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En el Ministerio de Agroindustria ya son más de mil despidos en lo que va del año. Los primeros, en 2016, fueron con la primera camada de empleados/as del Estado, en 2017 no atacaron para cuidar los votos, y este año, metieron cuarta: 200 despidos en enero, 300 en abril, y 560 hoy. Entendemos todo, el acuerdo con el FMI no es gratuito, la devaluación es una política decidida que afecta y precariza nuestras vidas. El vaciamiento del ministerio tampoco sorprende: el Ministro de la cartera es Luis Miguel Etchevehere, ex presidente de la Sociedad Rural. El país atendido por sus propios dueños.


Por Aldana Somoza/FM La Caterva


Hoy nos entramos de 560 nuevos despidos en el Ministerio de Agroindustria. El macrismo no da tregua. Son muchos frentes por cubrir. Ayer nomás, a pesar del diluvio, viento y frío que calaban los huesos, llenamos las calles en defensa de la educación pública, porque hace cuatro semanas los y las  docentes universitarios están de paro: les ofrecen un 15% frente a una inflación del 30% y que sigue creciendo, les ofrecen bajar su salario a la mitad. Hoy, con la resaca del frío de ayer, amanecemos con otra mala noticia, de las que nos vamos acostumbrando y que se tapan unas a otras, se acumulan y se traslucen en el humor social, en el sueldo que no alcanza, en impuestos que no se pagan, en mala alimentación, y en cientos de miles de personas sin trabajo. En el Ministerio de Agroindustria ya son más de mil despidos en lo que va del año. Los primeros, en 2016, fueron con la primera camada de empleados/as del Estado, en 2017 no atacaron para cuidar los votos, y este año, metieron cuarta: 200 despidos en enero, 300 en abril, y 560 hoy. Entendemos todo, el acuerdo con el FMI no es gratuito, la devaluación es una política decidida que afecta y precariza nuestras vidas. El vaciamiento del ministerio tampoco sorprende: el Ministro de la cartera es Luis Miguel Etchevehere, ex presidente de la Sociedad Rural. El país atendido por sus propios dueños.

Son las 12 del mediodía y empiezan a llegar mensajes: despidos en agroindustria, fuerte operativo de infantería, represión sobre Paseo Colón. Poco menos de una hora, ya en el lugar, corroboro los mensajes, no están reprimiendo pero aún se huele el gas pimienta que tiraron minutos atrás para acallar la tristeza. Busco entre las pecheras verdes y blancas de ATE alguien que me lleve con algún laburante despedido/a, y en eso viene Jorge Pedragosa, con ojos llorosos nos dice que es delegado y uno de los 560 que hoy están sin laburo. Nos cuenta que hace 15 días le exigen al ministro Etchevehere que les diga en la cara qué pretende hacer con los/as trabajadores/as, que ayer hicieron una permanencia pacífica y hoy amanecieron con los telegramas. En lo que va de esta gestión, se deshicieron del 25% de la planta del ministerio, uno de cada cuatro se quedó sin trabajo.

En el Ministerio de Agroindustria, que  fue sede de infinitos verdurazos impulsados por la Union de Trabajadores de la Tierra (UTT), los/as trabajadores/as se involucran de una manera casi militante con su trabajo, porque saben que de él dependen otros cientos de pequeños productores de todo el país. Constanza Bruno, técnica de la Secretaría de Agricultura Familiar es otra de las despedidas. No quiere hablar, está angustiada y cansada, hace 10 años que trabaja allí: "Nosotros hacemos vaquita para pagar la luz, pagamos de nuestro propio bolsillo los viajes que hacemos por trabajo, nos vinculamos directamente con la gente, en cuestiones vinculadas a la producción. Nosotros nos quedamos sin trabajo, nuestras familias se quedan sin ingreso, pero también se quedan sin acompañamiento un montón de productores que dependían de esta asistencia para producir. El pequeño productor vulnerable económicamente, y vulnerable socialmente no podría tener esa asistencia pagándola en forma privada. El Estado cumplía un rol que tenía que ver con eso".

Juan Ignacio es delegado de ATE, otro de los despedidos que nos cuenta el desfinanciamiento sistemático que ataca la política de agroindustria: "Fueron convirtiendo esto en una fábrica de ñoquis, nos fueron sacando trabajo porque sacaron los programas para los productores, no nos daban combustible para las camionetas, no hay recursos para los pequeños productores, para ejecutar políticas públicas de desarrollo rural, la gente se está cagando de hambre en el campo".

Ya van tres años de vaciamiento y tres años de lucha por el vaciamiento y las condiciones indignas de trabajo. No sabemos si habrá más despidos, los/as trabajdores/as ya no tienen nada que perder, los despedidos afirman que este es un golpe letal, que agricultura familiar para fin de año no va a existir más, y en ese riesgo, del "no hay nada más que perder" la apuesta y entrega a la lucha es total, hasta que reincorporen a cada uno de los y las trabajadoras.