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Para analizar la coyuntura que se vive en Venezuela, dialogamos con Javier Biaurdeau, profesor de Estudios Latinoamericanos e investigador de la Universidad Central de Venezuela. La polémica que abrió la carta de intelectuales latinoamericanos y europeos. Los debates en torno a la convocatoria a una Asamblea Constituyente, las disyuntivas del poder comunal en el contexto actual y el papel de las Fuerzas Armadas frente a la escalada de violencia en las calles.

-¿Cómo lees la coyuntura en Venezuela, y qué opinión te merece la carta que ha circulado un grupo de intelectuales latinoamericanos y europeos, en la que se hace una lectura sumamente crítica de la situación que se está viviendo en tu país?

Me imagino que te refieres a la carta que estaba coordinando Edgardo Lander con Gargarella y Svampa. Lo que pasa es que la situación en Venezuela se ha venido deteriorando en estas últimas dos semanas de manera acelerada, en términos de punto muerto, en la conflictividad que hay en este momento en la calle, entre los actores del gobierno y la oposición. Y la situación internacional ha vuelto a encenderse en relación al caso venezolano. Se había calmado un poco a raíz de la decisión del gobierno de salirse del escenario de la OEA, pero ha vuelto a encenderse a partir del 1 de mayo con la propuesta del presidente Maduro para llamar a una Asamblea Nacional Constituyente. Vale la pena decir también que hay un conjunto de sectores que antes estuvieron cercanos al proceso bolivariano y que han planteado sus inquietudes, sus dudas, observaciones críticas, y su malestar en relación al modo cómo se está llevando el debate constituyente en Venezuela. En ese cuadro es donde aparece básicamente la carta, que tiene algo que ver con la posición que asumieron algunos intelectuales en una visita que hicieron a Venezuela, a raíz precisamente de una invitación del gobierno venezolano para informar sobre la decisión del proceso constituyente, específicamente la posición de Atilio Borón. Yo creo que son valoraciones distintas con relación a cada uno de los factores que están interviniendo en la coyuntura. Atilio Borón escribió una carta en la que reclamaba la necesidad de un apoyo en bloque al gobierno venezolano, en una situación de acoso internacional, cosa que no es mentira, que es correcto, pero la consecuencia que ha tenido la posición de Borón en Venezuela es básicamente la de realizar un apoyo automático hacia el gobierno venezolano, y hay algunos sectores que no están dispuestos a realizar este apoyo.

-En ese sentido, tratando de indagar en esta coyuntura compleja que mencionas, ¿por qué crees que se llega a esta situación trágica que se vive actualmente en Venezuela?

Estamos en un contexto de guerra de desgaste, ya llevamos más de 50 días en una situación de enfrentamiento entre el gobierno y la oposición en bloque, pero también a partir de las sentencias 155 y 156, que son sentencias de la Sala Constitucional, del Tribunal Constitucional de Venezuela, con relación en primer lugar a la inmunidad parlamentaria de los diputados en la Asamblea Nacional, y en segundo lugar con relación a la posibilidad de que el gobierno venezolano, sin pasar por el control parlamentario, pudiese establecer convenios de empresas mixtas con el capital extranjero. A partir de esas dos sentencias se dio un conflicto fuerte entre el Ministerio Público, es decir, la Fiscalía General de la República y el Tribunal Constitucional Venezolano. Ese conflicto inicialmente fue mediado a través del presidente de la República a través de un órgano, que nada más por su nombre en otros países puede resultar preocupante, que es el Consejo de Seguridad de la Nación. Él trató de armonizar el conflicto entre la fiscalía y el tribunal, se dio humo blanco en un momento determinado pero de nuevo a partir de la decisión del presidente del 1 de mayo de, a partir de una interpretación de los artículos 347, 348, 349 y 350 de la Constitución, convocar a una constituyente sin pasar por una consulta popular, es decir convocarla bajo la figura presidencial. Eso levantó la memoria política alrededor del proceso constituyente en Venezuela, y de nuevo se fueron agrietando los apoyos que el presidente había consolidado alrededor de la salida negociada al primer conflicto, que fueron las sentencias 155 y 156. El tema de la constituyente ha generado una gran controversia, no solamente constitucional sino política. El trasfondo de la situación económica y social es muy delicado, la inflación está acelerándose, ustedes ya vivieron una situación hiper-inflacionaria en algún momento en su historia, y Venezuela está viviendo una situación delicada en ese punto. Hay una tormenta perfecta donde están interviniendo factores de índole internacional que tienen que ver con factores históricos en contra del proceso bolivariano, pero también hay un manejo de la situación interna por parte del gobierno que no está apuntando a un fortalecimiento de la gobernabilidad sino a nuevos frentes de lucha, lo que agrava la situación.

-¿A qué te refieres con nuevos frentes de lucha?

Básicamente a la constituyente y a sus propósitos. El objetivo manifiesto, explícito del presidente con relación a la convocatoria a la Constituyente es la necesidad de construir un espacio de paz, de diálogo, de interlocución política, porque la oposición ha rechazado en bloque sentarse a dialogar con el presidente y ha asumido una postura extremista que va por dos vías: la renuncia del presidente y una convocatoria a elecciones adelantadas, que tampoco aparece en el texto constitucional venezolano. El presidente ha hecho un diagnóstico de esa situación señalando la necesidad de convocar a una constituyente y también esa convocatoria ha sido rechazada en bloque por las fuerzas de oposición que controlan, por una mayoría significativa, desde el año 2015, la Asamblea Nacional, y por sectores que estuvieron cercanos al chavismo y consideran que la modalidad de convocatoria del presidente es sin consulta popular, por lo que está muy reñida con lo que ha sido la historia del proceso constituyente bolivariano, y le están planteando al presidente más bien retirar esa propuesta y acelerar un curso de políticas distintas: la realización de elecciones parlamentarias a fin de año y un cronograma claro de elecciones presidenciales para el año 2018. El presidente ha planteado con el Consejo Nacional Electoral la realización de la Constituyente para finales de julio de este año, pero esa constituyente ha tenido unas características muy particulares que han generado reservas en sectores que estuvieron cercanos, y que de alguna manera están implicados en la carta que me mencionas. En primer lugar el modo de convocatoria, es decir la convocatoria presidencial, ya que si bien el artículo 348 señala que la iniciativa la puede tomar el presidente, hay una controversia que ayer intentó ser solucionada por el tribunal supremo, que es precisamente si puede convocar o no directamente el presidente sin pasar por una consulta popular. El segundo son las bases comiciales, el presidente ha establecido una elecciones por sectores y territorios que hasta ahora en Venezuela no había existido, han segmentado el cuerpo electoral y se le acusa fundamentalmente que la elección por sectores pudiese permitir elementos de sobre-representación por un lado, y en el caso de los territorios de sub-representación, generando unas reglas electorales que permitirían que el gobierno tuviera una mayoría sin haberse hecho precisamente la propia elección. Y en tercer lugar hay una disputa muy fuerte sobre la necesidad o no de reformar la constitución y sobre el establecimiento de una Asamblea Constituyente que para el presidente debería tener tres características: que sea originaria, supra-constitucional y que sea plenipotenciaria, teniendo la posibilidad entonces de disolver otros poderes, con actos constituyentes que no pueden ser regulados bajo el control de la constitucionalidad por los poderes constituidos, incluso por el propio Tribunal Constitucional de la República, y entraríamos en la posibilidad misma de una transformación del Estado venezolano, un nuevo re-ordenamiento jurídico y una nueva Constitución. Esos serían los puntos que están en el debate y a esto se le agrega la sentencia de ayer que habilitó al presidente para convocar directamente a la constituyente, un fuerte debate en el seno del Tribunal Supremo Electoral. El Consejo Nacional Electoral tiene en sus manos la decisión sobre las bases comiciales, y voceros del alto gobierno y del PSUV han señalado que la decisión sobre si la nueva constitución va a ser ratificada o no a través de un referéndum aprobatorio, no es competencia en este momento del Consejo Nacional Electoral, sino de una decisión de la propia Asamblea. Te podrás imaginar el ruido que genera para la política venezolana que vivió hace 18 años un proceso constituyente, primero no convocarla por vía consulta popular y la posibilidad de que no se ratifique por un reférendum el texto que nazca del debate de la Asamblea Constituyente.

-Otro interrogante es qué sucede respecto del horizonte y de las perspectivas del poder comunal, porque finalmente lo que se evidencia como debilidad, y también es una de las críticas a la carta que estuvo circulando, es una mirada un tanto liberal, recostada demasiado sobre la institucionalidad burguesa, que sabemos que por lo general no es lo que más habilita a pensar proyectos emancipatorios. ¿Qué perspectivas ves de que de esta crisis se pueda salir fortaleciendo o refundando un proyecto más vinculado al horizonte comunal y socialista?

En la convocatoria del presidente, cuando habló de la posibilidad de la elección por sectores, uno de los implicados precisamente en la propuesta constituyente fue el sector comunal. El problema es que en el propio movimiento popular venezolano hay dos tipos de actitud frente a la convocatoria presidencial: por un lado una actitud de incertidumbre, porque el método que se está utilizando en este momento contrasta con el método empleado por Chávez, y en segundo lugar, existe otro sector que va a ir a ese espacio constituyente básicamente porque señalan que es un espacio para la lucha, para el crecimiento, para la acumulación de fuerzas y que es necesario dar la batalla ahí para posicionar el mensaje y el proyecto de avance desde abajo y a la izquierda en el propio seno de la Asamblea. El tema fundamental es que no están muy claras las reglas de juego, los procedimientos, de hecho entre ayer y hoy tenían que inscribirse los candidatos, es decir tanto el alto gobierno como el PSUV habían planteado la necesidad de que los candidatos y candidatas para la constituyente se inscribieran en la plataforma tecnológica del Consejo Nacional Electoral, y ahí hay problemas tecnológicos, no se han podido hacer todas las postulaciones, de hecho, incluso para sectores pequeños del ámbito partidario de la izquierda vinculados a la lucha comunal, sectores PCV, de Redes, del PPT, de Voces, de Gallones, de organizaciones más pequeñas como el Partido Revolucionario del Trabajo (PRT), entre muchos otros, plantean que la postulación por sectores y territorial, de un 3% de firmas uninominales, no les permitía a los pequeños grupos que no fuesen del PSUV, tener postulaciones a cortísimo plazo como se está haciendo en este momento. La situación acá está muy enredada, muy complicada, desde afuera quizás hay una lectura mucho más plana de la situación venezolana, pero aquí lo que tenemos es un proceso de recomposición de la fuerza, un proceso de discusión muy fuerte sobre habilitar la vía que ha abierto el presidente de la República con el llamado a la Constituyente, e incluso hoy la propia fiscal que ya se había opuesto a las decisiones de los decretos 155 y 156, introdujo en la sala constitucional otro recurso en relación a la decisión de ayer de la sala constitucional, porque lamentablemente en la decisión, que es la numero Nº 378 de la sala constitucional, hay un conjunto de planteamientos sobre la democracia participativa, la soberanía popular y la Constitución que pueden ser interpretadas como regresivas en relación al año 1999, y eso está enturbiando una lectura desde el movimiento popular que siempre hizo énfasis en la democracia participativa, en el protagonismo popular, en el tema de la soberanía popular directa y los mecanismos de expresión directa de la soberanía popular para avanzar en sus luchas. Creo que no hay ninguna lucha que sea lineal ni mecánica, estamos dirimiendo las diferentes aristas que tiene la controversia constitucional y política en Venezuela, tratando de no perder de vista aquello sobre lo que Borón y Katz llamaron la atención: que centrándose exclusivamente en los problemas liberal procedimentales de la constitución de 1999 se está desdibujando la presión que tenían actores internacionales, en este caso los EE.UU y la derecha internacional, en relación al caso venezolano. Por eso te digo que es muy compleja la situación de las fuerzas políticas. Para tomar un curso que no deje ninguna duda, el gobierno ha llamado a cerrar filas en bloque en torno a su propuesta, y justamente en ese cierre en bloque es donde uno ve las aristas más complicadas, porque hay muchas dudas, los propios voceros de la comisión presidencial constituyente han dado versiones diferentes sobre los propósitos fundamentales de la misma. En este momento la gente está debatiendo, como debe ser, y del debate creo que saldrá una opción más clara desde abajo, desde la izquierda que apoye una línea de fuerzas del movimiento popular hacia el poder comunal, que yo creo que clarificará su posición en el curso del proceso constituyente.

-Resulta inevitable preguntarse por el papel de las Fuerzas Armadas en la actual coyuntura. Atilio Borón planteó que la respuesta frente a la escalada de violencia, azuzada por sectores de derecha en las calles, debe ser militar. ¿Qué papel juegan las Fuerzas Armadas en el contexto de esta crisis, y en qué medida, si bien no hay que restarle relevancia, pensar en una salida estricta o exclusivamente militar no deja de lado la dimensión más política, incluso subjetivamente, de disputa hegemónica? ¿Cómo analizar esas dos vetas, tanto la dimensión militar y el papel de las Fuerzas Armadas, como el hecho de que sectores importantes, que no necesariamente son reaccionarios ni fascistas, en esta coyuntura tan compleja están protestando en las calles?

Creo que Atilio escribió ese documento y hablando del aplastamiento de la oposición fascista en Venezuela justamente en un momento donde la oposición prácticamente había tomado por asalto dos Estados del país fronterizos con Colombia, el Estado Táchira y Mérida, y la situación en Caracas estaba en una movilización opositora con manifestaciones violentas bastante fuertes. Hay una valoración de una escalada en el discurso opositor, esta idea de la “batalla final y decisiva” para derrocar al gobierno, no ha tenido mucha resonancia mediática, pero hay subidas y bajadas en el clima de protesta. Creo que lo que mucha gente no entiende y vale la pena resaltar es que el presidente está convocando un proceso constituyente en plena vigencia de un estado de excepción, y esa es una situación muy paradójica para comprender el momento político venezolano, de hecho la propia sentencia ayer toca ese tema, de que el presidente no puede convocar un referéndum, una consulta popular, porque hay una situación donde están primando criterios de excepcionalidad, vinculados al decreto de estado de excepción, que implica para las fuerzas armadas la implementación de un plan, el Plan Zamora, en diferentes fases de despliegue sobre el territorio, y de control del orden interno que está afectando de alguna manera la interpretación sobre la situación política en el país. Las fuerzas armadas se han mantenido como factor garante de la estabilidad constitucional, evitando que las confrontaciones, que corresponden efectivamente a un plan de escalamiento del conflicto por parte de los sectores de derecha, y han tratado de neutralizar, desescalar y de reducir en el sentido, más que militar, policial, la manifestación violenta, dispersándola, dividiéndola, neutralizándola, etc, pero siempre con un método que para los sectores históricos de izquierda nos parece absolutamente antipático, porque corresponde a lo que nosotros siempre hemos visto desde una perspectiva de izquierda que ha sido la actuación de un órgano de represión del Estado, y también eso expresa una debilidad hegemónica en el partido de gobierno para controlar la situación. No te quiero hablar de encuestas porque en estas efectivamente se traduce un gran malestar hacia el desempeño del gobierno en este momento, eso es una realidad, el gobierno ha fallado en la eficacia de la política económica para resolver fundamentalmente el problema del desabastecimiento y el problema inflacionario, y la fuerza armada está jugando un papel de contención, creo yo adecuada para el procedimiento establecido en la Constitución. No hay una amenaza desde la fuerza armada para que se dé una situación de golpe de Estado, pero sí hay elementos de descontento alrededor de la modalidad y la forma represiva como se está actuando, sobre todo la Guardia Nacional, componente de la Fuerza Armada que se encarga del orden interno, porque es evidente que ha hecho un uso en algunos casos no diferenciado, ni proporcionado, ni gradual de las fuerzas, sino que ha actuado de acuerdo a una presión que un nuevo estilo de protesta y manifestación por parte de la derecha ha generado, que en un principio los descolocó, la subestimaron y los sorprendió. El tema básico con relación a la calle es que el gobierno ha evaluado que una movilización de los sectores populares para enfrentar la situación de activación política de los sectores de derecha, pudiese generar las condiciones para una confrontación violenta entre sectores ya politizados, que fuese la excusa para señalar que el gobierno perdió el control de la situación interna, y no debo dejar de decir que resultó sintomático, en un momento específico anterior al 1 de mayo, día en que se hizo pública la propuesta de la Constituyente, las agencias de seguridad de EE.UU empezaron a difundir ampliamente la idea de que el gobierno de Maduro estaba entregando armas a la población civil, que había una solicitud de armar a cuerpos de combatientes civiles para combatir a la oposición democrática, etc, y que eso iba a generar una situación, ni siquiera de inestabilidad nacional en Venezuela, sino de inestabilidad regional en el continente. Entonces hay muchos ingredientes explosivos en la situación venezolana, que están alterando el cuadro político, y a medida que pase el tiempo, que trascurran los días de la iniciativa de la convocatoria del presidente, tendremos más claridad. Me parece que en este momento no se está logrando salir del punto muerto del conflicto, y que la solución política negociada al conflicto venezolano todavía está muy lejos, que viene una etapa todavía de escalamiento del conflicto y veremos hasta qué punto la propuesta presidencial logra una convocatoria masiva en un proceso electoral de finales de julio, y logra también ser un elemento de disuasión de estas expectativas que tiene la oposición más violenta y los sectores que tienen muchas dudas en torno a la propuesta presidencial, para salir del impasse en el que estamos.

-Te agradecemos mucho por compartir tu mirada respecto de un panorama tan complejo. Nos comunicaremos pronto para ver cómo sigue a coyuntura en Venezuela, y para amplificar las voces que no se escuchan en los medios hegemónicos.


Muchas gracias por la invitación, lo que sí te digo es que hay estar muy pendientes de lo que sucede en Venezuela día a día, porque el ritmo como están ocurriendo los acontecimientos es muy rápido, y uno como actor que esta de alguna manera implicado en lo que está ocurriendo en el interior del país, como testigo protagonista, como analista de la situación, también requiere de la mirada desde afuera, con más cabeza fría en algunos casos, para tratar de combinar el cuadro completo de las relaciones de fuerzas que se están dando en este momento en Venezuela y sobre Venezuela, y clarificar cuáles son los cursos de acción más eficaces, con más legitimidad popular y que permitan acumular fuerzas desde el movimiento popular, y sobre todo crear un ambiente de discusión lo más sereno y distendido posible sobre la situación venezolana, porque también se está enrareciendo mucho el debate en el seno de algunos sectores de izquierda, precisamente por la complejidad del cuadro de los factores de las fuerzas que están interviniendo en la situación, y por el estilo que está asumiendo la dirección política en este momento, de motorizar el proceso constituyente en Venezuela. Les agradezco mucho, y espero que esta entrevista anime la inquietud y el interés, la motivación para abrir muchísimos canales más de análisis y de intervención sobre la situación venezolana, desde la izquierda latinoamericana.

Audio de la entrevista completa:



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