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Con la excusa de la "nutrición saludable" quitaron el pan de la mesa en los comedores de las escuelas públicas de la Ciudad de Buenos Aires.

Dialogamos con Nicolás Martinovich, integrante del cuerpo de delegados de Asistentes de Comedores en UTE (Unión de los Trabajadores de la Educación) sobre este plan que solapa el negocio de los privados en la alimentación cotidiana de los pibes y las pibas. "Esto encubre el maltrato que hay constantemente en torno a lo que es la alimentación en los comedores" señala Nicolás y agrega que "Podemos discutir si el pan es bueno o malo pero no alcanza con simplemente quitarlo porque después la calidad de los alimentos es mala. Los comedores son espacios privatizados dentro de las escuelas públicas."


Respecto al sector de los Asistentes de Comedores Nicolás nos cuenta que en muchos casos hay un solo Asistente para 300 niñxs.
Lo saludable, dice Nicolas es también el entorno donde los chicxs se alimentan diariamente porque se encuentran con una mala iluminación, en asusencia de luz natural, un entorno con deficiencias acústicas, y esto hace de la alimentación una experiencia insalubre.
En tiempos donde el precio del pan es privativo para muchas personas Larreta decide quitárselo de la boca a los niños y niñas con la excusa de "hacerles un bien", basados en que 4 de cada 10 chicos son obesos, y con la mentira de que el plan "chau panera" es un nuevo menú saludable, la realidad demuestra una vez más que es un ataque a la educación pública, y un ajuste que llega hasta cada rincón: las raciones son cada vez más chicas y el menú es el mismo de siempre, deficiente y de mala calidad pero con un alto rédito para el sector privatizado de la educación pública en la Ciudad de Buenos Aires.