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La Corte Suprema de Justicia de Tucumán ordenó la libertad inmediata de Belén el 17 de Agosto. Sin embargo, la justicia que no tardó ni un minuto en encerrarla ilegalmente se demoró 55 horas en liberarla, con un habeas corpus de por medio. Dialogamos con Soledad Deza, abogada de Belén, sobre el caso puntual y cómo opera la triada poder judicial-sistema de salud-policía a la hora de criminalizar a las mujeres pobres.

Foto En Movimiento Teve - Marcha por la liberación de Belen- Buenos Aires


(Entrevista de Enredando las Mañanas)

-Enredando Las Mañanas: ¿Cómo  están luego de haber logrado la liberación de Belén?

-Soledad Deza: Belén  está muy contenta, está libre, que significa mucho. Recordemos que estuvo 26 meses presa, de forma preventiva, sin una condena firme. La Corte dijo que desde el momento que se prorrogó su preventiva, el 19 de abril de este año, la cámara no tenía competencias para eso, o sea que podemos decir que está detenida arbitrariamente, hoy haría cuatro meses. Ella está feliz, se reencontró con su familia, que era lo que más lamentaba, como siempre decía en sus cartas abiertas. Ella está muy bien, está contenta. Nosotras estamos también felices, ya que esto ha sido una conquista para el movimiento de mujeres. Hemos conformado una mesa provincial para la libertad de Belén, y esto nos ha unido, es un arco político inmenso, y nos hemos mantenido unidas,  y creo que eso es también lo que ha abierto más rápido las puertas de las rejas. Creo que es el principio del fin de una injusticia. Ahora nos queda la otra mitad, que es que se la absuelva. Belén está ahora en libertad, necesitamos que esté libre de culpa y cargo. Para eso necesitamos que se resuelva el otro recurso de casación que también tiene la Corte, y que por suerte también tenemos un dictamen del ministro fiscal favorable, creemos que es una cuestión de tiempos ya, pero un tiempo más tranquilo porque Belén ya no está presa.

-ELM: ¿Qué balance hacen del comportamiento del poder judicial y de los medios hegemónicos de comunicación?

-SD: Por un lado me parece que acá quedó al descubierto un sector del poder judicial que es patriarcal, que utiliza sus lugares para hacer demostraciones de poder, que disciplina con los tiempos, con las formas, algunas de ellas muy violentas. Efectivizar que una orden de libertad inmediata lleve 55 horas y con un habeas corpus de por medio es serio, y muestra una biopolítica disciplinando desde un lugar de poder y desde un lugar sumamente asimétrico de poder. Esa es una lectura que no podemos dejar de hacer. Por otra parte, también un sector del poder judicial que aliado con medios hegemónicos el sábado pasado, en otra demostración de poder, reveló el verdadero nombre de Belén, que no sólo lo habían resguardado todos los medios nacionales y locales periodísticos, sino hasta el propio Comité de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y que sin embargo este sábado, de boca de los mismos jueces que tenían que tramitar su libertad, que imaginemos por qué nos llevó tantas horas, se reveló su nombre, en otra muestra de poder, y esto realmente preocupa, porque nos alarma acerca de cómo a veces la justicia puede hacer con nosotros lo que quiere.

-ELM: ¿Cómo fue el proceso que hizo Belén en prisión en torno a la sanción moral, la culpablización?, que en muchos casos es más fuerte que la judicial y la penal.

-SD: El proceso que ella hizo en compañía, no sólo de nuestra defensa, sino de la mesa provincial y de todo el movimiento de mujeres y las organizaciones que la han acompañado, fue un proceso de desautoincriminación moral. Yo la encontré a ella el día de su condena sumamente culpabilizada; creo que es muy importante que veamos como sociedad que a una persona si la tratamos como sujeto se siente un sujeto y si la tratamos como basura se siente basura. Ella ha hecho un proceso de desautoincriminación moral que la ha fortalecido, ella está fuerte hoy, no para mendigar justicia, para exigirla, y eso está muy bueno. Otra parte de la cosmovisión moral es ver cómo se cuelan las ideologías morales  y cómo se aprovechan de lugares de poder para lograr, en base a una estructura misógina, generar actos jurisdiccionales, generar privaciones ilegitimas de la libertad. Creo que a partir de este caso vamos a poder reflexionar muchísimo, vamos a poder reflexionar como sociedad, o al menos debiéramos interpelarnos en torno a cómo se une esta tríada salud-policía-poder judicial para criminalizar sectores vulnerables. Hay muchas cosas que vamos a poder debatir.

-ELM: ¿Influye la condición conservadora de Tucumán en todo lo que sucedió? ¿Hubiese pasado algo diferente en otra provincia?

-SD: No es accidental que haya pasado acá. Yo acompañé un caso hace cuatro años, el de Mariana Magdalena. Fue similar, llegó con un aborto, la acusaron, las médicas violaron el secreto profesional, hicieron entrar a los policías a la sala de parto, la legraron sin anestesia. Pero en este caso ella tuvo una abogada de entrada, entonces si bien estuvo procesada tres años, nunca llegó a estar presa, y se absolvió por violación de secreto. Acá hay un patrón, nosotras con dos colegas escribimos un libro hace dos años que se llamaba Jaque a la Reina, en el que relevamos los últimos 20 años de criminalización de abortos en Tucumán, todos los abortos en el sistema judicial de Tucumán entre 1992 y 2012. Y más o menos el 21% son abortos naturales, espontáneos, ahí uno ve que hay un sector de la salud que colabora con el poder judicial, que denuncia, que criminaliza mujeres, porque el aborto natural no es un delito, y necesita de un diagnóstico, y de la revelación o del quiebre de un secreto. Acá hay un patrón para eso, lo que pasa es que ahora se puso al descubierto, no creo que sea accidental que pase. Somos la única provincia de argentina que no hemos adherido a la Ley de  Salud sexual y procreación responsable, la única.

-ELM: ¿Cómo sigue por un lado el caso de Belén para que se anule el juicio?, y por el otro, ¿como ves todas las causas que hay alrededor?, como el caso de Victoria Aguirre en Misiones, y todas las causas que  tal vez ni conocemos y son similares.


-SD: Esperamos ahora su absolución. Creo que es un gran triunfo que ella esté libre. La libertad de Belén es un poco la libertad de todas las mujeres, ahora necesitamos que se la absuelva. Seguimos en la lucha compañeras como tenemos que estar. Es un espanto el caso de Victoria Aguirre, ojala que se haga pronto justicia para ella.  También hay que acompañar ahí, porque el movimiento de mujeres es el que presiona para estas cosas. Así que vamos todas a luchar. 

Audio de la entrevista

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