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El domingo 7 de agosto, día de San Cayetano, la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular (CTEP), junto al Movimiento Barrios de Pie y la Corriente Clasista y Combativa (CCC) realizarán la caravana de la dignidad, para exigir paz, pan y trabajo, por techo tierra y trabajo. Las convocatorias desde Liniers y el Congreso confluirán en la entrada a Plaza de Mayo. Dialogamos con Rafael Klejzer, Secretario de Vivienda de la CTEP y miembro de la Corriente Villera Independiente y del Movimiento Popular La Dignidad. 
(Entrevista de Enredando las Mañanas) 


Una movilización entre el cielo y la tierra.

“Lxs trabajadores de la Economía Popular hacemos un aporte muy grande a la economía, pero no tenemos derechos”

-¿Qué balance hacen desde el sector de la economía popular de estos siete meses del gobierno de Cambiemos? ¿Cómo han impactado sus medidas?

La economía popular no es un bloque económico en si mismo, a lo cual hay una suerte de continuidad entre el gobierno saliente y el entrante. No veníamos de tirar manteca al techo y ahora estamos comiendo en ollas populares. Los miembros de la economía popular hace años y años que venimos resistiendo las políticas de ajuste y de concentración. Hubo derrame pero nunca alcanzó. Nosotros somos producto de una exclusión social por un lado, y por otro, de una política sistemática que nos utiliza para bajar salarios, para bajar derechos. Algunas cosas hemos conseguido, producto de una gran lucha que hemos dado, como la asignación universal por hijo, el reconocimiento a nuestras cooperativas, a nuestro trabajo, pero tengamos en cuenta que nosotros somos trabajadores sin derechos, pero no ahora, de antes. Ahora es una continuidad mucho más fuerte, mucho más profundizada, que tiene que ver con un desprecio neoliberal de estos tipos. La diferencia entre estos tipos y los anteriores es que unos eran mercado-internistas, y a nosotros el consumo nos permitía laburar, en cambio este gobierno tiene que ver con la transnacionalizacion y con la expulsión de mano de obra formal, lo que genera que por cada trabajador en blanco son tres compañeros o cuatro de la economía popular que achican sus ingresos. Estamos viendo una profundización por un lado, pero por otro lado una brutal incapacidad de este gobierno para mantener puestos de laburo. Están generando lo contrario, el proyecto es achicar salarios para hacer mas “competitivos” los sectores dentro de la economía que ellos priorizan, como el campo, algunas empresas ligadas a servicios y algo de financiero, el resto de la industria nacional que se cague. Entonces la economía popular viene a ser un emergente producto de una crisis del régimen global capitalista, donde sobramos dos terceras partes y no nos suicidamos, sino que nos inventamos los laburos para seguir subsistiendo.

-¿Por qué decicen movilizarse el 7 de agosto?

Entendemos que la religiosidad popular es importante para nuestro sector, ya que es un sector muy comunitario, en el sentido de su construcción. Lo que nosotros le agregamos es la politización de esta religiosidad popular, uniendo la celebración de San Cayateno con la lucha política que implica exigir a los responsables de que haya trabajo, es decir, pedimos al cielo pero pedimos a la tierra también, por eso unimos el pedido, la celebración, el dar gracias y la fé en San Cayateno, con una marcha a Plaza de Mayo. El desafío tiene que ver con la construcción que nos planteamos desde CTEP. No solamente un emergente, no solamente ser la CTA del siglo XXI en comparación con la década del 90, como nos han dicho muchos, por el contrario buscar formas nuevas de pelea, no ser como los gordos, o los que plantean una externalidad con respecto a la clase trabajadora. Nosotros somos clase trabajadora con todo lo que somos: con nuestra cultura, nuestras raíces, nuestras tendencias. No tenemos nada para esconder. Lo que hay que hacer jugar, para tener una perspectiva emancipadora, es lo bueno y lo malo, pero en una perspectiva de politización y programa de salida, esa es la apuesta que tenemos desde CTEP. Además, hay que tener en cuenta que nuestros reclamos en el movimiento obrero nunca fueron tenidos en cuenta, cada vez que movilizan las CGTs están planteando sacar el impuesto al trabajo. Muchos de los trabajos que hace el sector, como es el de costura, trabajo de la construcción, el cuidado de chicos, el trabajo de los cartoneros y todo el servicio que dan, no sólo recolectando residuos sino también aportando a la basura cero, como también los campesinos, todos somos trabajadores pero sin derechos. Pero a la sociedad le servimos y mucho. En la Argentina la mayoría no estaría comprándose ropa si no lo hacen con nuestros talleres, muchas veces clandestinos. Es decir, hay un aporte a la economía muy grande, pero no tenemos derechos. Seguimos esclavizados en los talleres, amenazados de desalojos de nuestras tierras, como ocurre con los compañeros de las huertas en La Plata con el sector dolarizado y casi yendo a la perdida. En relación a la situación de los huerteros hay que recordar que el tomate que comemos acá en Buenos Aires viene del Gran La plata y es producido por 6000 compañeros que están afiliados a la CTEP, la mayoría en cooperativas, y hoy el sector hortícola quintero en La Plata está pasando una de las peores situaciones, esta viviendo de subsidios que vamos sacando. La gente que produce hoy está viviendo de subsidios. Una locura lo que está haciendo este gobierno.

-¿Con qué nos vamos a encontrar este domingo 7 de agosto?

Nos vamos a encontrar con que la marcha ya no nos pertenece: largamos la convocatoria pero ya no nos pertenece. Vienen sectores políticos muy disímiles. Las dos CTA, ATE, Pablo Moyano, diversos partidos políticos, y sobre todo gente independiente, mucha juventud. Nos vamos a encontrar con un escenario de una nueva constitución, un nuevo emergente. La resistencia que estamos planteando, a diferencia de la de los '90, no está contando con los MTD, no se da solamente en clave de disputa territorial, sino que el compañero, la compañera, se siente laburante, se siente con derechos, se siente que luchó un montón, que trabajó. Porque el sector social de los '90 y el de ahora es el mismo, el tema es que estamos mejor organizados, en cooperativas, con la asignación universal por hijo, tuvimos laburo y lo perdimos, entonces se está generando una identidad desde dónde dar la pelea, ya no como movimiento de trabajadores desocupados, no sólo desde la olla popular en el territorio; sino articulando la olla popular y el piquete con identidad de trabajadores, eso es lo novedoso que esta planteando la CTEP.

Audio de la entrevista a Rafael Klejzer