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A Marcelo lo asesinaron en 2012, en la madrugada del 7 de julio. El juicio oral contra Emmanuel Alejandro Díaz, Mario Nicolás Medina y Diego Marcelo Calderón, policías imputados como coautores penalmente responsables de homicidio agravado, se realiza ahora. Antes fueron tres veces sobreseídos.

*Por Colectivo de Medios de Comunicación Populares


Rosa Montenegro, la mamá de Marcelo. A las puertas de Tribunales 11/04/2018

Rosa Montenegro, la mamá de Marcelo, espera sentada en las puertas de la sala de audiencias del Tribunal Oral 30. Está acompañada por otra Rosa, la mamá de Miguel Bru, y por algunos familiares. Los tiempos del Poder Judicial determinan que la cuarta audiencia citada a las diez no empiece hasta un poquito pasadas las once.

El 7 de julio del 2012, Marcelo Montenegro junto a Alejandro Nahuel Maturano iban en un auto marca Twingo. La policía pidió que detuvieran la marcha pero ellos siguieron avanzando. Entonces los efectivos dispararon. El auto chocó contra un paredón en Piedrabuena y Saraza, en el barrio de Lugano. Marcelo murió, pero no por el choque sino producto de uno de los disparos. Rosa desmiente la versión policial: “No es que se tiroteó. El arma se la pusieron después que chocó. Por eso vengo acá. Él no está para defenderse pero yo sí estoy para defenderlo”.

El juicio oral está aún en instancia de testimoniales. Todos los que declararon hasta el momento son policías o peritos, y lo destacable es que dicen no recordar casi nada de aquella madrugada de 2012.

Antes de llegar al juicio oral los policías implicados fueron tres veces sobreseídos. Recién en la tercera apelación de la querella, patrocinada por la Asociación Miguel Bru, que acompaña a la familia de Marcelo Montenegro, la Sala V de la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Criminal y Correccional anuló lo dictaminado por el juez Diego Slupski y lo apartó de la causa, que pasó a manos de Wilma López, quien definió procesar a los policías Emmanuel Alejandro Díaz, que iba como acompañante, el conductor Mario Nicolás Medina y Diego Marcelo Calderón que iba en el asiento de atrás, como coautores penalmente responsables del delito de homicidio agravado por ser miembros de una fuerza policial. Para imputar a los integrantes de la fuerza, la jueza se basó en el concepto de “convergencia intencional” del fallo por el caso de Mariano Ferreyra, que responsabiliza a todos independientemente de quien apretó el gatillo.

La coartada de los acusados es la de siempre: enfrentamiento en el marco de una persecución. Sin embargo, lo que se demostró al momento de investigar las modulaciones de los aparatos a través de los que se comunicaron es que los policías sólo hicieron referencia a la existencia de un enfrentamiento después de que el auto chocó contra el paredón y vieron a Marcelo sin vida. Antes de eso no hacen referencia a enfrentamiento alguno. Sólo mencionan una persecución. En relación a esa cuestión, la defensa de los policías implicados alegó la posibilidad de fallas en el sistema de modulaciones. Por eso la querella pidió un informe para saber cómo funciona el sistema. Se conoció que existe un botón específico para este tipo de situaciones, que da prioridad al móvil que se encuentra en una situación de emergencia.

En la cuarta audiencia declararon todos los peritos que confirmaron lo que dice el expediente: Marcelo Montenegro sufrió un ataque con dos proyectiles que se produjo desde el móvil policial. Uno de ellos fue en el tórax y fue mortal.
Rosa, la mamá de Marcelo, explica por qué no hay otros testigos: “No los conseguí. No quieren salir a declarar porque tienen miedo porque son policías. Los entiendo porque en su momento también hacían cualquier cosa para que yo no estuviera acá. Pero voy a seguir hasta lo último”. Además recuerda “como si fuera ayer” esa noche del 7 de julio de 2012, cuando llegó a la comisaría, alertada por la mamá del pibe que iba con Marcelo en el auto: “Andá a la comisaría, parece que a tu hijo lo mataron”. A ella también la maltrataron esa noche. La hicieron esperar, ir dos veces a la morgue porque habían escrito mal el nombre de su hijo. Rosa no conocía la cara de los asesinos de su hijo. Recién en la instancia de este juicio pudo verlos. “Ahora ya sé quiénes son los policías. Yo los vi en la comisaría. Yo los vi. Ya pasaron como seis años pero me acuerdo como si fuese que anoche”.

Rosa remarcó por qué da la pelea a pesar de que la amedrentaron de distintas formas. “Quiero que se haga justicia, que el juez se ponga a ver las cosas, porque está todo mal. Mi hijo no tenía armas, lo puedo asegurar. No se tiroteó ni nada, sí se subió en ese coche”. Y recordó cómo cuidaba a Marcelo: “No soy una madre que los dejaba. Si ellos iban a la esquina o a cualquier lado, yo los iba a buscar. Porque mi hijo, sí, fumaba esos fasitos, traté de ayudarlo siempre, lo llevaba para todos lados. Y no se pudo, pero no se soluciona matándolo así, como lo vi, como lo encontré en la morgue. Lo dejaron tirado ahí, esposado… ni a un perro lo a dejarían así”.


El miércoles 18 de abril sigue el que se supone juicio oral y público, aunque hoy no permitieron a la prensa registrar audios ni fotografías de lo que sucedía dentro de la sala. En un contexto de avanzada de la fuerzas policiales sobre la vida de los pibes y las pibas es necesario se condene a estos tres responsables y se haga justicia por Marcelo Montenegro. 

Porque fue la policía, y una vez más, como dejavú de tantos pibes que nos arrebataron, hablan de enfrentamiento. De la presión popular que se pueda hacer dependerá la condena; porque, sabemos, el poder judicial nunca está de este lado.

*FM La Caterva, FM Riachuelo, Radio Gráfica, La Retaguardia, Agencia Paco Urondo, Sur Capitalino, La Obrera Colectivo Fotográfico


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