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La frase la dijo Aymara Val, cooperativista, militante del Movimiento Popular La Dignidad en la CTEP, en diálogo con FM La Caterva.
¿Cuáles son los desafíos del feminismo popular en los trabajos, en las casas, y en nuestras propias organizaciones? En el marco del Paro Internacional de Mujeres de este 8 de marzo, Aymara plantea la construcción de identidad de las trabajadoras de la economía popular y el empoderamiento de las mujeres que protagonizan ese sector.



-¿Qué implica, qué significa que las mujeres se apropien de la herramienta del paro y que seamos nosotras quienes lo convoquemos y realicemos?


Para nosotras fue contundente poder reconocer que todo el laburo que hacemos todos los días es trabajo, ponerle el nombre de trabajo, no trabajo doméstico o minimizarnos, sino que cocinar lavar cuidar a los viejos, a los pibes llevarlos al colegio al hospital, todo eso también es trabajo y no es remunerado, ese es el puntapié para poder plantear: somos trabajadoras de la economía popular, cooperativistas y además hacemos todo ese trabajo y no nos pagan. Para nosotras hacer un paro es demostrar esto y decir “che, los hombres pueden salir a trabajar asalariadamente 8,10 o 12 horas y llegar a casa y cocinarle a los pibes?” La respuesta es que no, no pueden hacer eso sin nosotras. Es como sacar a la luz y decir nosotras paramos. Paramos un dia a ver si todo lo demás sigue funcionando.


-Hay centrales sindicales, como por ejemplo la CGT, que no están llamando a parar el 8M ¿Cómo se llega a esta definición de que la CTEP convoque al paro de mujeres?  ¿cuáles fueron las discusiones que se dieron en CTEP?


Prácticamente ver y reconocer que nosotrxs decimos confederación de trabajadores de la economía popular y en realidad la mayoría somos trabajadoras de la economía popular, y desde el MPLD planteamos todo el tiempo la idea de feminismo popular, porque nosotras queremos el feminismo desde todas las ramas. Es realmente dar la disputa en los hogares, es dar la disputa en los trabajos, que la cooperativa un día deje de laburar barriendo la calle de otras y nuestras y vayamos a laburar a la casa de una compañera que no puede pagar la mano de obra. No sólo las mujeres somos las que tenemos que parar, en el feminismo popular somos varones y mujeres los que tenemos que construirlo .
Las compañeras se van empoderando, las compañeras empiezan a decir basta de violencia, pero si no laburamos con el macho, con el varón violento, este macho no se banca ese no, no se banca que mi compañera sale a laburar, también trae el mango, encima me reclama porque no hago yo los trabajos de la casa. Nosotras vemos que sí o sí hay que laburar con los varones, por eso empezamos a dar la discusión de que la CTEP tenía que llamar orgánicamente al paro.  Fueron discusiones fraternales, por suerte con varias organizaciones que conformamos la CTEP compartimos la visión de que varones y mujeres en su totalidad teníamos que llamar a paro y  construir ese feminismo que realmente puede en algún momento erradicar la violencia en nuestra sociedad. Creemos que hay que empoderar a las compañeras, que tienen que terminar con la injusticia, pero estamos convencidas de que  la lucha hay que darla  con el compañero, él también es oprimido por este sistema machista, y aunque reconocemos que nosotras somos doblemente explotadas a él lo tenemos que hacer parte y tiene que cuestionar sus privilegios y cambiar.


-Mencionas la lucha dentro de cada hogar y trabajo, ¿en qué se ve reflejada la violencia a las mujeres en la precarización laboral y economía popular?


Cuando salimos a la calle a luchar no estamos en igualdad de condiciones, el varón deja al pibes con la compañera y sale a luchar. Nosotras sabemos que si salimos con las compañeras a acampar y a luchar, a la hora de salir tenemos que ver quién cuida a los pibes, llevarles el morfi, el agua. Pero estos debates  los tenemos de manera fraterna. En el segundo encuentro de Mujeres en Lucha (MEL) en el  Conurbano discutimos cómo plantearle a cada cooperativa que hay que luchar por la vivienda digna, ver a esas compañeras que están solteras, que juntan el mango para los materiales, pero no llegan a juntar para la mano de obra, que las cooperativas encaren ese trabajo en la casa de las compañeras así como puede ser de un compañero que esté solo. Les cuesta ver a nuestros compañeros que nosotras estamos en otra situación, porque no estamos solas, estamos con pibes, pibas hijos e hijas al salir a la lucha o a trabajar, y eso es lo que el varón no tiene interiorizado. Después, en la precariedad de la vida, las trabajadoras y trabajadores de la economía popular vivimos en barrios donde no hay agua, no hay cloacas, no hay legalidad de los terrenos, tenemos un montón de casas que, cuando existen violencia de género, no logramos la exclusión del hogar, o si la logramos nunca llega la notificación porque son barrios donde cuesta entrar, los oficiales de justicia no quieren entrar, y son nuestras compañeras las que terminan en la calle; y quizá el terreno lo tomaron los dos, la casa la construyeron los dos pero como hay una “ilegalidad” de las viviendas, son nuestras compañeras quedan en la pampa y la vía. Lo que planteamos en la asamblea de mujeres que realizamos semanas atrás en el obelisco, es que la CTEP como confederación de trabajadores que lleva adelante planes de vivienda tiene que contemplar un cupo de vivienda para esas compañeras, porque es muy delicado estar en la calle con pibes, bancar un alquiler, y ellos son los que se quedan con el terreno y la casa que vivieron durante años.


Volviendo a la CTEP, ¿sintieron resistencias en su interior para convocar a este paro? Por otro lado, contanos de la Secretaría de la Mujer que se está conformando


Obviamente sonó complejo llamar a un paro general de la CTEP para el paro de mujeres pero se dieron los debates necesarios, tuvimos que agilizar los tiempos, era importante que la CTEP marque la diferencia, no queremos ser como el resto de las centrales sindicales, que siguen lideradas con los mismos de siempre, algunos no son trabajadores sino empresarios. Creemos que hay que marcar la diferencia, por eso construimos la CTEP clasista laica y feminista. Fueron dándose los debates y terminó en la adhesión, con todo el camino que tenemos que trazar, organizaciones diversas, muy distintas, pero estamos demostrando que aún con grandes diferencias se puede llegar a acuerdas. Con respecto a la Secretaría de la Mujer hay que seguir luchando, en el plenario de la CTEP que se realizó hace poco se evidenció que todas las organizaciones necesitamos la secretaría de la mujer, es irremediable, las trabajadoras de la economía  popular superamos un porcentaje dentro de la CTEP. Entendiendo que todos somos oprimidos de este sistema, pero las mujeres sufrimos injusticias y necesitamos una secretaría que represente nuestros intereses. Todas las organizaciones que la necesitamos tenemos que seguir traccionando, creo que es inevitable.


-¿Cómo ves que se trata la violencia contra las mujeres y el tema de la economía popular en los medios masivos de comunicación?


Creo que los medios masivos de desinformación tratan la violencia de género de una manera muy banal, y de manera muy morbosa, muestran el modo en que nos matan, nos torturan, hacen de nuestra violencia cotidiana un show de cada día en vez de ir al fondo de la cuestión. Hace 2 años que estamos diciendo Ni Una Menos, y ni una menos significa presupuesto, presupuesto para las políticas que previene la violencia de género, hay que meterse en cada escuela, en cada hospital a hablar de que el varón no puede creer que nosotras le pertenecemos, los medios de comunicación hacen de todo esto que vivimos un show y no hacen más que seguir generando perversos, son parte fundamental de esta sociedad, los violadores no salen de un repollo, y su único enfoque  es cuestionar a la mujer y cuanto más nos tenemos que cuidar. Salimos a las 10 de la noche a comprar un helado  y nos van a violar y encima nos van a salir a cuestionar de por qué salimos a las 10 de la noche a comprar un helado o lo que sea, no se cuestionan por qué los machos de esta sociedad creen que a la mujer hay que hacerla mierda. Me parece que los medios cumplen ese rol machista y patriarcal y no es su intención intentar que dejen de matarnos y apuntar la manera en que nos matan. Sólo  generan más mentes perversas.

Con respecto a la economía popular creo que todavía no se entiende qué es la economía popular, y en realidad es la que vivimos todos los días. Yo no sé si todos hacemos el análisis de decir el vendedor ambulante, el mantero, el cartonero, la cooperativista, la que barre la cuadra de mi casa por dos mangos, los artesanos, todavía no nos están viendo o no nos quieren ver que somos los que salvamos las papas, somos los que nos estamos organizando, y eso es lo más interesante. En el 2001 todo el mundo y más las mujeres que salimos a bancar la olla generamos economía popular, el trueque, la mayoría que iban eran madres, eran mujeres y en ese momento no se habló de economía popular, generamos una economía que sí responde a las necesidades de nuestro pueblo, no esa otra economía que especula con nuestro salario, con nuestro mínimo ingreso. Creo que los grandes medios no nos van a querer ver porque mirarnos es reconocer un gran actor político, hoy ya no nos llamamos desocupados, hoy somos trabajadores de la economía popular, y trabajar esa conciencia de clase es muy zarpado, porque cuando pudimos llamamos trabajadoras de la economía popular muchas pudimos visualizar que lo que hacíamos de sol a sol es laburo, antes le decíamos changas, no son changas, son trabajos precarizados, pero es trabajo, y ponerle el nombre de trabajo, cambia la cuestión. Vuelvo a repetir, los medios de comunicación no van a querer mirar, van a desviar la cámara a la CGT pero van a tener que dejar de ningunearnos y se tienen que dar cuenta de que somos un factor fundamental de esta sociedad, y que si nos organizamos y sostenemos la unidad vamos a doblar la historia. Se vienen tiempos muy duros y si en los territorios no estamos generando economía popular,  generando cooperativismo aparece al transa, el puntero del PJ que hace mierda todo y la gente quiere trabajar, el laburo dignifica y nuestros compañeros del barrio lo entienden. En el territorio sabemos los enemigos que tenemos y que no quieren que militemos el barrio. Pero vamos a seguir en la calle, vamos a seguir adelante como trabajadores de la economía  popular  y no va a frenarnos nadie, y nadie nos va a decir que somos planeros ni changueros ni desocupados, somos trabajadores y trabajadoras y desde esa identidad vamos a poder construir mucho más


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