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El Tribunal Supremo de Justicia en Venezuela anunció que suplirá las funciones de la Asamblea Nacional hasta que se rectifique la situación de desacato en la que se encuentra. La reacción internacional, y sobre todo continental, fue inmediata “golpe de Estado en Venezuela”
En diálogo con Marco Teruggi, periodista y militante que vive hace varios años en Venezuela, tratamos de analizar las implicancias políticas de esta definición del TSJ, el lugar de las derechas nacional e internacional, y el rumbo de la revolución. ¿qué debates abre dentro del chavismo la situación que se vive en Venezuela luego de las elecciones legislativas de diciembre de 2015? ¿cuál es el eje a donde anclar un proyecto revolucionario con participación popular real?

Foto: Brigada Internacionalista Che Guevara - Barrio 23 de Enero



-¿Qué implica el anuncio del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) y en qué contexto sucede?


La decisión que tomó el TSJ se da en el contexto de estar frente a una Asamblea Nacional, es decir el poder legislativo, que se encuentra en una situación de irregularidad en la elección de tres de sus diputados. Se trata de una Asamblea que además de eso ha intentado hacer un golpe en Octubre del año pasado, como se podrá recordar, intentando destituir al presidente, al tribunal supremo de justicia y al consejo nacional electoral, y que este mismo Enero de 2017 votó a favor de desconocer al presidente Nicolás Maduro.
La Asamblea Nacional es entonces un bastión de la derecha, desde la cual han intentando permanentemente generar escenarios de conflictos de poderes y desestabilización. Ese es bueno decirlo para entender en qué situación se da la decisión del TSJ, y además por qué esa forma de actuar de la Asamblea implica un vacío de poderes que debería estar ejerciendo, ya que está en desacato: por ejemplo no se pueden modificar leyes ya que necesitan aprobación de una Asamblea Nacional, que no lo está haciendo y no reconoce los poderes del presidente. Ante esa situación el TSJ toma la decisión de suplir las funciones de la Asamblea Nacional, esto no quiere decir intervenirla, ni anularla, ni quitar a los diputados, sino tomar algunas de esas funciones hasta que se resuelva el problema en la Asamblea Nacional. ¿Cómo se puede resolver el problema? Con que la Asamblea como tal verifique, rectifique y corrija su situación de desacato, que tiene que ver con los tres diputados que tienen irregularidades en su elección, y ahí volvería la situación a la normalidad, es decir la asamblea recuperaría lo que ahora va a cumplir el TSJ y también, en parte, el presidente. La decisión que tomó es apegada a la ley, y era una necesidad, según lo han planteado, debido a leyes que están trabadas y que no pueden ser aprobadas. Esto sería el marco jurídico-legal en el que se da la decisión, que si ben en lo jurídico es válida, su vez plantea otra pregunta que sería cómo es interpretada políticamente y qué reacciones genera tanto a nivel local como internacional.


-Era previsible que con esta decisión la derecha internacional y nacional accionen de la forma en que lo están haciendo, ¿qué análisis haces del lugar de la derecha a nivel nacional e internacional?


En el plano internacional venimos de una situación muy complicada porque esta semana había sido una semana de ataques directos de la OEA, presidida por Luis Almagro, contra Venezuela, ya que quieren aplicar la carta democrática de la OEA que implicaría una serie de sanciones contra Venezuela, esto ha venido sucediendo desde el año pasado, pero en particular esta semana. Entonces en ese contexto es que se da la decisión del TSJ, lo que le brinda más herramientas, falsas pero herramientas políticas, a esa derecha continental para recrudecer los ataques.
Hoy en día, la mayor parte de los dirigentes de la derecha están en el exterior, Capriles, Tintori, dirigentes de otros partidos, lo que quiere decir que están negociando, están intentando presionar para que haya una acción más contundente por parte de la OEA, pero también por qué no del gobierno de los Estados Unidos. Entonces el frente internacional es, en este momento, muy vulnerable debido a la correlación de fuerzas continental, podemos pensar en lo que pasó con el Mercosur, de donde Venezuela fue ilegalmente excluida. Esto nos plantea una situación defensiva, donde los aliados a nivel regional son pocos.


En el plano nacional, hablamos de una derecha, y es bueno decirlo siempre, con poca legitimidad entre la gente, una derecha peleada entre sí, con dirigentes que no tienen liderazgo, sino que son más una construcción mediática, y que en todo caso acumulan el descontento generado por una situación de ataque sistemático sobre la población y sobre el proceso de transformación en términos generales y en particular sobre Nicolás Maduro. Esa derecha está llamando a acciones de calle, hoy viernes finalizando la tarde han habido incidentes muy pequeños y muy focalizados, ayer no hubo incidentes, las calles por ahora están en calma. Seguramente intenten algunas acciones y entonces se verá si su capacidad de convocatoria es real o no, sabiendo que el año pasado lo han intentado dos veces y los resultados si bien en términos de movilización fueron grandes, en términos de saldo político fueron muy bajos, cuando no contraproducentes para ellos mismos.


El elemento que vino un poco a complejizar todavía más el escenario es que hoy la Fiscalía General declaró que la decisión del TSJ rompía el hilo constitucional, entonces eso le da argumentos a los sectores de derecha, a todo el lobby internacional, aunque le quita el famoso tema de que en Venezuela no existe independencia de poderes, hoy queda demostrado que sí existe tal independencia. Este elemento es el más complejo de analizar, y genera un desbalanceo en la correlación de fuerzas a favor de quienes quieren impulsar un golpe de estado. Porque es bueno decirlo también, quienes acusan a Venezuela de estar realizando un golpe de estado son quienes en este país lo han intentado de manera sistemática, con grandes saldos de violencia, de muertos y de golpes sobre la población.


-¿Qué críticas y reflexiones surgen en torno al rumbo de la revolución y la resolución de de estas situaciones?

En cuanto a reflexiones que están dando vueltas hoy en Venezuela, si habría que sintetizar el panorama, habría que decir que tenemos desde hace cuatro años unos ataque sistemáticos, golpistas, y con carácter de guerra de cuarta generación sobre la revolución venezolana, pero a su vez al interior del chavismo está habiendo una situación de mucho debate y reflexión, no tanto públicamente pero sí en los espacios militantes, entre la gente, que tiene que ver con cómo está pensando la dirección de la revolución la resolución de esta situación. Hay un sector que pretende encauzarlo por una línea más centrada en acuerdos con los sectores privados, con los grandes empresarios centralmente, acordando liberación de precios, es decir que el peso principal recaiga sobre los sectores populares, es decir sobre la misma base del chavismo. Eso pretenden hacerlo manteniendo concesiones sociales que son muy importantes, como es haber entregado 1.500.000 viviendas en 5 años. Ahora bien, el proyecto planteado por Chávez, por la revolución, es mucho más que una agenda económica de acuerdo con el empresariado y algunas políticas sociales. Por eso hay otro sector que está planteando que hay que apostar a un proceso de radicalización democrático, de volver a apostar a la participación de la gente no tanto de manera vertical y subordinada sino de manera más protagónica, de apostar a esa trama popular, tanto en lo económico, como en lo político como en las diferentes áreas donde se pueda dar esa correlación de fuerzas. Ese es un debate que se viene dando desde la pérdida de las elecciones legislativas en diciembre de 2015, y ya en esa época se hablaba de que había una dirección que padecía de cierta sordera en cuanto a los reclamos populares, y creo que tiene que ver con el debate acerca del rumbo que está tomando el proceso, de la vitalidad de la revolución dentro de la revolución, si existe, y si no nos estamos de a poco limitando a debatir si la democracia representativa está en orden y nos olvidamos de plantear el eje principal que manifestó desde el inicio el Comandante Chávez: que la apuesta en Venezuela es por la democracia participativa y protagónica. Entonces, podemos ganas todas las elecciones que sean posibles, pero si no se pone en marcha una democracia radical con participación popular real y que pueda expresarse en los diferentes ámbitos de la vida surge un gran debate, que está planteado en la actualidad.


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