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Fernando Latorre tenía 24 años en el momento de la Masacre de Pergamino, el 2 de marzo de este año. Le gustaban mucho las motos y los autos. Tenía una compañera, Mariana,  amaba a su hija, Franchesca. Era el único hijo de su mamá, Silvia. Con ellas charlamos en torno a la masacre y las ausencias que vacían. “Aunque a veces uno lo sigue esperando inconscientemente, porque yo llega la tardecita, y escucho una moto o un auto, y pienso que viene”



Por FM La Caterva y Redacción APU

¿Quién era Fernando?

Silvia: Es difícil. Fernando era mi único hijo. Un chico bueno… tenía toda una vida por delante, estaba enamorado de su hija.

Mariana: Era el amor de mi vida. Él era amigo de mi hermano y siempre lo molestaba  como que quería estar conmigo, hasta que un día le dije que sí… y me enteré la edad por la madre en la casa, me había mentido porque decía que no le iba a dar bolilla. Se hizo cargo de los dos nenes mios, salíamos de la casa los llevábamos a la escuela, después íbamos a trabajar con la madre, después volvíamos, íbamos a buscarlos. Casi siempre juntos, en todo. Nuestra relación fue convivencia enseguida.

Silvia: Trabajábamos en la costura, yo tengo un tallercito. A la mañana llevaba a los nenes a la escuela, venían, trabajaban, luego iban a buscar a los nenes. Éramos una gran familia. Pasé a tener dos nietos. A Fernando le gustaban mucho los autos, las motos, las picadas. Le gustaba mucho escuchar música bien alta
Mariana: El hip hop le cantaba. Y hasta que también los míos escucharon, los hizo de Boca, a los nenes mios, a la nena. El hip hop en mi casa y música fuerte siempre. Teníamos en común que a mí me gustan también los autos. Si a mí me pasaba algo y él me socorría. Tenían un gran corazón, no es porque hoy este fallecido. Si se enojaba capaz que al ratito era como si nada…

¿Cuantos años tenía Fernando?

S: Hoy tendría 25, tenía 24 cuando falleció, cuando me lo mataron, y el 13 de abril cumplió 25 años. Tenía toda una vida por delante, tenía proyectos. A la mañana trabajaba en el taller y como en ese tiempo no teníamos mucho trabajo había puesto un lavadero de autos. A él le gustaba todo lo que era pulir autos y todas esas cosas.

¿Desde cuándo estaba en la Comisaría?

M: Él cayó detenido el 9 de noviembre, estábamos en la casa de mi mamá, hubo un robo cerca de la casa de mi mamá, donde él sale corriendo junto con mi hermano, y la policía los corre y lo detienen, a mi hermano no. Encima él no tenía nada (de las cosas supuestamente robadas), y después de fallecido nos venimos a enterar que él no fue, porque en las pericias que se hicieron no había huella, no había nada. Él se asustó porque no podía entender la situación de que los corrían, y le pegaron, le dieron semejante paliza, y él decía  yo no fui, yo no hice nada y no tenía nada encima. Y en esa casa faltaron electrodomésticos, y ¿dónde estaban las cosas? Él me decía, yo no fui Nana, yo no hice nada. Y ahora la carátula quedó en tentativa de robo cuando antes le habían puesto robo agravado con infracción. ¿Y las huellas? ¿Y las cosas? Yo estuve averiguando y las huellas que estaban en la casa no eran. Por eso digo yo, que la gente juzga y él no tendría que haber estado ahí.
En febrero  habíamos ido  a una audiencia y ahí le dijeron que ese juzgado no daba ni pulsera ni arresto domiciliario, y salió con una amargura. ¿Cómo no van a darle ningún beneficio al no encontrarle las cosas ni nada? Si hubiera sido, tendría que pagar, pero no hubo ningún beneficio de nada, y las cosas no coinciden. Agarraron a dos o a cualquiera, que estaban cerca, que por la cara, por portación de cara, o porque usan una camiseta de fútbol, o porque andan en una moto…

S: El 15 de marzo tenía una audiencia, porque tres audiencias que tenía para llegar a un arreglo se habían suspendido. Él tampoco tenía que estar tanto tiempo, y menos en una comisaría. Fue el que más tiempo estuvo, sin nada, porque ahí  los chicos todavía no tienen un juicio…

¿Cómo fue el 2 de marzo, cómo se enteraron?

S: Yo todos los días les llevaba la comida, y ese día estaba preparándole la comida, entro a bañarme, y como le iba a llevar hamburguesas le digo a mi mamá cuando salga de bañarme poneme la planchita que le vamos a hacer la hamburguesa. En eso que me estaba cambiando me llama mi amiga y me dice Silvia prendé la tele, fíjate que en la comisaría algo está pasando, dicen que se prendió fuego. Prendo la televisión, a todo esto ya estaba nerviosa, y estaba la foto de la departamental. Entonces le digo a mi marido, no puede ser, el único lugar en Pergamino donde hay detenidos es la comisaría primera. Empiezo a llamar a la comisaría y no me atienden. En eso me vuelve a llamar mi amiga y me dice Silvia andá corriendo porque pasó algo feo. Cuando voy en camino, otra amiga me llama y me dice anda rápido a la comisaría. Cuando llego estaba el camión de los bomberos, hay muchas cosas que  no recuerdo… vi que había mucha gente, gritaban, en una de esas se acercó una mamá y me dijo quédate tranquila, tené  fé, los chicos están bien, nos dijeron que están bien. En eso voy caminando para el lado de la departamental y me parece llamarlo a mi marido, y hablar con él, pero no, lo tenía al lado mío. Me abraza fuerte y me dice Silvia, recién me avisó el negro que a Fernando lo nombraron en la televisión. Ahí me agarró un ataque de nervios, hay cosas que no recuerdo. Al rato sé que salí y era todo un caos afuera. Sé que en un momento se armaron, salieron a la puerta decir los nombres en una lista, como si hubiesen dicho cualquier cosa. No nos llamaron, no nos dejaron entrar, no nos dejaron ver a los chicos, no me dejaron ver a mi hijo. Fue una situación horrible.

M: Él no quería que saliera de noche con la nena, entonces yo le mandaba la comida con el vecino, algo, porque me decía, total mi mamá me trae. O le mandaba algún yogurt. Me llama mi vecino desesperado y me dice Marianita por favor prendé la tele. Confiemos en que Fer esté bien, hay muertos en la comisaría. A mí me había agarrado un ataque de nervios porque él me había mandado mensajes la noche anterior y yo nunca se los pude responder. Ese día estaba en la casa de mi hermana y él no me había mandado un mensaje en todo el día. Llamo a la comisaría, entre las 6 hasta las 6:20 estuve llamando a la comisaría y nadie me atendió. Pensé qué raro, al rato me tocan la puerta, me avisan. Fui para allá, quería entrar a toda costa, y no entendía, a sacudones ella (por Silvia, la mamá) me dijo que había muerto y yo no no no. Cuando vino el fiscal, le digo ¿y si respira?  De la misma desesperación. Lo llamaba desgarradamente, pensando que iba a salir.

S: a mí ese día él me mandó un mensaje, a las 15:55. Hasta esa hora estaba todo bien  porque él me mandó un mensaje, siempre me mandaba a las 3 o 4 que sabía que yo dejaba de trabajar o a la noche después de que le llevaba la comida, para saber si había llegado bien. Ese día me mandó un mensaje y me puso hola mamá cómo estás, te amo. Yo le respondí, y después me manda otro y me pone mamá  tráeme cualquier cosita, no te hagas problema, yo le vuelvo a mandar mensaje y me quedé sin crédito. Ese mismo día a las 16:30, hablando luego con uno de los defensores de los chicos, había ido ese día, y los había visto, estaba todo tranquilo, estaba todo bien, hasta las 16:30 estuvo  todo bien.

Antes, ¿cómo era el trato con los policías?

M: Había guardias y guardias. Algunas amigables, tranquilas, y otras muy ásperas. Él me decía Nana me tengo que cuidar, que si llega a pasar algo, el otro día entró la policía, nos hizo desvestir a todos, estuvimos en el patio todos en bolas, están  haciendo requisas, las requisas son cada vez más bravas. Yo no aguanto más acá, voy a pedir el traslado, si no me llaman para el traslado lo pido. El sábado anterior habíamos hablado de eso. Yo pensaba que él iba a estar mejor ahí, que estaba cerquita y nos podía avisar cualquier cosa.

S: Cualquier cosa que necesitaba él podía hacer llamar, porque había guardias que te llamaban, y te decían lo que necesitaba. Pero en el turno que estaba Alexis Eva, el único al que no le dieron el arresto domiciliario y sigue detenido en la comisaría de Rojas, él entraba a pelearlos a los chicos, entraba con una faca y les decía, son tumberos ustedes, si yo los corto voy a decir que se cortaron entre ustedes. Y los provocaba.

¿Cómo está avanzando la causa, qué esperan más a futuro?

S: Que se haga justicia. No pueden estar con un beneficio, con un arresto domiciliario. A mí hijo no le dieron esa oportunidad, y estos policías mataron a siete chicos, destruyeron a siete familias, le cortaron la vida a siete jóvenes, que tenían una vida por delante. Porque más allá del lugar donde estaban, merecían vivir, porque si estaban ahí, estaban de alguna manera pagando su error, o como la gente le quiera llamar. Había chicos que ya tenían la libertad.

M: Había dos que ya tenían la libertad, uno la tenía al otro día, pero ya estaba firmada y el otro chico la había tenido ese mismo día, pero no lo sacaron. Acá Pergamino es muy condenadora, juzga sin saber cada causa. Hay gente que te apoya y gente que no, yo me quedé sin muchos amigos, porque te miran como que vos estas en contra de la policía, no estamos en contra de la policía, estamos en contra del mal accionar de la policía, esto para mí fue tortura seguida de muerte. Porque en la forma en que murieron, cuando decís, que se pudra en la cárcel, cuando te agarras de los barrotes pidiendo por favor, auxilio. Yo tengo testigos de un chico que me dijo que Fer gritaba tengo familia, tengo mi bebé, y pateaba la reja y decía, por favor, se los pido. Y tenían 42 minutos, no hicieron nada. Y mientras tanto ellos gritaban y pedían auxilio, y se escuchaba. A parte de  eso no dejaban entrar a nadie, no atendían teléfono.

S: Hay 12 sobrevivientes, hay 12 chicos que están hablando del accionar de la policía. Y no es justo que estén en su casa, ellos mataron a siete chicos, dejaron morir a 7 personas, destruyeron 7 familias. Yo la veo a mi nieta correr y se me parte el alma porque mi hijo no la va a ver crecer, ni ella va a ver a su papá. Fernando era lo único que tenía en la vida, era mi único hijo. Yo hoy me siento que estoy muerta en vida. De a ratos siento que me sostiene  esta lucha por hacer justicia, y al rato digo, para qué voy a seguir viviendo en esta vida de mierda. Me quedé vacía, me quedé sin nada.
M: No tengo palabras, me quedé sin mi compañero. Miro a mi hija crecer, una hija que la buscamos, y nunca llegaba, nunca llegaba, y así como de repente llegó. Él estaba muy feliz y cada vez que iba a visitarlo me decían, por qué la llevas, porque ella tiene que ver a su papá. Y él jugaba con ella, capaz no hablábamos mucho, porque él estaba embobado. Decía en mi  familia nunca hubo un bebé chiquitito, es tan tiernita. Y hoy la veo, ella se va, sale corriendo para la pieza, le da un beso a la foto del padre y sale. O come chupetín, o un yogurt y va a la pieza a convidarle, y ves la foto toda sucia, porque ella le convida todo a la foto. Lo conoce en cada foto. Conoce la voz, los videos, y pensas, cómo una criatura tan chiquita, porque ella tenía 8 meses, se va a acordar, y se acuerda…

S: Lo único que pedimos es que se haga justicia. Nada nos va a devolver a Fernando
M: Aunque a veces uno lo sigue esperando inconscientemente, porque yo llega la tardecita, y escucho una moto o un auto, y pienso que viene. Su lugar en la mesa nadie lo ocupa. Cuesta un montón seguir y duele mucho, y uno por ahí tiene miedo de olvidarse la voz, olvidarse muchas cosas. Y cada vez que yo me despierto lo pienso y cada vez que yo me acuesto lo pienso. Miro a mi hija que es  tan igual, tiene los gestos iguales, y se me parte el corazón. Lo único que quiero es justicia, porque ellos o les querían dar un susto, o no sé qué pasó ahí, pero no merecían eso, y de la forma que fue.

S: Acá no solamente son culpables los policías que ese día no hicieron nada. Acá detrás de esto también hay jueces, fiscales, para ellos los chicos son un papel. No se fijan la familia que tienen detrás, o qué le pasó, por qué está, o qué se puede hacer. Son un papel. Lamentablemente los detenidos para la justicia son un papel y para mí es mi hijo. Pergamino es una ciudad que es muy fashión, siempre están en el por qué estaban ahí, como en la época de la dictadura, si estaban ahí por algo será. En una de las marchas, nos paramos en la esquina de la comisaría, que siempre gritamos ahí, yo grité, mi hijo estaba al cuidado de ustedes, porque estaba al cuidado de la policía, él estaba cumpliendo, los que no cumplieron fueron ellos. Entonces alguien de un balcón gritó: por qué no lo cuidaste antes. Y no sabe lo que una madre, o una esposa, un hermano, viene sufriendo por su ser querido, por su hijo, por su marido por su hermano.

M: Uno cría a sus hijos de la mejor manera. Pero cuando tenga 18 años, van a tomar decisiones, y uno no sabe qué le puede tocar el día de mañana, o no sabe con qué circunstancias de la vida, por eso no hay que juzgar. Hoy cada vez que fallece algún detenido, o pasa algo con algún detenido me duele muchísimo, parece que  reviviera muchas cosas que me han pasado. Yo no miro hacia otro lado, sino que también miro que detrás de ese detenido hay familias y que muchas veces las cosas son distintas, como esto que quisieron decir que fue un motín y no fue así.
S: Es que si los chicos no hubiesen mandado mensajes y no hubieran estado los 12 sobrevivientes hubiese quedado como que fue un motín y nada más. Que motín si estaban todos engomados, todos encerrados en su celda,  la puerta de imaginaria (espacio de la comisaría) estaba cerrada, el de imaginaria (penitenciario)  no estaba  y ellos miraban desde el patio. Dicho por los mismos sobrevivientes todo lo que pasó. Eso es lo que no entiendo tampoco, por qué les dieron el arresto domiciliario, cuando hay un  comisario, Donza, que todavía sigue prófugo, el responsable. Y si el superior está prófugo, ellos en cualquier momento también se pueden profugar. Hace poquito tuvieron una audiencia, y nosotros fuimos al juzgado para hablar con el juez Solazzi,  para ver por qué les iba a dar el arresto domiciliario, y cuando miramos por una ventana, los vimos a ellos, a los policías imputados, sin esposas, tomando mate con la misma policía, todo eso se lo planteamos ese día al juez, lo invitamos a que saliera y que vea cómo estaban esos detenidos, cuando a cualquier detenido lo llevan esposado. Lo único que le faltó decir ese día es le damos el arresto domiciliario como a cualquier hijo de vecino. Pero no es cualquier hijo de vecino, es la policía. ¿Y quién los va a salir a buscar si se profugan, ¿ la misma policía que ese mismo día estaba tomando mate con ellos? Es una locura. Como estos tienen millones de privilegios, todavía hay uno que sigue en una comisaría porque dicen que no hay cupo para el penal, pero en realidad están esperando porque volvió a pedir arresto domiciliario…

¿Por qué no le dieron el arresto domiciliario?

S: Porque ellos se basaron en el socio-ambiental, no en las pericias psicológicas, porque a dos le dieron mal. A Alexis Eva también le dieron mal, pero en los otros casos usaron el argumento de que tenían buena contención familiar, y Alexis Eva no tendría contención porque está separado, vivía en un lugar, se mudó a otro lugar, hace poco que está en pareja y su pareja es policía, y no iba a estar “contenido”. Cuando sucedió lo de la masacre se mudó a un pueblo cerca… pero a veces uno piensa que fue toda una estrategia, hay un prófugo, cuatro con arresto domiciliario y uno detenido…y en realidad tienen que estar todos detenidos. A Donza no lo buscan, y se supone que lo busca la misma policía…

M: Cuando la gente de Pergamino dice: sabe lo que pasa, cortaron por el hilito más fino. Ellos estaban ahí mirando lo que sucedía y no hicieron nada. No hicieron nada. Si a vos te dan la orden, no hagas esto, pero vos como humano, por respeto hacia la otra persona, a la vida… vos vas a  hacer algo, yo por lo menos, si a alguien le está pasando algo, me arriesgo y voy a ayudarlo. No mirar, irme, volver.

S: Y no fue todo en un segundo. Porque hubo 40 minutos donde qué hicieron, corrieron a un detenido de lugar para que no siga viendo, porque era el único que tenía la vista hacia ahí. Quiero que se haga justicia, que los responsables paguen, estos policías, jueces, fiscales.
M: quiero que se haga justicia, quiero que paguen, porque si el día de mañana voy ser yo quien le va a contar lo que pasó a mi hija,  me va a preguntar ¿los responsables pagaron? Entonces, que su muerte no quede impune, que paguen, como otro ciudadano común. No porque sean policías siempre le den privilegios. Porque uno está intranquilo cuando uno piensa cuándo va a pagar, cuándo va a ser el día que… porque uno no sabe, capaz de acá a unos años le dan un beneficio más que salen con salida laboral. Y vos te los cruzas en la calle, y tiene arresto en la casa, pero de tal hora a tal hora pueden salir, y vos ¿qué haces? A vos te destruyeron la vida y ellos siguen como si nada. No les deseo la muerte, no les deseo el mal, pero sí que paguen por el mal accionar de esa noche, por traerme tanto dolor y sufrimiento.

Ludmila (prima): y basta de tanta impunidad porque acá la policía corre a los chicos, los hace caer, la policía acá es muy jodida. Y que esto es sólo el comienzo, porque así como luchamos por ellos cuando estaban en vida, que no piensen que en algún momento vamos a bajar los brazos porque eso no es así. Que eso no se lo esperen nunca.