero, el pasado Sábado 15 de Julio, cuando regresaba de bailar, junto a dos amigos, en un nuevo caso de gatillo fácil.


-¿Quién era para vos Cristian?
Imaginate que desde que lo conocí no nos separamos nunca más. Nos conocimos por trabajo, haciendo changas, y en el momento en que la cosa se estaba poniendo mal acá en el país, decidimos hacer un proyecto. Yo había comprado un lugar, y pusimos una ferretería. Él trabajaba medio día en el lugar, re-acondicionándolo, yo hacía changas para poder terminarlo. A la tarde él seguía trabajando conmigo. Encaramos un negocio donde él tenía depositado sueños, proyectos, muchas cosas que la verdad que hablábamos con él, se sentía importante, era algo en lo que se encargaba casi todo él, con responsabilidad. Ese día en que sucede el hecho, más allá de que como todo pibe salía a divertirse, trataba de volver en un horario en el que sabía que volvía, abría, trabajaba un par de horas, me despertaba y se iba a dormir un par de horas. Me avisaba que había salido, no teníamos problema porque era una cuestión de amistad y los dos manejábamos el negocio poniéndonos de acuerdo. Ese día me vinieron a golpear la puerta y pensé que era él, que me vino a golpear para abrir, que me había quedado dormido. Pero no. Fue un amigo que vino a decirme que Dani [Daniel Nadalich, uno de los amigos que estaba con Cristián en el momento del asesinato] estaba esposado en una esquina, pensé que capaz era un control, o un operativo, después me empezaron a llamar por teléfono, me empezó a parecer raro, tenía gente en la ferretería que había entrado, y yo tratando de atenderlos, en un momento me empiezan a llamar y me dicen que hay un muerto, y yo sabía que Cristian había salido con ese chico que estaba esposado. Cuando me llaman para decirme que Cristian era el que había fallecido, me empezó a temblar el cuerpo, le dije a mi hijo, ni siquiera habíamos alcanzado a abrir porque ya había mucha gente. Salí, me avisaron que el que estaba ahí era Cristian, me sacaron una parte de…a alguien importante, nunca creí que iba a conocer a una persona así, que estuviera al lado mío, una persona tan buena, tan leal como Cristian.


-¿Por qué crees que los medios masivos de comunicación hablaron de persecución, tiroteo y muerte de un delincuente?
Porque los medios se guían por el Ministerio de Justicia, el Ministerio de Justicia da la información que quiere cuando los periodistas llaman, y ellos luego sacan eso en primera plana. Lo primero que pusieron fue “mataron a un chorro, dos detenidos” Eso eso lo que según los medios, el Ministerio de Justicia, les dijo. Luego entre la gente empezamos a revertir la situación y la versión, hoy los dos chicos están libres, mediante la presión. Ojalá hubiese sido un detenido nada más Paragüita, y no una presa de un cazador que nos arrebató la vida de un amigo.


-Es impresionante la cantidad de gente que se convocó hoy en la Caacupé...
Creo que se va a sumar mucha más gente, el día viernes a partir de las 17:00 vamos a salir en Caravana [desde Luna e Iriarte hasta el Ministerio de Justicia y Seguridad en Av Patricios 1142]


Audio de la entrevista:


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LA ASAMBLEA POR PARAGÜITA


El martes 18 de Julio se realizó en la Parroquia Caacupé de la Villa 21-24 una asamblea para definir acciones para visibilizar y denunciar el asesinato de Cristian “Paragüita” Toledo a manos del bombero de la Policía de la Ciudad Adrián Gustavo Otero, el pasado Sábado 15 de Julio. El próximo viernes 21 a las 17:00 se convoca a concentrar en Luna e Iriarte para movilizar hasta el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires (Av Patricios 1142)


Foto de La Garganta Poderosa

Cada 25 horas un pibe/a es asesinado/a a manos de la policía, delito conocido como “gatillo fácil”. La estadística explota en el pecho lleno de tristeza y angustia. “Tiroteo y persecución” rezan los medios masivos de desinformación. Ayer, tres días después del asesinato de Cristian, otro policía en San Martín (provincia de Buenos Aires) fusiló con 16 tiros a Rodrigo Alejandro Correa, un pibe de 14 años. Comienza entonces el doble trabajo: conseguir justicia para Cristian Toledo, y para todxs lxs pibxs asesinadxs (no son “muertos, son asesinadxs por la policía) y el “limpiar” sus nombres frente a tantas mentiras mediáticas, como varios vecinos y vecinas dijeron en la gran Asamblea que se realizó en el día de ayer en la Parroquia Caacupé en el corazón de la 21-24.


La Asamblea del barrio por Paragüita y por todxs




La parroquia explotaba de gente, la gendarmería cortaba la callecita, Osvaldo Cruz. Mate cocido muy azucarado y galletitas circulaban entre todos/as quienes estábamos ayer reunidos. Familiares, amigos/as, medios alternativos, Crónica en la puerta, organizaciones, ex preceptores de Cristián, ex maestras de la familia de Cristian, el Padre Toto, el Padre Charly, la Comisión de Derechos Humanos del barrio, Roque -el dueño de la ferretería donde laburaba Cristian-, vecinas/os. Muchos y muchas. El micrófono circuló, entre propuestas de movilización, conferencia de prensa, el recuerdo de los familiares y un emotivo “CRISTIAN PRESENTE” al cierre de la Asamblea.


No podemos decirles que es gratis

La justicia, cuando los asesinados/as son las/os pobres y los/as asesinas/os integrantes de las fuerzas de seguridad, como en este caso, no falla nunca para este lado si no se acompaña la parte judicial, de organización y presión popular. En este sentido, se expresó el Padre Charly a poco de empezada la asamblea: “Nosotros ahora estamos conmocionados porque conocemos a Cristian, su historia, su ser un pibe de bien, pero evidentemente esta lucha es una lucha larga. Pensaba en la importancia de que esto llegue, que no quede impune, porque nosotros frente a la injusticia nos tenemos que organizar. Porque si las fuerzas de seguridad con la cabeza caliente, medios de comunicación que estigmatizan a los pibes, piensan que es gratis, nosotros estamos en el horno. Frente a la injusticia nosotros nos tenemos que organizar y decir esto no puede ser. Por eso es muy importante que este policía termine recontra preso. Cada vez que un policía vaya a agarrar el arma tiene que sentir el miedo de terminar detrás de los barrotes. Y eso solo se puede conseguir con organización. Acá hay dos planos, una cosa es Cristian y el respeto al dolor de la familia, y otra cosa muy importante también, es dejar claro que esto no puede pasar más en el barrio. Por eso sin duda, la marcha que hagamos tiene que ir hacia a algún lugar que meta presión en los tribunales. Porque los juicios, cuando está involucrado un policía vienen ya con presiones de arriba, si nosotros como barrio abandonamos esto, si no manifestamos, si no metemos presión, le estamos diciendo es gratis. Y no lo podemos decir. No lo podemos decir
Y tenemos que recordarlo en el tiempo, porque estos juicios son largos, cada vez que haya una audiencia, meter presión en la calle. Porque el juicio también se gana con la presión de los medios, si no corta al calle, si no le importa a nadie, es como los innumerables pibes que se van perdiendo y quedan en el olvido, y que la justicia no estaba hecha para defendernos. Nosotros esta la tenemos que tomar por él y por todos los vecinos del barrio”


Por Cristián y por todxs

El micrófono lo tomó luego una vecina, de las muchas que estaban explotando la Caacupé. Había, sin duda, más mujeres que varones. Madres, hermanas, amigas, madrinas, tías. “La justicia no se hizo para los pobres. 46 años viendo morir pibes que jugaban a la pelota. Tenemos que decir basta, hoy es Cristian, pero esto viene pasando desde que tengo 14 años y vengo a esta Parroquia. Muchos ya no están. Tenemos que aprender a organizarnos, todos juntos podemos lograr un montón de cosas. Esto no se vio casi nunca en el barrio por un pibe, pero hay muchos chicos” expresó esta vecina, aclarando luego que no era un reproche, sino una invitación a la organización, y continuó por la defensa del barrio, que fue una constante en las distintas intervenciones, “los medios no vienen acá a las 5 de la mañana a ver como salen todos a ganar el pan. Acá hay más de 120 organizaciones, todos juntos podemos lograr que se haga justicia por una vez aunque sea” Luego se refirió a la necesidad de que los medios masivos de desinformación que difundieron el caso como persecución, tiroteo y muerte de un delincuente, se retracten: “los medios sí o sí se tienen que retractar. Tenemos que estar todos los que podamos. Siempre uno de la familia que vaya en cada lugar donde estemos. Tenemos que hacer que se retracten.” Sus palabras finales describen de forma muy fiel la asamblea de ayer “vi gente que no vi nunca en una reunión del barrio hoy acá, lástima que no lo tengamos a Cristian que fue un buen chico, realmente” “Lo siento en el alma señora, todos somos madres, encuentre en nosotros todos un apoyo para lo que usted necesite” finalizó hablándole a la madre de Cristian Toledo, sentada frente a ella.


Persecución, tiroteo y muerte: cómo se construye el mensaje

Entre las propuestas que circularon en torno al recorrido de la marcha que se va a realizar el próximo viernes 21 de julio a las 17:00 desde Luna e Iriarte, surgió la de movilizar al Ministerio de Justicia y Seguridad GCBA (Av. Patricios 1142). Al respecto, Roque, dueño de la ferretería donde trabajaba Cristián, y como parte de su familia, expresó que “el Ministerio de Seguridad fue el que dio la información a los medios de que había habido un tiroteo y que habían matado a un chorro y había dos detenidos. Esa fue la primera información que el ministerio de justicia dio a los medios, y que empezaron a sacar en todos los noticieros”. Efectivamente, el sábado a las 17:00, mientras cientos de personas se(nos) concentraban(mos) en la Comisaría 30, todos los medios televisivos masivos de comunicación presentaban el hecho como persecución, tiroteo y muerte. Así funciona la construcción (mentirosa) del hecho que consume la mayor parte de la población.


Cierre, definiciones y CRISTIAN PRESENTE

Al cierre de la asamblea, y luego de haber logrado definir movilizar el próximo viernes 21 de Julio a las 17:00 desde Luna e Iriarte hasta el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires (Av. Patricios 1142) Estela Nadalich, la tía de uno de los amigos de Cristian que estaban el Sábado en el auto con él, tomó el micrófono para remarcar que los únicos dos testigos del hecho, Daniel Nadalich y Carlos Galván, pueden ser perseguidos por las fuerzas de seguridad. Y contó lo que le dijo a su sobrino Daniel Nadalich, el asesino, Adrián Gustavo Otero, luego de matar a Paragüita “quédate quieto, ya me cagó uno la vida, no me cuesta nada matarlos a ustedes dos”
Los amigos, abrazados, todos, pibes, chicos, con lágrimas en la voz y en los ojos dijeron que “me hubiese gustado que ninguno de ustedes esté acá. Cristian siempre va a estar presente, en todo, en todo, en todo en todo. Siempre, vamos Cristian” terminaron agitando el dolor, estallado en lágrimas y aplausos. La asamblea se cerró al grito de “no nos dejen, por favor, cada marcha, estén con nosotros” y un terriblemente real ¡CRISTIAN PRESENTE AHORA Y SIEMPRE!


*El próximo viernes 21 a las 17:00 se convoca a concentrar en Luna e Iriarte para movilizar hasta el Ministerio de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires (Av Patricios 1142)


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"Los sujetos de las oleadas revolucionarias son los movimientos, no los Estados”


El progresismo parece estar en crisis en buena parte de América Latina. Para entender su debacle se acaba de publicar en Argentina Cambiar el mundo desde arriba. Desde la Red Nacional de Medios Alternativos (Argentina) entrevistamos a Raúl Zibechi, autor del libro junto a Decio Machado. “Las bases materiales y sociales sobre las que se asentó el progresismo han sido desestructuradas por la propia realidad”, afirmó.


-El subtítulo del libro es “Los límites del progresismo”. Sin duda hace referencia a un debate que no se ha profundizado mucho, pero que es más urgente que nunca. ¿Cómo surgió la idea de esta publicación y qué plantean en ella?

-El libro tiene varios objetivos. Por una parte, poner de pie otra vez algunos debates, que me parece que son importantes sostener. Por ejemplo, en torno a la palabra revolución, que tiene una historia, un contenido y no cualquier cosa es una revolución. La burguesía la ha pervertido, te dicen que ahora la “revolución” es comprarte un coche no sé cuanto, la publicidad, el consumismo; pero también nosotros la hemos pervertido, no cualquier cosa es una revolución política. Los clásicos del socialismo, Marx, Lenin, Mao, diseñan lo que es una revolución, incluso las Ciencias Sociales. Una revolución supone destruir los aparatos represivos del Estado, o sea, un triunfo electoral no es una revolución. Considero que es una cosa más conceptual, más pesada, y por eso es necesario clarificar de qué hablamos cuando hablamos de revolución. En segundo lugar, estamos frente a lo que algunos consideramos el fin de ciclo progresista, y también queríamos aclarar qué entendemos por este fin de ciclo. No es que ya no va a haber más gobiernos que se declaren progresistas, quiere decir que las bases materiales y sociales sobre las que se apoyó el progresismo están en crisis, han sido des-estructuradas por la propia realidad. Nos referimos básicamente a dos cuestiones. Una primera es la economía. El progresismo se asentó en una economía exportadora de materias primas a precios muy altos, petróleo a más de cien dólares, soja, minerales. Esos precios cayeron estrepitosamente, y en el caso de Venezuela es muy claro, el petróleo está a menos de la mitad y hay una situación económica gravísima de endeudamiento. Las bases materiales del progresismo cayeron, y a su vez las bases sociales, que son muy claras a partir del 2013 en Brasil, momento en el que la paz social también se rompió, con la irrupción de los sectores populares en el escenario político, y después con el aprovechamiento de las derechas de esa irrupción popular, porque las izquierdas estaban incapacitadas o fuera de juego para entender lo que estaba pasando. Por ejemplo, Lula puede ganar las elecciones, si no va preso, que es muy probable, pero ¿puede revivir el lulismo? Nosotros creemos que no, que el lulismo está enterrado porque todo su proyecto de gobernabilidad está destruido, debilitado, entonces no va a poder hacer un gobierno como el que hizo a partir de 2003. Ya bajo el gobierno de Dilma el lulismo había entrado en crisis, y no nos olvidemos que Dilma fue la que inició el ajuste que hoy es terrible, no digo que hoy es la continuidad de aquello, sino una profundización tremenda de lo que tibiamente empezó Dilma. Esa es una segunda cuestión. Y tercer lugar en el libro queríamos colocar algunos debates, por ejemplo sobre las políticas sociales y el consumismo. ¿Cuál es el objetivo de las políticas sociales? ¿Qué efectos han tenido en los principales países de América Latina? Estas son algunas de las cosas que queríamos poner a discusión con este trabajo. Por último, el papel de los intelectuales, si hoy los movimientos necesitan intelectuales académicos o mediáticos, o de lo que están siendo capaces, y esto me parece maravilloso, es de crear sus propios intelectuales.

-A su vez, hay una apartado del libro en el que hablan de la relación entre progresismo y corrupción. ¿Desde dónde abordan esta temática, que a veces es una discusión difícil de dar entre las izquierdas?

-La corrupción hoy, a diferencia de lo que fue en la historia del capitalismo, es sistémica. En la historia de nuestros países la corrupción era una desviación puntal, había gente corrupta que se aprovechaba de estar en un lugar estatal para hacer sus negocios. Hoy el sistema es impensable sin corrupción. Te pongo un ejemplo: Alemania, un país del centro, desarrollado, relativamente “honesto” el capital allí, por decirlo de alguna manera, lleva años sin poder inaugurar un aeropuerto en Berlín, construido por empresas privadas a cargo del gobierno, por fallas estructurales de ese aeropuerto. Quiero decir que hicieron un disparate cuando construyeron el aeropuerto. Hasta en Alemania, siendo en la historia del capitalismo del siglo XX uno de los capitalismos socialdemócratas más prolijos, hasta allí ha llegado esta cosa de la corrupción. La corrupción hoy no es una desviación, es parte de lo que llamamos acumulación por despojo, o acumulación por robo. Así como nos roban el agua y la contaminan para cultivar soja, para la minería, roban a las personas su vivienda, su trabajo, sus derechos, etc. El sistema funciona de esta manera. Entonces en un país como Brasil, en donde las campañas electorales siempre las financió la empresa privada, en donde las propinas implican que yo te elijo gobernador, o alcalde de la ciudad, pues pongo la guita para tu campaña como empresario privado, y vos me devolvés esa guita que puse, incrementada, plusvalía multiplicada, a través de obras. Así funciona el capitalismo brasileño, que es uno de los más exacerbados en ese sentido, pero en lo absoluto es el único. Que el sistema funcione así no quiere decir que yo lo avale. El PT en el gobierno, como ha planteado muy claramente Frei Betto, cura brasileño de la teología de la liberación, que estuvo en el gobierno de Lula y se fue, publicó un libro, La mosca azul, donde dice que cuando te pica la mosca azul te corrompiste, te empezó a gustar la comodidad, tener coche, tener una casa en la playa, otra en no sé dónde, etc. La comodidad a él no lo picó, y la izquierda debería haber pasado por eso, no debería haber funcionado dentro del sistema corrupto sino haberlo transformado. Lo que hizo el PT en Brasil fue jugar con esa corrupción, sólo que en vez de hacerlo a favor de los viejos caudillos corruptos del sistema político brasileño, lo hizo a favor de la gobernabilidad del PT, y esto ya se había visto dos años después de la llegada del PT al gobierno en 2005, con en “Mensalao”, que era una mensualidad que le pasaban a los diputados de la oposición para que votaran proyectos del gobierno, usando empresas estatales. No se entendió la lección, y se siguió en la misma cosa. Entonces, yo no tengo duda de que la derecha y el juez Moro, que también es de derecha, aprovechan la corrupción para hundir al PT, pero vos estuviste en el juego, sos también responsable por haber estado allí y no haberlo transformado.

-Así como está la palabra revolución, como contra-cara hay una que muchas veces las izquierdas olvidan, que es la palabra explotación. Se acaba de votar la reforma laboral en Brasil, y en Argentina hace unos días el Estado reprimió y desalojó la fábrica Pepsico, ocupada por sus trabajadores/as. ¿Cuál es tu lectura de este panorama regional que implica una ofensiva de las clases capitalistas?

-Creo que en esta época de la acumulación de capital por robo, la explotación del trabajo está aumentando de forma exponencial en todo el mundo. Por ejemplo, frente a todos los empleos que se destruyeron con la crisis, hoy en parte vuelve a haber empleo, porque el capital lo necesita, pero en condiciones mucho peores, con salarios más bajos, lo que están haciendo es una profunda reestructuración de la seguridad social, aumentando la edad de jubilación, disminuyendo las condiciones jubilatorias, vamos a un régimen mucho más explotador del que venimos. El Estado de bienestar se terminó, el Estado desarrollista se terminó. Entonces el capital apenas puede implantar un sistema como la maquila. ¿Qué es la maquila? Es un sistema mediante el cual la fábrica se convierte en cárcel, entonces, dejas de tener derechos, sos un preso que trabaja no 8 horas, sino las horas que el capital quiere, o te echa o te mata, como sucede en las maquilas de Guatemala, de Honduras, en México, en el norte cerca de la frontera con Estados Unidos. En un momento el sistema aspiró a integrar a los trabajadores, con mejores condiciones laborales, lo que fue el peronismo y el desarrollismo en Argentina, de los años 40 en adelante; la dictadura ya empezó a quebrar eso, el neoliberalismo lo quebró más, y hoy se terminó. Hoy el sistema de explotación es muy cruel, el modelo extractivo genera empleo para la mitad de la población, empleo mínimamente digno, la otra mitad sobrevive como motoqueros, como trabajadores precarios o no sobreviven directamente. Tienen que acudir al empleo completamente ilegal, en las redes del narco, o en el auto-empleo o lo que sea. Pero a la mitad de la población el sistema la rechaza, no tienen lugar en el sistema actual. De ahí la guerra en México, de ahí el aumento exponencial de la violencia contra las mujeres, contra los jóvenes. Hay que entender que el sistema funciona así. Los gobiernos que vengan, que pueden llegar a venir gobiernos que te den un poco más de aire, van a ser coyunturales, como fue el gobierno de Cámpora en 1973, que fue un mejor gobierno que otros, pero ¿cuánto duró?, ¿cuánto duró siendo un gobierno que apostaba más por lo popular? Eso se terminó, el capital apostó por lo más duro. Incluso los gobiernos progresistas, lo que hicieron entre otras cosas, más allá de algunas positivas, fue profundizar el modelo extractivo. ¿Cuándo creció más la soja en Argentina? En la década kirchnerista. El modelo hoy es un modelo de exclusión, de hiper-explotación y de empobrecimiento de los sectores populares, porque ya no necesitan a la mitad de la población, ni siquiera para acumular por robo, porque ya no hay qué robarles. Y las mercancías que consume esa otra mitad son mercancías de baja calidad, no consumen iphones. Esta es la situación en la que creo que estamos.

-¿Cómo ves vos en esta coyuntura el papel de los medios?
-Los medios del sistema, esta megafusión que ahora hizo Clarín, Oglobo en Brasil, son los medios del sistema, evidentemente no nos van a favorecer a nosotros. Son los medios de opresión, de distracción del sistema. Entonces nosotros tenemos que tener nuestros propios medios, y tenemos que tener muy claro que lo que nos venden los medios no es para nosotros. Hay una vieja consigna de los romanos que era “pan y circo”, darles un poco de comida a los pobres para que estén entretenidos, y mucho circo. Hoy el circo no nos puede marear. El circo no es lo nuestro, y cuando digo circo estoy pensando en el consumismo. Nosotros no podemos pensar en transformar la realidad, y estoy pensando en los militantes, en las miles de personas que van a las marchas, en las miles de personas que se indignan con el sistema, no podemos pensar que con un iphone en una mano y con una papeleta de votar en la otra, vamos a ir al paraíso socialista, o a donde sea. Es necesario en una mano, dejar de tener el iphone, quizás es mejor tener una radio que sintonice radios comunitarias como la de ustedes, y otras cosas, y en la otra el puño para pelear. No podemos dejarnos persuadir por los medios del sistema, necesitamos nuestros medios. Ya que me lo preguntas, te voy a decir algo que a mí me puso muy contento, leí un censo que hizo ARECIA, Red de revistas comunitarias, y las revistas a nivel web y papel llegan a 5.000.000 de personas. Si a eso le sumas las radios comunitarias… ya no somos marginales. A nivel de comunicación tenemos un peso. Yo me acuerdo cuando el acampe de Monsanto, si quería informarme de lo que pasaba en el acampe ni siquiera Pagina/12 me lo informaba, tenía que entrar a Ecos Córdoba [medio alternativo] que informaba del acampe. Tenemos ya una red lo suficientemente amplia y construida como para no depender de los grandes medios monopolizados. Y eso me parece que es un aprendizaje bien fuerte y bien importante, porque ya estamos en esa situación en la que tenemos y podemos potenciar eso que ya tenemos. Está bien denunciar a los monopolios mediáticos, pero sobre todo lo que tenemos es que apoyarnos y apoyar lo que ya hemos construido, que no es poco; no somos marginales.

-En tu libro polemizas con intelectuales referentes de procesos políticos emparentados con el progresismo, entre ellos Álvaro García Linera, quien últimamente ha afirmado que estamos en presencia, más que de un fin de ciclo, de “oleadas revolucionarias”. Según él, hubo una primer oleada vinculada con el progresismo, y como toda oleada implica reflujos y posibles nuevas alzas de esa lucha en un futuro. Ustedes en el libro plantean algo interesante al momento de pensar qué implicaría un cambio civilizatorio, que es la idea de un colapso, es decir, no ya concebir la revolución en los términos del mito de lo que supieron ser las revoluciones del siglo XX, de conquista del poder en un sentido tradicional. ¿A qué se refieren con esta perspectiva del colapso del capitalismo y qué opinas de estos planteos de García Linera?

-Primero con lo de García Linera, a mi me gustaría que hubiera nuevas oleadas revolucionarias, y creo que las va a haber. Lo que pasa es que los gobiernos progresistas, y en concreto el de Bolivia que es el caso de Álvaro García Linera, lo que han hecho es cercenar la capacidad de los movimientos de encarar esas oleadas. Todos los gobiernos progresistas han debilitado a los movimientos, algunos directamente, otros sin proponérselo, pero en los hechos los han debilitado. Creo que las oleadas revolucionarias siempre nacen abajo, no vienen de un gobierno. Los gobiernos pueden fomentar, pueden apoyar. Pero lo que estoy viendo es algo distinto. Cuando fue la marcha del TIPNIS, en defensa de un territorio y parque nacional -porque el gobierno quería hacer una carretera que prácticamente lo destruía-, el gobierno la reprimió, la condenó y la criminalizó. Entonces son los movimientos los sujetos de una oleada revolucionaria, no los Estados. En cuanto al colapso, tiene una larga trayectoria en el pensamiento revolucionario. Marx y Engels apostaban al derrumbe del capitalismo, Lenin también, de hecho la primera guerra mundial es vivida por los pueblos como un verdadero colapso, al igual que la segunda. El colapso no es de las bolsas, el colapso es de la vida de las y los de abajo. Es en eso donde nosotros afirmamos nuestra acción, creo que ahí hay dos cosas. Una: el sistema actual por muchos motivos va hacia el colapso, eso es un elemento clave, pero lo otro es que si uno se para como revolucionario, o como una persona que desea un mundo nuevo, y pienso en la biografía de Lenin, ¿para qué momento te preparas vos? Te preparas para el momento en el que lleguen esas situaciones extremas. Lenin se preparó toda su vida para el año ‘17. Uno se prepara no para la próxima campaña electoral, más allá de que puedas agitar e ir a las elecciones, no estoy diciendo que no, pero tu preparación fundamental no es para eso, tu preparación fundamental es para cuando la vida entre en una bifurcación, socialismo o barbarie. Para eso nos preparamos. Y creo que es una cuestión muy anterior a la definición de una táctica, unos objetivos o de una estrategia. Es pensar para qué estoy yo aquí, y en qué dirección me estoy preparando. Y creo que estos son debates que faltan en nuestra izquierda, en nuestra militancia. Como se decía antes: debates estratégicos, pensamos demasiado en la coyuntura. En si la ley tal, la represión tal, que son importantes, pero esa denuncia, esa organización en torno a una actividad puntual de respuesta al sistema, no puede hacernos olvidar que tenemos una estrategia de largo plazo, y que esa estrategia es la que guía nuestra acción.

*Miércoles 19 de Julio, 19:00 hs. en Centro Cultural La Maga ( Tacuarí 905) se presentará el libro con la participación de los autores.

Audio de la entrevista

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Venezuela: los desafíos del chavismo popular

En la emisión de este viernes de Enredando las Mañanas, el programa de la Red Nacional de Medios Alternativos (Argentina), dialogamos con Kevin Rangel, coordinador nacional de la Corriente Revolucionaria Bolívar y Zamora, acerca de la coyuntura que se vive actualmente en Venezuela. Los desafíos del chavismo de base para defender la revolución. La iniciativa de las Brigadas de Defensa Popular Hugo Chávez y los caminos hacia la Asamblea Nacional Constituyente. La estrategia de la derecha y sus vínculos con el paramilitarismo.  

Audio de la entrevista completa:
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Cristian Toledo: otro pibe asesinado por la policía


Luego del asesinato de Cristian "paragüita" Toledo, a manos del bombero de la policía Adrián Gustavo Otero, integrantes de diferentes organizaciones articulados en la Red de Organizaciones contra la Violencia Institucional (ROCVI) de la Villa 21-24, dialogaron con FM La Caterva.
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Cristian Toledo regresaba de un baile en la mañana del Sábado 15 de Julio, con dos amigos, Carlos Gavilán y Daniel Nadalich, cuando “hubo un hecho medio inexplicable en el cual un bombero de la policía acribilla a tiros a Cristian Toledo” denunció Carlos Desages, integrante de la Comisión de Derechos Humanos de la Villa 21-24. Además, remarcó que "los únicos testigos del hecho están siendo encerrados y apretados por los mismos compañeros del asesino" en relación a la detención de los dos amigos de Cristian, en la Comisaría 30 luego del hecho.

Ni bien se conoció la noticia, toda la comunidad de la 21-24 se organizó para ir a la comisaría 30 a exigir justicia y la liberación de Carlos Gavilán y Daniel Nadalich. Es que Cristian era el ferretero del barrio, y todos/as lo conocían y querían.  En relación a esto, Carlos destacó “saludamos la reacción que hubo en el barrio de vecinos/as, organizaciones, amigos/as que salieron a protestar por lo que había sucedido”

Hoy Domingo, desde las 16:00 diferentes organizaciones, familiares, vecinos/as, amigos y amigas de Cristián se van a reunir en la Iglesia Cacupé para coordinar acciones para visibilizar el caso y exigir justicia.

A Cristián lo mató la policía
La policía asesina. El Estado es responsable.
Justicia para Cristian Toledo
Ni un pibe menos

Audio entrevista

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“La mayoría de los pensionados recibe una jubilación que cubre sólo el 40% de la canasta básica”

En el pasado Enredando las Mañanas del 30 de junio, cerrábamos el mes con una charla extensa con Marcos Wolman, Secretario General de la Mesa Coordinadora de Jubilados y Pensionados de la CTA, que se encargó de ponernos al tanto de la situación de los abuelos, de la crisis que está atravesando el PAMI y también nos comentó sobre la situación en la provincia austral de Santa Cruz.


“Lo ocurrido es un exponente, puso de manifiesto algo que nos introduce en el debate de un tema muy profundo, por el cual venimos luchando hace muchos años. Somos la organización de los miércoles de los jubilados frente al congreso, ya llevamos 1315 frente al congreso, 25 años de lucha”  comenzó diciendo Marcos acerca de la situación ocurrida en Mar del Plata,  con el suicidio en público de un anciano en la sede de ANSES y todo lo que despertó su accionar.
“Un trabajador jubilado, de acuerdo a las leyes tiene que cumplir más de 30 años de aporte para poder tener una jubilación. Esta jubilación es una lucha del movimiento obrero, con el cual se le quiere dar un contenido intergeneracional. Sin embargo se da la situación que cuando cambian los gobiernos, y estos al defender los intereses de empresas privadas y grandes grupos económicos, utilizan los aportes de los jubilados y fondos de manera arbitrarias llevando a la situación actual”
La canasta básica de un pensionado, una canasta básica  que cubre con los gastos básicos de vivienda, comida y medicamentos,  supera los 16 mil pesos y el haber jubilatorio mínimo que recibe una mayoría de ellos, es de bolsillo $6200, es decir un 40% de la canasta básica. Pero esto no es nuevo. Esto es simplemente un criterio más para conocer cómo es que se tienen en cuenta a las personas mayores.
Mencionando esto como un ejemplo muy sutil de la situación en la que se encuentran las personas de la tercera edad, el cual puede ser seguido por el aumento en la edad de jubilación en mujeres, la modificación del vademécum de PAMI para remedios con total cobertura o directamente la quita de este beneficio para muchos afiliados.

Situación en el PAMI
“El PAMI está intervenido por el poder ejecutivo en la mayor parte de su existencia” dice Marcos.
El 13 de marzo de 1971 fue creado el Instituto Nacional de Servicios Sociales para Jubilados y Pensionados, más conocido como PAMI –Programa de Asistencia Médica Integral–, con el fin de brindar atención médica, social y asistencial a una población específica: los adultos mayores.
“En aquel entonces la gran movilización de trabajadores y jubilados que logró ante la falta de atención que se habilitara una obra social. Actualmente tiene más de 5 millones de afiliados y es la más grande de Latinoamérica. “
Fue creada como una entidad pública no estatal, con autonomía económica, jurídica, es decir que tiene que ser dirigida y administrada por quienes aportamos a lo largo de nuestra vida.
El PAMI es una entidad en la que aportan todos los trabajadores activos y jubilados, es decir a una persona que trabaja se le descuenta  de su salario un porcentaje para la obra social de su gremio y otro porcentaje que es para el PAMI, incluso cuando la persona ya pasa a ser pensionada, y deja de aportar, aún así sigue teniendo un porcentaje descontado.
¿A qué vamos con todo eso? A que el programa de asistencia médica integral, más conocido como el PAMI es una entidad que es financiada por todos nosotros, desde el momento en que empezamos a trabajar hasta el final de nuestros días. Sin embargo, es una obra social que se encuentra intervenida permanentemente por el poder ejecutivo de turno y no tenemos ningún tipo de participación en las decisiones que se toman. El deterioro es permanente.
Marcos en su paso por el Enredando nos contó que a lo largo de toda esta lucha se han presentado varios proyectos de ley, entre ellos  terminar con la intervención del PAMI, proyecto que quedó encajonado luego de pasar dos años sin ser tratado, el proyecto de nueva ley previsional, presentado por cuarta vez, luego de ser encajonado varias veces el cual tiene que ver con el bajo haber jubilatorio y la situación de la salud de los jubilados actuales y los futuros.
“Nosotros planteamos que hay que recrear el instituto nacional de previsión social, una entidad pública no estatal para el manejo de los fondos de los aportes de los trabajadores,  de las contribuciones patronales. El presupuesto del ANSES es de 1 billón de pesos, y tiene un fondo de garantía de sustentabilidad de 900 mil millones, y esto es una historia para ver cómo se siguen administrando esos fondos. En un momento fueron para pagar la deuda externa, convirtiéndose así en deuda interna.”
Situación de jubilados en Santa Cruz
En el sur de nuestro país, los jubilados fueron protagonistas de las noticias en los últimos días luego de manifestarse en contra de la paga fuera de término de su jubilación, “vemos como se descarga la crisis de este sistema capitalista sobre los trabajadores y jubilados, siendo Santa Cruz una manifestación clara de cómo se pone en crisis una situación que atenta contra los trabajadores”, concluye Marcos al final del programa.




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EN GRANJAS DE REHABILITACIÓN, COMO EN CÁRCELES Y CAMPOS DE CONCENTRACIÓN

Hace algunas semanas nos visitaron en FM LA CATERVA Pablo Galfré, autor del libro La Comunidad. Viaje al abismo de una granja de rehabilitación, editado por Sudestada, junto Alfredo Mao y Sabrina, sobrevivientes de la “comunidad terapéutica” San Camilo. El encuentro tuvo lugar en el programa Vientos de Rebelión, y la charla se extendió durante las dos horas de aire. Recomendamos escuchar el audio del programa -que compartimos más abajo-, ya que escuchar siempre tiene otro efecto que leer.

Actualmente hay dos causas judiciales por muertes en esta institución. En una de ellas, que investiga la muerte de Saulo Rojas (23 años) ocurrida el 14 de Junio de 2013, están imputados Victoria Bonorino y Martín Iribarne (dueños de la Fundación), el director terapéutico, Alejandro Jacinto, y su director médico, Sergio Rey, por el delito de homicidio culposo.

Una de las celdas de San Camilo



El libro, la investigación


La contratapa del libro reza “son parte del paisaje urbano, pero el periodismo nunca se ocupó de ellas. Se las conoce con el nombre de ‘comunidades terapéuticas’ o granjas de rehabilitación pero detrás de sus intenciones terapéuticas o de recuperación de jóvenes con problemas de adicción, se oculta un negocio millonario y una larga lista de estafadores, vinculados estrechamente con obras sociales, prepagas y sectores del Poder Judicial. La investigación de Pablo Galfré deja al desnudo una oscura trama a partir de un caso: la Fundación San Camilo, escenario de la dudosa muerte de un joven internado”.

En torno a la temática del libro, Pablo abre la extensa charla explicando que el libro trata especialmente sobre una comunidad, San Camilo. Yo en este libro, como soy periodista, no soy científico, psiquiatra, no hago investigaciones sociales, me dedique específicamente a investigar en un 80% San Camilo y en 20% San Antonio. En San Camilo mueren dos chicos, Saulo Rojas y Felipe Mariñansky , y en San Antonio muere Matías Lamorte”. El diálogo continúa por el lado de qué es San Camilo, y Pablo no duda en afirmar que “es una cárcel, y en libro se pueden ver las fotos que publicamos: tenía rejas, había celdas, los cuartos estaban enrejados, había pasillos, precisamente esta cuestión foucaultiana del panóptico, y en Derqui, que era la otra sede que tenían ellos, que no era la cárcel sino la quinta, había una torre, exactamente en el medio del Campo B había una torre para que puedan observar todo”. Además, Pablo señala que “San Camilo por un lado era una cárcel y también un campo de concentración, porque en San Camilo prácticamente no había trabajadores remunerados, había algunos psicólogos, algunos operadores, algunos empleados de seguridad, pero los chicos, los pacientes, se encargaban de cocinar, de limpiar, de cortar el pasto, de darle de comer a los caballos, de armar las camas, y es más, algunos de los chicos iban a cortar el pasto a la casa de Martín Iribarne, dueño de la Comunidad San Camilo. La Comunidad San Camilo era una cárcel y un campo de concentración, y Alfredo Mao puede dar fe de lo que digo, porque Alfredo ya es un compañero, y en algún momento fue un entrevistado mío, y estas cosas que yo digo él las vivió en carne propia”.

La charla sigue, precisamente con Alfredo Mao, sobreviviente de San Camilo que no duda en empezar a hablar de él y de todos/as aquellos/as que padecieron ese infierno: “Como yo y todos mis compañeros, como los 80 que estuvimos en Del Viso y como los 60 que estaban en el campo, lo vivimos todos a la par, cada uno a su manera, sufrimiento, y de todo esto hoy lamentamos la vida de Saulo, porque él no aguantó más”. La vida de Saulo, más bien la muerte de Saulo será -según el relato del autor de La Comunidad- motor de esta investigación. Alfredo Mao continúa describiendo los padecimientos de Saulo, a la vez que reflexiona sobre la necesidad de construir espacios dignos de rehabilitación: “Vino de Mendoza, tal vez un poco engañado, no aguantó más y se ahorcó. A mí todavía me siguen pasando cosas, hablé ayer con la madre y hoy tuve una noche particular y un día también. Estos tipos no fueron conscientes de tanta amplitud, de que de cuidado no había nada, y de recuperación tampoco, capaz había algo más siniestro en ellos, y los que lo pagamos somos nosotros, la familia. Y gracias a nosotros que estamos acá sentados poniéndole huevo a esto, tratando de transmitir el mensaje de que sí hay lugares de rehabilitación, los tiene que haber, hay que meterle pilas, pero cuidado, tranqui, confiar en uno y buscar la ayuda en lo que tenemos, en lo que uno hace todos los días”. La muerte aparece, por primera vez, en el emotivo relato de estos sobrevivientes, y será un hilo rojo que enhebre los episodios del libro de Galfré.



Las formas de llegar a San Camilo


Hay un punto importante a la hora de pensar, de indagar en esos lugares del horror; una pregunta que parece obligada. ¿Cómo llega una persona a un lugar como San Camilo? Y sobreviene el relato del Pelado Mao: “mi forma de llegar creo que fue la más sana de todas. Yo agarré el teléfono, llamé a mi familia y me interné. Tengo una extensión de mi obra social, que paga todos los meses, y tenes las [comunidades terapéuticas] que están de turno. La que salía mucho en esa época era San Camilo, una comunidad cerrada. Como yo ya había estado en una comunidad abierta…a conciencia lo hice. Cuando llegué me abrieron la puerta… Antes siempre pasas por un psiquiatra, te hacen diagnóstico, te dicen que te tomes la pastillita y luego te derivan. Cuando llego a San Camilo me atiende Alejandro Jacinto [psicólogo actualmente imputado por la muerte de Saulo] y me pregunta si me iba a internar. Sí, le contesto. Cuando entré, escuché el ruido de la reja que se cerró; las llaves dieron vuelta, etc., ahí entras en un mundo donde, con los meses, luchas con ese submundo que no tiene que existir”. El relato se vuelve un tanto denso, espeso. Imagino un sólo día de ese infierno, y Alfredo sigue “yo estuve dos años”. ¿Dos años?, pienso. ¿Cómo se están dos días ahí? ¿Dos años? Continúa explicando la forma en la que ingresó: “esa fue mi manera, hay chicos que capaz los traen engañados. Cuando pasas la puerta te la cierran, y no salís más”.
La referencia a la puerta, esa puerta que se cierra tras la que quedan los pibes, aquellas y aquellos catalogados como los adictos/as, los locos/as, los sidosos/as y diabéticos/as. Y del otro lado, los familiares, muchas veces indefensos por culpa del desconocimiento profundo sobre el efecto de las drogas, ya que como afirma Sabrina en la conversación “también abusan de que el familiar no sabe qué significa fumarse un porro, entonces atacan por ese lado, entonces les dicen ‘si fuma un porro va a terminar muerto’, se agarran de eso, de lo que no saben nuestros padres”. En relación a esto, de acuerdo al autor del libro, se puede ser un usuario y no desarrollar una adicción maligna a las drogas.
Los pormenores de lo que implica la internación continúan en la voz de Pablo Galfré: “hay internaciones que son voluntarias, como la de Alfredo, y las hay involuntarias”. Para explicarnos este segundo tipo de internación, nos cuenta un caso que reconstruye en el libro. “Axel estaba en su casa en San Isidro en el cuarto y de repente le entran tres monigotes grandotes, lo agarran y le dicen ‘cámbiate que te vas’. Él obedece, se cambia, lo bajan por la escalera y la ve a la mamá sentada de espaldas llorando. Y piensa: ‘me están secuestrando, es un secuestro extorsivo’. Luego se sube al auto. Cuando van en el auto, con Martín Iribarne (dueño de San Camilo) manejando, y le dicen que van a Pilar a tal lado, él se da cuenta que lo están llevando a San Camilo”. El episodio termina, prosigue el análisis de Pablo, quien denuncia al hecho como “un secuestro, es una internación involuntaria sin ningún tipo de orden judicial ni de profesionales”.
La puerta regresa una vez más al relato de Pablo, que retoma lo que dijo Alfredo, “cuando pasas la puerta perdiste. Los padres, por ejemplo, les dicen ‘quiero despedir a mi hijo’, y les responden, ‘no, pasó la puerta, a su hijo durante un mes no lo va a ver, y no está autorizado a llamarlo por teléfono’. Y lo que hacían en general era sobremedicarte con etumina y dejarte un día, dos, tres, cinco, encerrado en una de las celdas”. ¿Qué implica la sobremedicación con etumina? “Significa que estás trabado con la mandíbula, que se te cae la lengua, que se te cae la baba y que pedís lo que sea para bajar. Así uno entraba al antro San Camilo”, describe Pablo.


El Estado es responsable

La charla continúa en torno a desidia y complicidad de los organismos estatales. En la página web de San Camilo se puede leer al día de hoy que “con la sola firma de un familiar responsable y la posterior ratificación en sede judicial, se puede internar al paciente. Para eso se podrá contar con un equipo especializado que lo retira de su domicilio y lo interna”. De acuerdo a Galfré, “esto viola la ley de salud mental 26.657. Y está en Internet. Es increíble que el Ministerio de Salud, Revisión y Catastro, el órgano de revisión de la ley de salud mental etc, todos tienen acceso a esta información, de oficio podrían intervenir”. En San Camilo debieran actuar los jueces de civil uno y dos, cuando una persona es internada en contra de su voluntad tiene que ser un caso judicializado. Una de esas juezas, de apellido Velázquez y que se supone debe velar por los internados/as en San Camilo, fue destituida por la Corte Suprema de Justicia, porque mandaba a sus secretarias a las villas de Pilar a buscar pibitas que quieran regalar a sus hijos en adopción, en vez de pasar por los trámites legales. Pablo denuncia que “las acordadas de la Corte dicen que los jueces y defensores deben ir cada tres meses a hacer relevamientos”. Sin embargo, nada de esto ocurre en el submundo que son este tipo de “granjas” en general y San Camilo en particular.


Premios y castigos

Tanto el autor del libro como los sobrevivientes de San Camilo van a describir una modalidad de disciplina regida por premios y castigos. En relación a la concepción que prima en San Camilo, Pablo Galfré afirma que ellos piensan que castigando al consumidor problemático de drogas la van a dejar a atrás, y que a través del ejemplo y del castigo se va aprendiendo para dejar las drogas, pero no tiene razón de ser”. A su vez, la forma de “premiar” que tienen es ir dándole poder a los mismos internos/as sobre otros/as. Alfredo Mao cuenta cómo es: “te acostumbras a sufrir, te haces amigo del sufrimiento, y aceptas y avalas porque estás ahí. Porque no podes abrir la puerta e irte. O te haces amigo, o qué hacemos”.


La resistencia

¿Cómo se resiste ahí, cómo se combate? “Con motines”, responde Pablo. “Así se combatía. Lucas, que hoy no pudo venir, o Matías, lideraron motines. Matías lideró un motín agarrando cuchillos tramontina y poniéndolos en el cuello a las pibas, y esto no habla mal de él, porque cuando él me da testimonio me dice, ´yo lo hice con miedo, con vergüenza, pero no me quedó otra, porque Ramón me estaba cagando a palos, y Ramón me iba a matar’”. El relato de Pablo, como muchas veces en la charla radial, se deriva a contar quiénes son las personas de las que habla, y sigue: “Matías es un pibe de Ezeiza, adicto al paco, que estaba en situación de calle, en San Camilo se lo cruza a Ramón,” y continúa con Ramón “que es otra víctima, un empleado de seguridad, que vino desde Santiago del Estero en los ‘90, cuando Menem hizo mierda todo. Vino de Santiago del Estero para acá, buscando un laburo, por eso hablaba del lumpen proletariado. Ramón fue cooptado por Raúl Bonorino, que murió y era el dueño de La Comunidad, el señor burgués, lo vio a Ramón laburando de seguridad en un comercio, y le dijo ‘venite conmigo’, y cuando le dieron poder, lo empoderaron, le empezó a dar duro a los pibes, y Ramón que había laburado en algunos hogares de menores en Santiago del Estero, tenía espíritu de cana, se cortaba el pelo como cana, le da más duro a los pibes, y más duro le daba a los pibes como Matías, un pibito de barriada de Ezeiza”. No cuesta imaginar a Ramón, pero seguimos con Matías. “Con un cuchillo tramontina puesto en el cuello a las pibas, con tres locos más. Así se escapó de Del Viso. Después lo agarraron y cuando se escapó de Derqui se electrocutó las manos, y no sólo me lo contó él, tengo los papeles médicos donde dice que tiene quemaduras por electrocutarse”.


Los dueños del infierno

Galfré comparte los pormenores de la investigación que dio lugar al libro. “Martín Iribarne es el director general, hay una presidenta que es su mujer, Victoria Bonorino. Antes el dueño era Raúl Bonorino, es todo bastante endogámico. Martín Iribarne entró como consumidor problemático a San Camilo, así conoció a su mujer, a la hija del dueño, y se hizo la mano derecha, así fue creciendo, fase a fase. Después está el director terapéutico, Alejandro Jacinto, el director médico, que es el psiquiatra, y después hay un ejército de gente que va y viene, los psicólogos pueden estar dos o tres meses, mal pagos, en negro, recién recibidos, algunos ni siquiera recibidos, y que les hacían firmar las historias clínicas, los mismos operadores que son chicos que entran con consumo problemático y después hacen el curso de operador que son pocos meses, los mismos operadores que son empleados de seguridad. Vos te portas bien, te premiamos, sos empleado de seguridad, te vas a quedar ahí, al lado de esa celda, cuidando que Alfredo no se escape. Entonces te premian por ser un hijo de puta”.


Continúa trayendo a la memoria el testimonio de una de las pibas, internas de San Camilo: “Eso me hace acordar textual a lo que me dijo Laura; que ella aprendió que para sobrevivir tenía que ser una hija de puta. No me acuerdo los detalles, pero creo que Laura contaba que aprendió que debía agarrar a Guillermina, una chica de Mendoza, ponerle los brazos atrás, y Silvia, la mujer de Alejandro Jacinto, la precintó o algo así. Digamos, donde precisamente si eras una hija de puta eras premiada e ibas ascendiendo fase a fase”. En relación a esto último Alfredo continúa “yo digo que aprendí a sentirme como un hijo de puta, a sentirme de una manera que ninguno de nosotros nos merecíamos, aceptando actos de violencia: que a una chica que recién llegaba le bajen los pantalones y le metan una pichicata porque se dio cuenta dónde estaba y vos ver esa situación, al lado mío, y yo no actúe porque no era partícipe, pero era parte, porque a la piba la están llevando con los pantalones bajos, recién entró. Y yo sabía que después venía el cóctel de pastillas, que la va a hacer tener coherencia recién en 20 días”
Es característico de este lugar el movimiento por fases. “Cuando digo fase a fase es fase 1 estas encerrado y no salís, fase 2 empezás a tener las primeras salidas, vas a tu casa, te quedas de lunes a viernes en la comunidad, pero el fin de semana te quedas en tu casa, y fase 3 es cuando ya te quedas en tu casa y vas X cantidad de días a la comunidad”.


Por qué leer este libro

Cuando le preguntamos a Pablo Galfré cómo espera que impacte la publicación del libro y en qué medida puede aportar a generar conciencia, empieza explicando el tema de las causas judiciales: “Como cuestión de conciencia es algo bastante lejano, a largo plazo. Como herramienta política en lo concreto trata sobre Saulo Rojas que murió en San Camilo, y están imputados Martín Iribarne, Victoria Bonorino, Alejandro Jacinto y Sergio Rey (Directores, psicólogos y psiquiatras). Está la muerte de Matías Lamorte, que hay una causa en la UFI 3 que está lenta, y después está la muerte de Felipe Mariñasky en San Camilo también, por la que no hay ningún tipo de causa. Con respecto a la conciencia, lo veo algo a largo plazo, creo que después de 12 años de kirchnerismo, movimiento político al que a veces aplaudo de pie y a veces aplaudo sentado, creo que nos perdimos la oportunidad de legalizar las drogas. Es verdad que está la ley de salud mental que es muy importante, es verdad que está la ley que obliga a prepagas a financiar los tratamientos para rehabilitación en adicciones, y es verdad que hay otros avances. Aníbal Fernández, con quien no concuerdo mucho, instaló en los medios la despenalización de las drogas, la revista THC está haciendo un trabajo increíble, pero no hemos avanzado en la legalización de las drogas”. Con respecto al contexto actual, reafirma la centralidad de la lucha y expresa: “Nos encontramos que con el gobierno macrista se legalizó el cannabis medicinal, lo cual es un logro bastante importante, que no es de la sociedad política sino de la sociedad civil; les tocó a estos que nos gobiernan ahora”. Galfré concluye afirmando “yo voy a estar contento cuando cierren San Camilo, cuando cierren San Antonio, y cuando haya justicia para Saulo Rojas, que mañana se cumplen 4 años de su muerte. A largo plazo… que se ocupen otros de esa batalla”.


La charla continúa por dos horas, durante todo el programa de radio, un martes de invierno en Barracas. Podría extenderse mucho más. El libro desarrolla detalles y pormenores de esta historia, que empezó siendo un artículo para la la revista THC, y ahora además de un libro es un grito de justicia por Saulo, y por todos y todas las víctimas de San Camilo.


Audio del programa completo:

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