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Alberto Donza es el comisario que desde abril de 2017 permaneció “prófugo” de la justicia y se entregó el viernes pasado. Es responsable de la muerte de 7 jóvenes en la Masacre de Pergamino: Sergio Filiberto, Federico Perrotta, Alan Córdoba, Franco Pizzarro, John Mario Carlos, Juan Carlos Cabrera y Fernando Emanuel Latorre. 

Las paredes de Pergamino tienen pegado su rostro. No porque el Estado haya empapelado en su búsqueda, sino por la lucha incansable de familiares y amigos/as de los 7 pibes masacrados el 2 de marzo en la Comisaría Primera de Pergamino. 

El día de la masacre Alberto Donza se encontraba presente en la comisaría. Fue imputado, al igual que el resto de sus compañeros, de “abandono de persona seguido de muerte”. Ese 2 de marzo de 2017 familiares de  los 7 pibes víctimas se agolparon en las puertas de la comisaría primera (ex centro clandestino de detención). Algunas madres habían sido alertadas por mensajes de texto “mamá vení rápido que nos mata la policía”. Otras, estaban llevándole la comida que el Estado no garantiza a quien está privado de su libertad. 



En la puerta no las dejaban pasar pero tampoco les decían nada, pocos días después de la masacre, Daiana, hermana de Federico Perrota, contaba esos minutos: “en un momento empieza a salir humo, primero sale muy poco humo y no le dan importancia. A los cinco minutos empieza a salir mucho humo negro, en cantidad, llegaba hasta la mitad de la cuadra. Pasaron 15 minutos hasta que llegaron los bomberos, y otros 40 minutos desde que llegaron hasta que pudieron entrar a la celda porque la llave de la celda no la encontraban, nadie sabía dónde estaba la llave, ninguno la tenía”. El relato contiene la síntesis de ese día: un pequeño fuego, controlable, luego empieza a tomar la celda 1, donde estaban los 7 pibes. Los policías no llaman a los bomberos hasta 15 minutos después de iniciado el incendio, la llave de la celda 1 no aparece durante otros 20 minutos. Los pibes se mueren gritando auxilio, en los oídos de la inhumanidad de los integrantes de la fuerza policial. Que luego sale a gritar el listado de nombres, de “fallecidos”. Son 7. 


Es en este momento tan terriblemente doloroso donde nace la organización de familiares y amigos de los 7 pibes “Justicia x los 7”.  Ahí, como dicen ellas, (porque son la mayoría mujeres) del dolor profundo y la bronca nació la lucha. El grito de justicia. Que marchó todos los 2 de cada mes por las calles, muchas veces indiferentes de Pergamino, que fue a reuniones, que hizo festivales, que vendió pizzas, que empapeló con la cara del prófugo Alberto Donza toda la ciudad de Pergamino, que hizo remeras, banderas con las caras de sus pibes. Que aprendió que no es un policía que es toda la institución. Y que consiguió que hoy Alberto Donza se entregue, no porque él lo quiso, sino porque ellxs lo obligaron a hacerlo, porque ya no le quedaba margen ni redes de poder que lo pudieran sostener.

En el 2017, el Poder Judicial, que siempre hace esperar a las víctimas, tardó un mes en ordenar la detención de los 6 imputados por la masacre: el oficial de servicio Alexis Eva, la ayudante de guardia Carolina Guevara, el teniente primero Sergio Rodas, los imaginarias de calabozos Brian Carrizo y Matías Giulietti y el comisario Alberto Donza. Para entonces, abril de 2017, Alberto Donza ya se había dado a la fuga. 

En este tiempo que pasó los encargados de buscarlo fueron los mismos policías, sus compañeros. En este tiempo, sus abogados hicieron hasta lo imposible para “negociar” su entrega en “mejores condiciones”. A lo que más le temen los amos y señores de todos los penales y comisarías del país, parece ser, es a las rejas. Pretendían que el comisario espere el juicio en libertad. Pero no. Hoy, luego de más de un año “prófugo”, Alberto Donza dormirá en un penal. Por la lucha incansable de este grupo colectivo Justicia x los 7.