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Entrevista a Anabel Delmas, compañera de Franco Pizarro, uno de los siete jóvenes que murieron en la Masacre de Pergamino. “Yo pensé que en ese lugar iba a estar cuidado y fue el lugar donde encontró la muerte, donde los policías que supuestamente lo tenían que cuidar lo torturaron y lo asesinaron”.

Por FM La Caterva y Redacción APU
¿Cómo era Franco como persona?
Anabel: Soy compañera de Franco desde hace diez años, tenemos tres hijos. Era un ser lleno de vida, lleno de energía, un buen padre, un excelente marido, teníamos problemas, teníamos discusiones como todo el mundo, pero era un buen compañero, él adoraba a sus hijos. Era un ser divino. La realidad es que tenemos una nena con una enfermedad grave, que no tiene cura, de hecho esta con una internación domiciliaria y él creo que nunca superó eso. Pilar estuvo 10 meses internada en terapia, creo que nunca superó eso.
¿Qué edad tiene la niña?
A: Pilar tiene 20 meses. Y creo que ese fue el motivo por el que entró en el mundo de la adicción, no pudo controlar sus emociones. No lo aceptaba. No creo que nadie acepte eso, pero bueno, entró en el mundo de la adicción, los problemas fueron mayores, hasta que… cayó en la comisaría y pasó todo lo que pasó.
¿Por qué motivo estaba detenido en la comisaría Franco?
A: Él cae por una denuncia mía. Yo quiero contar por qué, porque creo que hay mucha gente que me juzgó, mucha gente que me culpó por su muerte. Nosotros éramos súper compañeros. Cuando él entra en el mundo de la adicción yo seguí luchando con mi hija. Él siempre luchó conmigo, Pilar estuvo mucho tiempo internada en el Garrahan. Él estuvo conmigo siempre, hasta que entró en la adicción. Yo seguí luchando por mi hija. Hasta que a él se le ponían cosas en la cabeza, porque estaba enfermo, yo lo salía a buscar a la noche, yo me metía a los barrios donde él solía juntarse con los amigos, así sea a las patadas a llevarlo a la casa. Yo seguía luchando por mi hija pero a la vez, luchaba por él. Yo fui a la comisaría para poder internarlo porque él ya no podía más y tenía miedo de encontrarlo en la calle, muerto. Tenía miedo de que le pasara algo en la calle. Fui al asesoramiento de incapaces para intentar que lo ingresaran a la fuerza, me mandaron para hablar con una abogada o una psicóloga y me dijeron que era muy inestable para mí, porque yo estaba con la nena. Yo dije que no importa y me dijeron que al otro día iban a verlo una asistente y una psicóloga a la casa de él. Franco estaba viviendo con la mamá, yo estaba viviendo en casa de mi mamá por los problemas que teníamos por el tema de la adicción. Nunca fueron a la casa de él. Nunca fueron. Él me decía que se quería curar, que quería salir adelante. Le saqué un turno para el psiquiatra porque él quería ir al psiquiatra para que lo ayude, no fue.
¿Qué edad tenía Franco?
A: 27 años, cuando pasó todo esto me culparon a mí. Franco me mandaba mensajes, de hecho me mandaba cartas que tengo guardadas, diciéndome que al estar encerrado había tocado fondo, se había dado cuenta de lo que había hecho mal. Me pidió perdón, pidió perdón a mi familia. Lo único que quería era luchar por mis hijos. Porque cuando él estaba en la comisaría, yo estaba embarazada, de hecho tenemos un bebe que va a cumplir 4 meses ingresado en terapia intensiva con la misma patología que tiene Pilar y él quería luchar por nuestros hijos. Tenemos una nena de 9 años… él lo único que quería era luchar por nuestros hijos. Lo que a mí me deja tranquila es que cuando estaba entre las cuatro paredes él se daba cuenta de lo mal que estaba haciendo, que él quería salir adelante y que quería curarse, pero bueno no lo dejaron, no lo dejaron…
Con un Estado ausente en lo que respecta a las adicciones…intentaste pedir ayuda y no te escucharon…
A: Sí, totalmente, está muy ausente, el Estado estuvo muy ausente y la familia, y me incluyo… porque yo quise ayudarle pero no alcanzó, eso no alcanzó… no tuvo ayuda…
¿Cuánto hacía que estaba preso?
A: Fran estuvo cuarenta días, después le dieron la pulsera, se fue a la casa de su mamá. Después me acompañó a una ecografía, pidió permiso en la fiscalía para acompañarme. Él me dijo yo no te quiero dejar sola. Salió de su casa y me acompañó a ver a Bastian. Por hacer las cosas bien se entregó en la comisaría primera, ahí lo tuvieron una hora pero le dijeron no andate a tu casa está todo bien. Pero al llegar a su casa había un patrullero, se lo cargaron y se lo llevaron a la comisaría 1º  justo el jueves anterior y a la semana pasa todo esto…
¿Cómo te enteraste vos de esto que pasó?
A: Él me mandó un mensaje, nosotros vivíamos mandándonos mensajes, yo le llevaba la comida, de hecho el miércoles, el primero de marzo, le llevo la comida, él le pidió a un policía que me deje pasar, que quería hablar un ratito conmigo. Ese día pasé, estuvimos hablando un ratito. El miércoles, fue el último día que hable con él. Luego sí por mensajes, ese día, al otro día. Y bueno… a las seis de la tarde me empezó con los mensajes: Ana venite ya que hay piquete, Ana vení por favor que nos mata la policía, Ana vení. Me voy a la comisaría enseguida. Está la calle cortada. Lo llamo por teléfono y me da apagado y hacía minutos que me había escrito y eso me pareció raro porque el último mensaje que me mandó es que nos matan. Cuando llegamos a la comisaría la policía dice que está todo bien, todo en orden. Me acerco a la departamental, a una policía, le digo: ¿me dejas pasar?, quiero quedarme tranquila porque yo me tenía que ir a ver a Pilar porque las 7 era hora de visita. Andate tranquila que está todo bien, están todos con oxígeno, me dijo. Llego al hospital, la enfermera está viendo el noticiario, que había siete muertos… ahí agarré el auto y manejando decía que no sea él, que no sea él… Y cuando llegué afuera de la comisaría el tío de Franco me dijo, y de ahí me fui a la iglesia que queda a una cuadra y estuve dos horas pidiéndole a Dios que no…. Yo soy muy creyente y le pedía que no. Así fue.
¿Qué pensas que pasó efectivamente?
A: No fue un motín, no fue un motín, fue claramente una masacre. Ellos lo empezaron prendiendo un pedacito de colchón, almohaditas que enroscaban y que usaban como asientos porque no había asientos. Lo tiraron al pasillo que podían haberlo apagado con una botellita de agua y estuvieron 40 minutos sin hacer nada. Para ellos era una forma de protesta.
¿Cómo era el trato previo en la comisaría? ¿Él contaba algo de cómo estaba allí antes de la masacre?
A: Bueno, la comisaría… un desastre… ellos tenían los cables pelados colgando, dormían en una colchoneta porque la llevábamos nosotros, porque si no dormían en una cama de cemento. Bueno la comisaría era un desastre… no tenían nada. Y el trato… Franco mucho no me contaba cómo era el trato, una sola vez me contó que cuando uno se portaba mal, lo ponían contra la pared con las manos contra la pared y les pegaban en las manos y el primero que se caía era el más débil… Algo así me contó, siempre en la visitas hablábamos de los nenes, hablábamos de todo y ese ratito estábamos nosotros y no me contaba bien el trato… Sí con los compañeros, que él no tenía problema con ningún compañero, se llevaba bien con todos, pero con el trato con los policías… no.
¿Y la protesta por qué motivo fue?
A: La protesta fue porque los cerraron, supuestamente por una pelea que hubo, los cerraron en el calabozo antes de que les lleváramos la comida. Ellos estaban esperando la comida, tipo 8 de la tarde les llevábamos la comida. Que les abrieran la celda para recibir la comida con la celda abierta. Por ese motivo era la protesta.
Después hay una cuestión que es la sociedad de Pergamino. ¿Cuál es la visión de una sociedad que según algunos comentarios es un tanto conservadora?
A: Sí, critica, señala. Yo creo que porque todavía no le tocó pasar lo que nos tocó a nosotros. Nosotros a los días que pasó esto, en las redes sociales fue tremendo lo que decían. “Siete milagros para Pergamino”, “Siete chorros menos”. No es por nada, pero mí marido no está ahí porque robó, ni porque mató… y si lo hubiera hecho tampoco se merecía morir, menos en ese lugar y mucho menos de esa forma. Yo creo eso, que la sociedad no se pone en nuestro lugar porque no les tocó, porque no les tocó. Y nadie está exento de nada, la policía todos los días está matando a los chicos. De hecho, el otro día la policía motorizada de acá de Pergamino, atropelló a un joven que iba en la moto y el joven falleció la semana pasada y todo queda impune porque llevan uniforme. Quedan impunes porque son las fuerzas de seguridad del Estado. Queremos justicia. Que yo sé que es difícil que condenen a las fuerzas de seguridad. Nuestra causa es hacer justicia, que paguen los culpables y concientizar a la sociedad.
Consiguieron conformar un grupo de familiares. ¿Reconforta estar con otras/os en este proceso?
A: Sí, sí. Siempre hacemos reuniones en la casa de alguna mamá y a mí eso me fortalece un montón. Seguir la lucha unidos, es lo más importante. Los familiares habían pegado la cara de Donza, que es el comisario prófugo, habían pegado la cara de él, y los policías lo sacaron. Entonces ahí te demuestra, quién lo va a ir a buscar, ¿ellos mismos, que lo están encubriendo? ¿sus mismos compañeros? Te da mucha impotencia, mucha impotencia... Y lo mismo con los policías que están en su casa con domiciliaria, si se fugan, ¿quién va a buscarlos? Entonces, esa decisión del Juez Solazzi no la entendemos. No se merecían morir. No merecían que los asesinaran así. No merecían morir de esa forma. Agarrándose de la reja y gritando ayuda, y quemándose, no se merece, creo que nadie se merece morir así. Yo, mi lucha, ya les dije, es pedir justicia. Yo quiero que los responsables paguen. Porque él tiene que estar conmigo, tiene que estar acompañándome con nuestros hijos. Mi hija necesita mucho a su papá. Él tiene que estar acá. Como los demás. Yo sé que no lo voy a recuperar, pero quiero justicia, quiero justicia.
¿Cómo tratas el tema con tu hija?
A: Yo los primeros días, no la dejé ver tele. No la dejé ver nada. De todas formas, con 9 años los chicos de hoy son... tienen una viveza, igualmente sabe… la llevo al psicólogo. Cuando ella me pregunta yo trato de contarle la verdad… Obviamente adaptándome a su edad y bueno… contándole la verdad pero es… no lo puedo explicar lo que mi hija lo extraña… su papá era todo para ella, era todo… va a las marchas conmigo, porque ella quiere ir, porque ella me lo pide y bueno… pedimos justicia.
¿Tenes esperanza en la vía judicial, que por ese camino se vaya a conseguir algo?
A: Yo pienso que a pesar de todo, se va a hacer justicia, a pesar de todo, yo tengo esperanza. Yo pensé que en ese lugar iba a estar cuidado y fue el lugar donde encontró la muerte. Donde los policías que supuestamente lo tenían que cuidar lo torturaron y lo asesinaron.
¿Tenes algún problema por esta búsqueda de justicia que llevan adelante?
A: Bueno a mí hace poco con el auto, venía de lo de mi mamá por la avenida.. No sé si es la palabra, pero yo me siento acosada por los policías. Yo voy a un lugar, porque nos ven en las marchas… y nos miran… Bueno cuando venía con el auto de lo de mi mamá, había dos policías locales apenas me vieron se empezaron a codear y a mirarme. Frenan en el semáforo, se acerca y me dicen: señora, se puede correr a la orilla. Me subo y me freno acá y me dicen no porque hay una denuncia anónima verbal por el tema de la transferencia. Y yo enseguida llamé a mi abogada y me dijo que no tienen orden, que no existe la denuncia. Querían molestarme. Y ahora tengo que tener un cuidado, porque me quieren hacer cualquier cosa. Cuando sacaron los carteles de Donza, son chicos nuevos, ni siquiera lo conocen, no sé porque lo quieren sacar. Además van en contra de la justicia y contra sus propios compañeros que están en contra de Donza por estar prófugo. 6 meses hace que está prófugo.