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Una comida tan tradicional como el locro del 25 también está envenenada por la empresa Bayer-Monsanto, sus semillas transgénicas y agrotóxicos. El monopolio de los cultivos a escala planetaria se expande hasta nuestros estómagos. Y no solo a nuestros estómagos. También los tampones, pañales, prendas de vestir confeccionadas con algodón transgénico, y hasta gasas son los productos contenedores de los agrotóxicos que cotidianamente ingresamos involuntariamente a nuestros cuerpos. 

Ya no hace falta ni abrir la boca para tener glifosato en el cuerpo. Con solo aplicar una gasa en una herida le abre las puertas del organismo a los agrotóxicos de la multinacional Bayer-Monsanto. En argentina poco se habla sobre el cultivo del algodón transgénico que supera el 90% de la producción nacional. Desde el Menemato todos los gobiernos favorecieron a Monsanto. ¿Podemos estar seguros que ignoraron e ignoran lo que producen los agrotóxicos? 
Dialogamos con Julio de la asamblea "Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto" sobre el modelo de contaminación, enfermedades y muerte que implica el uso de los productos de la empresa estadounidense que es la responsable de una contaminación a escala planetaria de todos los recursos naturales. Enfermedades como el autismo, alzhéimer, párkinson, diabetes, esclerosis múltiple, celiaquía, etc. Hay glifosato por todos lados. Pero también hay alternativas para revertir todo este camino y está dando resultados. Argentina, gracias a la unión de los pueblos fumigados, es el segundo país a nivel mundial en producir alimentos bajo la agroecología. Mientras los gobiernos desoyen y hacen negocios con nuestras vidas, hay otros, los de abajo, los que se organizan y luchan que les están dando vuelta la taba. 



Un poco de historia sobre Monsanto

La información contenida en la etiqueta de un envase del agroquímico Randup señalaba que “no implica riesgo alguno para los seres humanos, animales domésticos y su medio ambiente.”
Su principal función y beneficios según la empresa Monsanto eran eliminar las "malas hierbas" que afectan algunas cosechas y que implican un trabajo de fuerza y dedicación para eliminarlas y/o la aplicación de varios químicos. Pero la empresa que posee el monopolio sobre el 90% de los cultivos a nivel mundial desarrolló un poroto de soja, "Soybeans" en inglés, que estaba preparado para que el químico no lo afecte. Lo bautizaron "Roundup Ready". Traducido a nuestro idioma "Listo para el Roundup" y para un negocio redondo: modifico genéticamente una planta y la hago resistente al mismo veneno que fabrico y aportando una solución para los cultivadores; quitar las malas hierbas. Cultivos que prácticamente se cuidan solos. Lo único que tengo que hacer es comprar la semilla resistente al químico y el agroquímico; todo al mismo fabricante. Menos manos de obra, menos gastos, menos cuidados, más soluciones, más dinero y haciendo el mismo trabajo. 

Detrás de este modelo que proponía y anunciaba que iba a acabar con el hambre en el mundo había toda una serie de irregularidades que años acá, hoy, se nos presentan como enfermedades para todo el medio ambiente en el cual por supuesto habitamos los seres humanos. Todo lo contrario a lo que el propio producto de Monsanto informaba en su etiqueta. 

Esta empresa fundada 1910 en la ciudad de San Louis, estado de Missouri, Estados Unidos; es una de las empresas químicas más poderosas del siglo 20 con varias estrellas: Agente Naranja (Veneno que se usó durante la guerra de Vietnam para eliminar las grandes selvas y facilitar la entrada de tropas estadounidenses), Aspartamo (Hasta hoy utilizado para volver adictas a las personas a determinados productos como los endulzantes), Hormonas del crecimiento bovino, y PCB´s (aceites químicos refrigerantes utilizados en grandes transformadores eléctricos). Este último producto se prohibió a principio de la década de 1980 por ser cancerígeno, la empresa nunca informó de sus peligros sino que además los desmintió aún con las personas enfermas cara a cara. ¿Cómo se enfermaron? Monsanto tenía su planta en Anniston, Alabama, Estados Unidos, y vertía los residuos de la fabricación de los PCB`s en el canal de Snow Creek; una corriente de agua que fluía a cielo abierto sobre cemento. El agua estaba envenenada y los habitantes se enteraron cuando contrajeron cáncer. ¿Por qué sucedió esto? En primer término el Estado lo sabía mediante distintos estudios científicos realizados durante muchos años como por ejemplo en el año 1937 donde concluyeron que la exposición a los vapores de los PCB´s desequilibraba todo el organismo presentando síntomas como erupciones en toda la piel. Estudios posteriores fueron más profundos indicando que los obreros enfermaban de hepatitis y los peces del Snow Creek morían casi instantáneamente. Estos experimentos distribuidos bajo el lema "destruir luego de leer" durmieron bajo la conciencia cómplice del Estado. Los que mueren son siempre los mismos: el medio ambiente y todo lo que lo contiene. Nada se salva y esto lo sabemos hace demasiadas décadas. 


Aparte de los Estados cómplices bajo administración de políticos corruptos y como tales desatendidos de los daños hacia la población, existe toda una asociación también corrupta en los Medios Masivos de manipulación social y por supuesto en el poder judicial. Sin estos actores es imposible la instalación de una empresa como Monsanto y sus productos que causan muerte a todo el planeta. ¿Para tanto? Simplemente pensar que las aguas de los ríos van hasta los mares y océanos nos puede servir de prueba para darnos cuenta que esa misma agua contaminada con los venenos de la multinacional produce una contaminación a escala mundial. Si, el glifosato vertido en el río Paraná a lo largo de sus 4800 kilómetros de recorrido desemboca en el Río de la Plata y éste corre hacia el océano atlántico. Las zonas del planeta comprendidas por lo que hoy se conoce como Brasil, donde nace el río paraná, Paraguay, Argentina y Uruguay son los primeros damnificados por los agro tóxicos de Monsanto. 





Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto

¿Quiénes forman parte de "Todos los 25 hasta que se vaya Monsanto"?

_Somos un colectivo conformado en 2014, el año que fallece Andrés Carrazco*, que entendimos que desde la Ciudad de Buenos Aires teníamos que empezar a visibilizar lo que sucedía. Christina Kirchner desde Nueva York anunciaba con bombos y platillos que Argentina le abría las puertas a la multinacional para que instalara cuatro plantas de semillas transgénicas. 

El pueblo de Malvinas Argentinas en Córdoba, el más pobre de la provincia, fue uno de los lugares elegidos por Monsanto. Y pese a que habían comprado el terreno y comenzado a levantar la planta el pueblo organizado logró que se fueran. Uno de los pocos países que logró expulsarlos del territorio.
Juan plantea como un hito la lucha del pueblo de Malvinas Argentinas y agrega datos históricos sobre cómo empezó la catástrofe ambiental que vivimos hoy día al sur del continente. 

_Vemos que el proceso de sojización que arrancó en 1996 con la introducción del primer elemento transgénico "la soja RR" hizo que en las tierras donde no cultivaba soja, como en el norte y el sur, se comience a sembrarla. La rioja, Santiago del Estero, Chaco, son algunos de los lugares donde la soja no estaba presente. 
Comenzaron con el desmonte y que hace tiempo vemos los resultados en forma de inundaciones por ejemplo. También la desaparición del monte nativo hizo que las poblaciones originarias perdieran el sustento diario como por ejemplo la recolección, la caza; comunidades muy postergadas como la Wichi.


¿Y en las ciudades de qué manera nos afecta? 

_Claramente por la alimentación. Hoy ves en "Mariana a la tarde" (un programa de televisión para la construcción del sentido común) y te hablan de las verduras fumigadas. Hace cuatro años cuando arrancamos era impensado porque estábamos ante un cerco mediático total. La Expoagro es la muestra por excelencia de los negociados de los agrotóxicos. Sus dueños son básicamente Clarín y La Nación. Por esos medios es donde Monsanto publica los logros del modelo, que obviamente es un modelo que no cierra por ningún lado. 
Hasta el año 2012 CASAFE que es la Cámara Fitosanitaria publicaba las cifras de sus ventas y cada vez exponencial-mente iban subiendo. Nosotros comenzamos a re publicar esos datos y menos de dos años dejaron de hacerlo. Porque quién va a estar orgulloso de que suban esos indicadores que implican contaminación, enfermedad y muerte. 


¿Por qué se instala este modelo de producción en Argentina? Porque hasta rompe con una tradición colonizadora de un modelo agroexportador cambiándolo por otro, también colonizador, pero que arrasa con el medio ambiente. 

_Hoy somos soja y maíz. La ganadería está confinada a los "fidlot". Las economías regionales están en crisis. Los horticultores tienen grandes problemas con los agroquímicos, entre otros, como el acceso a la tierra. En Argentina seguimos los pasos de Estados Unidos, somos el segundo país que aprobó esta tecnología. Vamos detrás de ellos. Es tan vergonzoso el procedimiento que Monsanto presentó su documentación en inglés. Lo mismo que le presentaron al gobierno de los Estados Unidos lo trajeron para acá. Eso fue el primer "evento transgénico" en Argentina. Ya vamos por el evento transgénico número cuarenta y el gobierno de Macri va por el diecisiete. 


¿Qué es un evento transgénico? 

_Es el patenta-miento. Por ejemplo si se modifica genéticamente una semilla lo que se patenta no es la semilla sino el evento transgénico, la modificación que se hace le da una característica particular y a la semilla, se le pone otro nombre y listo. A partir de ese momento hay una nueva semilla de soja por ejemplo resistente al glifosato. También hay otros eventos transgénicos que hicieron que una semilla sea resistente a las sequías. 
Esto genera la falsa sensación de mejorar el cultivo para poder producir bajo cualquier circunstancia climática. Realmente lo que hacen con estas modificaciones genéticas es que se siembre más para vender tanto las semillas como los agroquímicos. 


¿Por qué se da la fusión entre Bayer y Monsanto?

_Por un lado es algo estratégico. En algunos años el nombre Monsanto va a desaparecer pero solo el nombre, pese a las atrocidades cometidas por Bayer que por ejemplo hizo experimentos en los campos de concentraciones Nazis. 
Hay un documental realizado por la periodista Marie Monique Robin que se llama Nuestros Venenos Cotidianos donde muestra a los granjeros franceses enfermos por los insecticidas de Bayer que después hacían el tratamiento contra el Parkinson con los medicamentos de la misma empresa. Te enferman y te curan en el mejor de los casos.
Hoy sería algo así como que Monsanto te enferma y Bayer te ofrece un paliativo. Son un buen complemento. También esta fusión lo que le va a permitir a Monsanto es entrar en el mercado europeo que siempre lo tuvo vedado. 



Quiero retomar la pregunta sobre cómo nos afecta este modelo de producción en las ciudades. Vamos a comprar alimentos, por llamarlos de alguna forma, y no tenemos idea y también no nos interesa saber de dónde provienen y en qué condiciones son producidos esos alimentos, productos alimenticios. Como mucho nos preocupamos cuando aumentan de precio. La perversidad del sistema hace que estemos pidiendo venenos a bajo costo para el consumo cotidiano. 

_Si agarramos cualquier producto de la góndola y leemos lo que tiene vamos a ver que si o si hay transgénicos como por ejemplo el JMAF (Jarabe de maíz de alta fructuosa), eso es maíz transgénico. Si dice aceite de lecitina es soja transgénica. Incluso agarrás un chocolate la etiqueta informa que "puede contener trazas de soja". En la letra chica está eso y necesariamente contienen agroquímicos. 
Pasa con los alimentos y pasa con el agua. La cuenca del río Paraná está contaminada con agroquímicos. 


¿Cómo llegan hasta el río?

_Una de las formas es a través del viento. Al fumigar los químicos no entienden de limites y viajan con el viento. En este caso hasta los ríos, lagunas, fuentes en las ciudades, piletas, etc. Se encontró glifosato en la Antártida. 
Hay algo más novedoso y de lo que hay que empezar a hablar y visibilizar. Un estudio presentado por Iván Marino que es investigador del CONICET señala que en nuestra vestimenta hay presencia de glifosato. Los cultivos de algodón en Argentina son transgénicos en su mayoría. De todas las muestras de distintos productos elaborados con algodón, por ejemplo en la industria farmacéutica (algodón, gasas, tampones, etc) todos tenían alta concentración de glifosato. Si nos ponemos algodón o gasa en una herida también le estamos poniendo ese químico directamente al torrente sanguíneo. 


La autorización para cultivar algodón transgénico en Argentina fue expedida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pezca y Alimentos bajo la resolución 82/2009. Beneficiando a la empresa Monsanto. Este es otro de los eventos transgénicos en la historia reciente que se suman a la lista. 


_Stephanie Seneff, una doctora científica que pertenece a la universidad MIT de Estados Unidos asegura que los alimentos transgénicos están vinculados al aumento del autismo en los niños y niñas. También otras enfermedades como el párkinson, alzhéimer, esclerosis múltiple, diabetes, etc. 
Hay algo que está funcionando mal en nuestros organismos porque los agroquimicos son bioacumulables y el cuerpo humano no puede eliminarlos entonces se traducen en enfermedades varias. 

Desde los medios alternativos se viene visibilizando desde el comienzo el envenenamiento global que están haciendo Monsanto y Bayer. ¿Qué pensas sobre cómo los medios tratamos este tema?

_No vamos a seguir dando la discusión científica sobre si hace mal o bien Monsanto y los agrotóxicos, ya está, hacen mal. Esa discusión está saldada. Sobre el glifosato hay más de 200 estudios que demuestran todos los tipos de daños que producen. 
Respecto de los pueblos fumigados se da una situación muy perversa porque la maestra que tiene que meter a sus alumnos adentro porque están fumigando, el que está realizando ese trabajo puede ser un pariente de ella. Hay toda una casuística que hace que haya un pacto de silencio en muchos sectores. 


Hay buenas noticias en medio de todo esto. Se creció y se tomó más conciencia. Lo bueno es que estamos en camino a ser uno de los productores agroecológicos más importantes del mundo. En la ciudad de Guaminí, provincia de Buenos Aires, es uno de los ejemplos que demuestra que se puede revertir este modelo de muerte propuesto por Monsanto y avalado por los gobiernos de turno. Hay alternativas y se están llevando adelante. 



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