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Compartimos la entrevista que realizábamos a seis meses de la desaparición de los 43 normalistas de la escuela rural de Ayotzinapa a  Bernabé Abraham, padre de Adán Abrahám de La Cruz, uno de los 43. Hoy a las 19:00 en TELAM se proyectará "Mirar morir. El ejército en la noche de Iguala" y luego habrá un espacio de debate con integrantes de la Asamblea de Mexicanas y mexicanos en Argentina





 *Por Hernán Ouviña y Antonella Alvarez 


-¿Cómo han vivido estos seis meses de lucha por la aparición con vida de sus hijos? 

-Desde el día 26 y 27 de septiembre que pasaron los hechos, nosotros hemos estado en lucha junto a otros familiares, exigiendo al gobierno que nos regrese a nuestros hijos, a los 43, a pesar de que él nos dice que nuestros hijos están muertos. Pero nosotros sabemos que no lo están, porque hay personas que los han visto, que los tiene el gobierno. Sufrimos mucho por nuestros hijos, porque ya pasaron seis meses, y para nosotros es desesperante no saber nada de ellos ni poder encontrarlos. No sabemos si comen o no comen, si los están torturando o los maltratarán. Para nosotros es muy preocupante esta situación hoy a seis meses. Y seguimos luchando con todas las organizaciones, peleando, exigiendo que se haga justicia por los caídos y por nuestros hijos. Como padres de familia sabemos que nuestros hijos son estudiantes, no delincuentes como dice el gobierno. Ellos ingresaron a la normal rural para estudiar y ser maestros, para poder ayudar a las personas que viven lejos, en comunidades. Como son hijos de campesinos saben que hay un sacrificio extra, de ir a cada rincón donde se necesite un maestro para que los niños se eduquen. Está difícil para nosotros, sufrimos mucho, pero aun así andamos en la lucha, hasta encontrar a los 43. Lo vamos superando a través del compartir con otras personas que tienen familiares desaparecidos. Con ellos hemos estado juntos, pues no son nomás los 43: hay mucha gente desaparecida aquí en México y también los están buscando sus familiares. 

-Queríamos preguntarte acerca de las Escuelas Normales Rurales. ¿Por qué son importantes? 

-La escuela rural más que nada es una normal de lucha, porque asisten hijos de campesinos. Quizás por eso el gobierno no quiera a este tipo de escuelas normalistas, porque allí les enseñan a que despertemos, a que el gobierno no nos manipule, ya que a través de las elecciones muchas veces nos quieren comprar. Pero yo al estar aquí en estos seis meses de lucha, me he dado cuenta que realmente esta escuela es muy importante para nosotros como campesinos, porque no tenemos recursos para mandar a nuestros hijos a otro lado. Y como padres de familia mandamos a nuestros hijos a estas escuelas porque, además, como les decía, son de lucha. -En Argentina este 24 de marzo se cumplió un nuevo aniversario del golpe de Estado que también produjo la desaparición de 30 mil personas, y allí estuvo presente la lucha por Ayotzinapa. 

-¿Qué papel ha tenido la solidaridad y las acciones realizadas a nivel internacional? 

-Como mexicanos hemos tenido la solidaridad de organizaciones de los otros estados del país. Pero el gobierno no nos daba solución. Entonces acudimos al apoyo internacional, y vimos que no es que nada más aquí en México está pasando esto de la desaparición de personas, sino que nos damos cuenta que es algo que ocurre a nivel internacional. Hoy, como ustedes dicen, se cumple un aniversario también por la desaparición de personas allí en Argentina. A nosotros nos fortalece saber que estamos luchando tanto aquí en México como a nivel internacional. Nuestros hijos fueron la gota que se derramó, para que todos nos diéramos cuenta de que esto no pasaba solo en Guerrero, 51 Padre de Adam Abraham de la Cruz, normalista desaparecido. 52 Comunicadora popular e integrante de FM La Caterva 97.3, radio alternativa y comunitaria. México urgente | 68 sino también a nivel federal, en todo México, y también a nivel internacional. Y para que esto no siga pasando, nos tenemos que unir todos, porque realmente somos gente que tenemos el derecho de seguir viviendo, y merecemos que se respeten nuestros derechos humanos. Por eso tenemos que continuar luchando. Y nosotros, como ustedes, no queremos que vuelva a suceder, ni aquí ni allá. 

-¿Por qué denuncian que fue un crimen de Estado y cuál es la situación en términos judiciales? 

-Porque sabemos que quienes levantaron y desaparecieron a los normalistas fueron policías municipales de Iguala, estatales y hasta federales. Creemos que participó el Estado en sus tres niveles. Por eso el gobierno no quiere que se dé a conocer lo que sucedió, ni quiere que haya justicia, porque es parte y sabe dónde están los 43. A nivel judicial, ahora están detenidos 22 policías que participaron de las desapariciones. Nosotros sabemos que el presidente municipal Abarca y su esposa, que ahora están en la cárcel, fueron los que dieron la orden para que nuestros hijos sean detenidos y los jóvenes acribillados. Pero aún no están sentenciados, porque los están protegiendo. 

-Semanas atrás has tenido la oportunidad de viajar a Ginebra y reunirte con el Comité de Desapariciones Forzadas de la ONU para denunciar el caso ¿Cómo fue esa experiencia? 

-Fuimos a pedir el apoyo como padres de familia, y lograr que se le exija al gobierno mexicano que encuentre a nuestros hijos, que nos digan dónde están, y que se haga justicia, que se pueda encontrar a los culpables. Ojalá que haya un avance, que sepamos qué es lo que está pasando con la investigación del presidente municipal Abarca. El gobernador de Guerrero, Angel Aguirre, también tuvo que ver y participó. Pero sin embargo aún no se lo ha investigado. A él se lo debería investigar. Sin embargo, anda afuera como si nada. Por eso fuimos a la ONU: para que esto, tan desagradable, no siga pasando, y para que podamos encontrar a nuestros jóvenes. 

-¿Podrías contarnos quién es Abraham? 

-Él tiene 24 años, esposa y dos hijos: uno de ocho y otro de tres años. Desde el tiempo que él empezó a estudiar, yo le decía que estudiara. Terminó la primaria, la secundaria, y luego fue a la prepa. Yo soy campesino, siembro, y él me ayudaba siempre a echar abono y a cosechar. Aprendió lo que yo sé hacer, a sembrar y cosechar. Pero me daba tristeza, porque él se cansaba mucho trabajando, entonces yo le dije: “sabes qué, pues sigue estudiando”. Yo me sentía contento porque ya había hecho el examen en la escuela rural, había pasado la prueba. Y entonces ocurre esto el 26... Y yo me pregunto: ¿cómo es posible que a jóvenes que quieren salir adelante junto a su familia, gente trabajadora y campesina, les pase esto? Nosotros al recordar a nuestros hijos nos fortalecemos para luchar hasta encontrarlos, y vamos superando todo esto que nos está pasando, a través de la ayuda nacional e internacional. 

-Por último, ¿qué actividades van a realizar en estos días que se cumplen los seis meses de la desaparición de sus hijos y qué mensaje le darías a quienes acompañan esta lucha? 

-Hoy 24 de marzo tuvimos una marcha aquí en Guerrero, en la ciudad de Acapulco, donde los policías federales mataron a un maestro hace poco tiempo. Quisimos llegar hasta el lugar donde fue asesinado, pero el gobierno nos mandó a los antimotines. Había mucha gente, y no merecían ese maltrato ni que haya enfrentamientos. El día 26, cuando se cumplan los seis meses, vamos a exigir en el DF y a nivel nacional que nuestros hijos aparezcan, para que se integren con sus compañeros nuevamente. Quisiera más que nada darles las gracias a ustedes y agradecerles también a todos los argentinos que nos dan apoyo; que nos sigan apoyando pues. Para nosotros es muy agradable saber que contamos con esa solidaridad. Todos somos seres humanos y tenemos el derecho de seguir luchando, de seguir viviendo, y seguir adelante.