Open top menu


Entrevista a Salvador Schavelzon, antropólogo y docente en la universidad de federal de Sao Paulo. Debate en torno a la situación socio-política en Brasil, y las perspectivas sobre las que giró el período electoral que culminó con la victoria del candidato del Partido Social Liberal, Jair Bolsonaro. Por último, un pronóstico de cara al ballotage que tendrá lugar el 28 de Octubre entre Fernando Haddad y el mencionado político. 


Por Pablo Gonzalez / FM LA CATERVA


El resultado de las elecciones

-FM La Caterva: ¿Cómo se explica el resultado de Jair Bolsonaro? Más allá de que en las encuestas previas, se observaba cierto despegue no se esperaba que obtuviera el 46%.

-Salvador: Si uno ve el clima político, no sorprende. Porque el fenómeno Bolsonaro se fue construyendo así como una burbuja, una bola de nieve, que iba creciendo en las redes y la opinión pública. Fue muy rápido, imposible de desactivar. Uno habla con los trabajadores, la gente pobre, pero también escucha las opiniones de empresarios y es imparable. No basta la argumentación, la historia, incluso su trayectoria parlamentaria, ¿no? Más de veinte años como diputado. No estamos en el plano de los argumentos: qué hizo, qué podrá hacer, las aberraciones que defiende sobre minorías, la tortura; es otro plano. El marketing, fenómenos de masa populistas, y se transformó en eso: el candidato que puede ofrecer algo nuevo y resolver los grandes problemas que, para mucha gente, son corrupción, seguridad. No hay discusión política que lo frene. Los argumentos hicieron crecer a Fernando Haddad, quien era desconocido hace pocas semanas, y llevarlo al segundo lugar. El miedo a Bolsonaro construyó la candidatura alternativa, con el apoyo de Lula. Si no gana en este turno, como parece (aún no habían cerrado los comicios), en la segunda vuelta se impondría como presidente.

-FM La Caterva: ¿Vos auguras que, sin haber obtenido el 50%, Bolsonaro tiene grandes chances de ganar en segunda vuelta?

-S: Sí, parece que el anti-petismo es más fuerte que el antifascismo o antibolsonaro. No sólo se suma el anti-petismo, también está esa idea de que él es lo nuevo, una oportunidad. Está difícil, porque si Haddad no suma los votos de todos los candidatos de izquierda y centro, incluso socialdemocratas, no llega a los números de Bolsonaro.

-FM La Caterva: ¿Vos mencionabas las fake news, en qué consistieron estas estrategias? Aquí en Argentina se dio algo similar con el caso Macri, una campaña fuerte en redes, agitación de fantasmas, congregación o concentración del desgaste del kirchnerismo. Una de las cosas que fueron fake news, sumado al ejercito de trolls en las redes ¿Bolsonaro tuvo estrategias parecidas?

Sí, Bolsonaro tenía poco tiempo de televisión. En Brasil se distribuye el tiempo a partir de los votos en la elección anterior. Al tratarse de un candidato nuevo, él no tenía tiempo de televisión que es lo que siempre se ve como definitorio. Por ejemplo Ackim, del PSDB, tenía mucho tiempo y, creo, sacó menos del 5%. Esta elección no se definió por la influencia de la televisión. Fue definotorio el whatsapp, redes sociales pero especialmente ese discurso que, incluso, se difunde de boca en boca. Hay videos que se comparten en whatsapp, pero hay una idea de mano dura. Tiene un perfil parecido a lo que en los años noventa representaba Aldo Rico en Argentina, por suerte él no pudo generar ese fenómeno de masas, sin embargo, los que lo votaban pedían eso: poner orden, matar a los chorros, atacar la corrupción. Si uno ve de cerca, mucha de la gente que está con Bolsonaro es acusada de corrupta, comparte las mismas prácticas que otros partidos como el PT, el PSB. Creo que hay que poner al fenómeno Bolsonaro en el contexto de degradación política, incluso violencia institucional: en Brasil hay números alarmantes, mueren siete personas por hora por muerte violenta, como tiros, violencia policial, guerras del narcotráfico. A diferencia de México o Colombia, la violencia se invisibiliza, no se torna un problema político, es invisible. Ese contexto que no fue desarticulado por los gobiernos anteriores explica un poco porque, alguien que ofrece mano dura hoy obtiene un 47 o 48%. Se ha vuelto un fenómeno de votos entre todos los sectores sociales, los ricos que están cansados de la corrupción, y definen en base a eso y su antipetismo; y los pobres que si Lula era candidato, lo votaban pero se volcaron a Bolsonaro. El PT y Bolsonaro -Partido Social Liberal- disputan un mismo electorado, especialmente en el Nordeste (finalizaría victorioso el PT en la zona aludida) y la población pobre. Si uno ve cómo el PT construye su electorado, hay similitudes. En varios gobiernos del interior, en los Estados donde está el PT, la fórmula es mano dura, militares ocupando escuelas. Hay que entrar en esos laberintos de la política brasilera de los últimos años, una situación de violencia institucional y racismo, para entender a Bolsonaro como una alternativa para muchos.

Las estrategias ante el ballotage

-FM La Caterva: ¿El tono de la campaña de Bolsonaro no será más conciliador desde este momento hasta el ballotage?

S: Hay que ver, porque le ha funcionado muy bien la provocación, las fake news. Resta ver si continúa la apuesta de las frases de impacto como hizo Donald Trump. Tal vez busque mostrarse como más civilizado. Inclusive sus hijos, que son senadores y diputados, se desdijeron en varias situaciones polémicas.

-FM La Caterva: Digamos que se están colocando ante esa necesidad de eclipsar un mayor porcentaje de votantes. ¿Por qué se da este fenómeno de que, al no presentarse Lula, los votos se vuelcan a Bolsonaro? Eso que Lula se empeñó en colocar a Haddad como su sucesor.

S: No sé, el PT está muy debilitado. Inclusive dudo de que Lula le ganara a Bolsonaro, las encuestas parecía que sí. Hace un año o unos meses, no era tan así. Haddad no es Lula, no cuenta con su carisma. En 2016 se presentó a la re-elección en su distrito, San Pablo, y no llegó al segundo turno, obtuvo un 15%, no es un candidato fuerte. Es más bien lo que pudo arrastrar por mostrarse al lado de Lula; por ser un administrador correcto, ganó votos desde la derecha que no quiere a Bolsonaro, es decir, los liberales que lo ven como un tecnócrata sin los vicios de otros políticos del PT. Fueron pocas semanas, la estrategia fue construir la imagen en poco tiempo, hasta hace un mes o dos, insistían en que Lula sería candidato y disputar esa candidatura en la Justicia. Recién en septiembre definieron que no iría por la presidencia, entonces vienen corriendo pero es difícil transferir la popularidad, tampoco es tan segura porque surge de las encuestas. La gente discute si Bolsonaro o Haddad, Lula se corrió del centro de las discusiones.

-FM La Caterva: ¿Lula se corrió de esa campaña para dar paso a Haddad?

S: Lo corrió la Justicia, que no le permitió ser candidato. Hay una ley en Brasil que, quien es condenado por corrupción, no puede ser candidato. Hay muchos candidatos de derecha, incluso, que se postulan y la ley, que se llama ficha limpia, no reconoce la candidatura. Lula fue parte de ese proceso.

-FM La Caterva: ¿Cómo crees que se moverán los partidos que integran el espectro progresista y de izquierda? Sobre todo si tenemos en cuenta que han quedado rezagados, y fuera del ballotage.

S: Es difícil decir qué es progresista. En primer lugar, está Ciro Gomes. Él buscaba una imagen progresista, pero de vice puso a Katia Abreu que es la líder del agro-negocio y la bancada parlamentaria del poder empresarial del campo, habla abiertamente contra los indígenas, sobre la ocupación con soja. Esa es la vice de Ciro, no diría que es de izquierda. Todos están jugando ese discurso de Bolsonaro, para intentar ganar un electorado conservador. El PSDB tiene un candidato a gobernador en San Pablo que imitaba a Bolsonaro, diciendo cosas como que "la policía va matar a los bandidos". Pero bueno, ¿qué van hacer? Ciro tuvo 12%, ese electorado posiblemente migre para Haddad. No parece ser suficiente. El resto de la izquierda obtuvo menos del 1%.

-FM La Caterva: ¿Marina Silva, por ejemplo?

S: Marina tampoco es de izquierda, construyó otro lugar político más cercano al liberalismo; obtuvo el 1%. El resto de la izquierda marginal, minoritaria, como Boulos, no llegaron al 1%.

-FM La Caterva: ¿No le alcanzaría, aún a pesar de una migración de votos, para ganar las elecciones ante Bolsonaro?

S: La suma aritmética de los resultados de hoy, no le alcanza. Hubo una encuesta ayer, el 25% de los que iban a votar consideraban que no estaban seguros y podían cambiar su voto. Muchos de los que votaron, podrán cambiar. Depende mucho de la campaña, podrán cambiar de idea.

-FM La Caterva: Digamos que de aquí en adelante, puede consolidarse la imagen de Haddad pero también concentrarse los votos de Bolsonaro ¿Crees que Bolsonaro es un candidato que puede aumentar su caudal de votos?

S: Sí, da la impresión que tiene todas las de ganar.


¿Quién es Jair Bolsonaro?

-FM La Caterva: Justo mencionabas el tema de ser antisistema, o construirse desde esa imagen por derecha. Sin embargo, llama la atención que se mantenga el mismo orden represivo que era una de las características criticables del sistema. ¿Cómo lograr Bolsonaro que esto sea atractivo para los votantes?

S: El tema de la seguridad no es defendida en forma explícita por el sistema institucional, eso lo representa Bolsonaro. Es lo que nos impresiona desde la izquierda, alguien que defiende la tortura durante la dictadura y ser votado. Son posiciones mucho más conservadoras que las de Macri, por ejemplo, quien tiene una posición centrista si lo comparamos. Permitió el debate del aborto, tiene una posición mucho más democrática. Inclusive en algunos temas, a la izquierda de lo que fue el gobierno del PT. Es un candidato como Seineldin o Aldo Rico, no sé si alguien representa algo así, hoy, en la Argentina. Hay grupos, ¿no? pero creo que ahí hay quizás una diferencia del electorado brasilero. Mucho menos educado en términos de derechos humanos, o memoria histórica.  La memoria de la dictadura aquí no cuenta con un rechazo tan contundente y de consenso como en Argentina. Antisistema es, incluso, decir que la única defensa es llevar un arma. Más que políticas de seguridad autoritarias, es eso, Bolsonaro dice "la política de seguridad es que todas las mujeres puedan llevar un arma en la cartera, por si las roban". Entonces, sí es antisistema eso. No sé si es viable, es como una opinión que uno escucha en debates en un bar. Por ejemplo, la posición más radicalizada y conservadora, esa es la de este candidato. Igualmente, hablamos desde las elecciones, hay que ver cómo se constituye después en una propuesta de gobierno; tal vez nunca llegue. Es un juego complejo, porque una cosa es ser visto como antisistema y otra es ser antisistema. Si uno ve las alianzas con el establishment neoliberal, no es nada antisistema Bolsonaro. Hace alianzas con el poder económico concentrado, los asesores que vienen del sector bancario y los mercados. Tiene que ver con una percepción electoral esa figura antisistema.

-FM La Caterva: Digamos que, por sus alianzas, se puede deducir que sus políticas no serán del todo lo que se está diciendo en campaña.

S: Es inviable lo que él defiende, pero sí. Algunos dicen que la institucionalidad en Brasil es menos fuerte que en Estados Unidos, por ejemplo. Se abre una caja de pandora, el vice de Bolsonaro, por ejemplo, es un ex general retirado de las Fuerzas Armadas, que es peor que él. Se abrirá un debate a la derecha entre sectores militaristas y autoritarios que, incluso, al no tener las mediaciones del sector político que, si Bolsonaro quiere formar un gobierno, tendrá que atender.

-FM La Caterva: Digamos que tampoco son políticas aplicables, por un sistema de alianzas que requiere ciertas concesiones.

S: Sí, ni hablar.

-FM La Caterva: Recién mencionaste a ciertos empresarios con buena perspectiva por parte de los mercados, ¿quiénes son estos empresarios y qué intereses representan? ¿Cómo crees que va incidir en las medidas económicas que pueda aplicar Bolsonaro?

S: Es temprano para saber, pero él cuenta con un economista, Paulo Guedes, muy influyente en Rio de Janeiro, que tiene un banco de inversión. Pero bueno, hay que esperar porque nunca gobernó. Sí, sectores de los mercados lo apoyan, tiene su Domingo Cavallo. Hay que ver qué apoyo tiene por parte de los mercados.

-FM La Caterva: ¿Se sabe de algún empresario u hombre de negocios que haya dado su apoyo expreso para tener una perspectiva sobre los sectores del establishment con los que se alió?

S: Hay empresarios puntuales, ¿no? Las grandes empresas juegan con todos, financian sus campañas. Con Bolsonaro hay algunas cadenas de supermercado o industria alimenticia que lo apoya. El sector bancario duro no se juega con ninguno, está con todos digamos.

-FM La Caterva: Es decir, el sector bancario se ubicará del lado del que gane.

S: Financian todas las campañas, sí.

-FM La Caterva: ¿En qué fecha se dará el ballotage?

S: Tendrá lugar el 28 de octubre.


Fernando Haddad, la encrucijada de ganar el ballotage

-FM La Caterva: ¿Cómo crees que se moverá Haddad ante este panorama? ¿Y el PT como partido?
S: Bueno, va atacar las aberraciones pero, creo que eso no sería suficiente. Se escucha mucho en el sector que se movilizó la semana pasada, -convocatoria realizada por sectores de mujeres, bajo la consigna Ele nao-  una convocatoria fuerte de mujeres que, creo, tiene una composición parecida al Ni una menos. Eso tiene un límite, lo que hay que discutir y disputar es la clase trabajadora que vota a Bolsonaro, no se sensibiliza con la cuestión de la violencia contra minorías. Hay que ver si es construible que se indigne por el machismo, o por el apoyo a la dictadura. Más bien parecen estar preocupados con el tema de la seguridad, la corrupción. Temas con los que se bombardeó durante mucho tiempo, y se instalaron como los asuntos que definen el voto de las personas. Algo va tener que decir sobre esos temas el PT.

-FM La Caterva: ¿Cómo crees que tendría que referirse el PT a los sectores que justamente están indignados o critican aspectos tales como la corrupción? Por ejemplo, ¿cómo tendría que interpelar a la porción más adinerada del país?

S: El PT está muy asociado a la corrupción, es difícil y hay que desarmar eso. La izquierda habla de inventos de la prensa, cuando se agitan denuncias graves de corrupción. La gente ve que la corrupción existe, entonces van a tener que buscar otro tipo de estrategia. Por suerte no estoy en ese lugar de pensar esa estrategia, es difícil. Hasta ahora hay una negación sobre eso como problema.

-FM La Caterva: Digamos que ese tema no se toca.

S: De un lado se dice, "el PT es corrupto". Del otro no se niega, sino que se afirma la idea del golpe, con pocos o nulos argumentos judiciales y pruebas fehacientes- o el encarcelamiento a Lula. Es un diálogo de sordos.

-FM La Caterva: Quien no apoya al PT, no lo apoyará en el futuro. Quienes lo apoyan, no discuten el tópico de la corrupción.
S: Sí, pareciera Argentina. Especialmente la clase media universitaria progresista, se moviliza por el tema de Lula o la caída de Dilma. Con esos movimientos devuelven al PT a un lugar de izquierda, su lugar histórico con discursos anti dictadura pero que nació en la década del 80 o 90. En las clases populares esos temas no hacen parte de su visión de mundo. La corrupción, en cambio, sí. La gente dice ah, yo me mato trabajando y estos roban. Habrá que desarmar esa operación mediática, o entrar en ella; o construir una nueva izquierda desde otro camino.

-FM La Caterva: Claro, desarmarla es complejo porque está muy instalada esa idea y, por otro lado, está muy mal visto el PT.

S: Sí, por eso muchos votaron a Ciro. Porque en las encuestas, tanto Ciro como Marina le ganaban de lejos a Bolsonaro en el segundo turno. Distinto es el caso del PT, es el que peor medía en la segunda vuelta, según las encuestas. Igualmente, la estrategia fue votar al PT. Los otros candidatos no tenían esa mochila de defender esos diez años, hay cosas que se reconocen como buenas pero en el tema este de la corrupción, en que Bolsonaro es fuerte, aparece como una mala opción.

-FM La Caterva: En la polarización instalada entre Haddad y Bolsonaro, daría la sensación que el PT está mucho más perjudicado que otro tipo de figuras políticas o partidos.

S: Si hablamos de corrupción, y ese es el tema que define una elección, por ejemplo en Argentina, Massa va estar mejor posicionado que Cristina. Eso no significa que haya que votar a Massa, estamos ante un callejón sin salida en que todas las opciones preservan el sistema, o no ofrecen un corte en las cuestiones más terribles de la realidad brasilera como es la violencia institucional, la pobreza, la impunidad del sector empresarial en todos los términos e incluso en un reparto de la riqueza cada vez más desigual.

-FM La Caterva: ¿Hoy por hoy, no hay ningún candidato que critique esas situaciones? ¿O que pueda congregar votos con ese tipo de premisas?

S: No, tampoco son cuestiones que puedan ganarle a Bolsonaro si se hace campaña con esos temas. Está sujeta a las frases de impacto y mediáticas la elección, al marketing político.

-FM La Caterva: ¿Los temas más económicos, hoy por hoy, no ganan elecciones?

S: No, definitivamente no. Es muy teórica la cuestión de la desigualdad, que los ricos pagan pocos impuestos. No es algo que se vive en carne propia, como el comerciante al que le robaron. Ese comerciante querrá alguien que ponga orden y le permita tener un arma. Lo que sorprende es la clase trabajadora, pero bueno hay múltiples formas de desarmar esa idea. El trabajador no se ve como un trabajador contra el empresario. Inclusive si uno mira al PT, ellos no apelan al trabajador como clase. Construye más bien una identidad de mujeres, negros e indios. No es más el trabajador o los pobres el electorado que busca movilizar.

-FM La Caterva: Claro, es más híbrido.

S: Sí, pero la categoría de indio, pobre y mujer nos moviliza a nosotros, clase media universitaria. Las mujeres negras, pobres e indígenas ni siquiera deciden el voto, porque el PT directamente no gobernó para ellos. Inclusive no hubo políticas hacia esos sectores, el consenso de que el PT era violento contra las mujeres, homofóbico y aliado a los pastores, y al agro negocio que avanzaba contra las tierras indígenas. Entonces es medio hipócrita, también. Negro, indio, gay contra el que va terminar contra la corrupción y la inseguridad.

-FM La Caterva: En el aparato político no hay interpelaciones directas hacia esos sectores. La movilización del ele nao convocó a muchísimas mujeres que se agrupaban dentro de colectivos feministas, ¿este colectivo no logra pesar en la elección?

S: No, y tampoco hay muchos colectivos así como fue en la Argentina. Se convocó desde las redes sociales esa marcha.

-FM La Caterva: Claro, fue más espontáneo, sin compañía de una orgánica. A pesar de los dichos contra las mujeres que Bolsonaro emitió, ¿no logró pesar?

S: Sí, pesó lo suficiente para hacer una gran movilización pero no en la definición del voto.

-FM La Caterva: Toda la campaña se resumió al asunto de la seguridad, y la cuestión de la población civil por fuera de la seguridad del Estado y decidiendo una posición activa contra ciertos sectores sociales, y promoviendo la utilización de armas.

S: Vos lo formulas como política pública, no se discutió así. La seguridad como presencia del Estado, u otras cosas. Lo que definió la elección fue la imagen de Bolsonaro como una marca, no tenía que explicar nada y solamente presentarse como un mito que cambiará las cosas. No diría que fue un debate sobre seguridad, no hubo debate.

-FM La Caterva: Se hizo más marketinera una charla en un bar.

S: Sí, una conversación con un taxista indignado que se vuelve discurso de campaña.

-FM La Caterva: Se parece un poco a lo sucedido en las elecciones legislativas de 2017, aquí en Argentina. En ese momento la alianza gobernante de Cambiemos comenzó a decir cosas que había callado durante la campaña, o atacar a ciertos sectores  sociales. Cuestionar a los docentes, favorecer a la policía. Es como que, de repente, existieron ciertos colectivos que se sintieron interpelados por ese discurso, como si alguien los escuchara.

S: Sí, puede ser esa comparación pero la lógica electoral está en todo. Juega para la derecha y la izquierda, no es que del otro lado había propuestas. Se construyó con la imagen de Lula, también, como otro mito.

-FM La Caterva: Evidentemente, habrá que esperar el resultado del ballotage. La perspectiva para el PT es más desoladora que para Bolsonaro.

S: Parece que sí, parece que sí.

-FM La Caterva: Es extraño, porque el PT agitó la posibilidad de una segunda vuelta como el escenario para ganarle a Bolsonaro.

S: Sí, pero está muy parejo. En las encuestas aparecía como muy cerca de Bolsonaro en relación a Ciro o Marina.

-FM La Caterva: Claro, Bolsonaro rompió la perspectiva previa.

S: Sí, estamos en un momento en que no se espera nada, ¿no? Uno, más bien, se sorprende frente a lo que va pasando.
El desgaste y crisis del PT

-FM La Caterva: ¿Cómo es que ha crecido tanto ese rechazo al Partido de los Trabajadores? 

S: Y...diez años de gobierno, de carácter neoliberal, el ajuste fue iniciado por gobiernos del PT. En 2013 hubo un gran movimiento de millones de personas que salió a las calles, mostrando el límite de que el gobierno, con discursos de izquierda, no estaba haciendo política de izquierda. Desde ahí, todo empeoró. La derecha salió organizada con el tema de corrupción, y es una construcción de mucho tiempo en la que el PT no se defendió bien, no discute en el plano donde los votantes de Bolsonaro están. No tienen respuesta en ese para esos problemas, ahí Bolsonaro se construye como una solución. Es difícil entender cómo un candidato así, aberrante en varios asuntos, se constituye hoy en el voto antisistema. En 2013 había toda una sensibilidad antisistema, que podemos comparar con el 2001 en Argentina similar al "que se vayan todos", o argumentos tales como: "el PT no gobierna para los trabajadores". Pero en lugar de pensar una opción antisistema o renovación del sistema.  Ese descontento, esa indignación, fue aprovechada por esta derecha oportunista de fake news. Fue un proceso parecido al de Trump, Le Pen: xenófobo, nacionalista y retrogrado en muchos temas. Ellos aprovecharon el voto crítico, anti sistema, el voto de la revuelta.

-FM La Caterva: Justo que lo mencionabas, ¿el PT no logró en esos diez años modificar esa estructura de violencia y represión policial, así como las muertes producidas por ello?

S: Sí, no se constituyó en prioridad el sector de DDHH. Hay movimientos de madres con hijos muertos por violencia policial, o masacres de paramilitares. Dilma, que fue la última presidenta, nunca los recibía. El sector militar era privilegiado en las alianzas políticas y de gobierno. El PT, incluso, fomentó la ocupación de Haití. Brasil coordinó la misión internacional de pacificación, mucho dinero para el sector militar en esa operación. Hubo otras, compra de aviones, por ejemplo. En particular la misión de paz, fue un campo de entrenamiento para las políticas de pacificación en las favelas. En cuanto a seguridad, el PT no tenía una política progresista de seguridad pública. Era eso: una alianza fuerte con los militares, que acompaña una visión de alianza con los sectores de poder. Lazos con los ruralistas, el agronegocio, los pastores que hoy apoyan a Bolsonaro, pertenecientes a las iglesias evangélicas. Una apuesta por consolidar el poder a partir de alianzas con los sectores más poderosos. En ese momento, el PT pierde su característica de partido de izquierda, incluso asume con las agendas de reforma de la jubilación. Temer es ejemplo de un gobierno impopular, neoliberal, con reformas de austeridad, el gobierno del PT, en una alianza con el PMDB  (Partido Movimiento Democrático Brasileño), aliado al PT en las últimas elecciones, y la fuerza que integra Michel Temer, vicepresidente electo y actual presidente-, uno entiende por qué el electorado se va a la derecha si la izquierda gobernaba con Temer. La izquierda ocupaba favelas en operaciones militares, de forma autoritaria, violenta. Creo que eso es un factor importante, es complejo también, hay que analizar la dificultad de gobernar sin apoyo del Congreso. Eso, sin embargo, hoy puede volverse un punto positivo: esa dificultad de gobernar sin el apoyo del Parlamento hizo que el PT tenga que volcarse hacia la derecha. Es, también, un límite para Bolsonaro, mucho de eso que vocifera sobre armas e incluso derechos laborales no será fácil de implementar; tendrán que lidiar con los sectores establecidos políticamente.

El laberinto de la política brasilera: alianzas en el Congreso

-FM La Caterva: Esta dificultad en el Congreso no se la encuentra únicamente el PT, Bolsonaro debe lograr consenso en el Parlamento.

S: Sí, él no va tener mayoría absoluta ni mucho menos. Tendrá que tejer alianzas, si es que gana. Habrá que ver cómo se perfila, parece que será ganador.

-FM La Caterva: Leí, hace poco, que logró el apoyo nada desechable del sector evangelista que es muy fuerte políticamente.

S: Sí, fue aliado del PT. Son aliados del que gobierna, digamos.

-FM La Caterva: ¿Cómo es la estructura del Congreso, la forma de elecciones? Estos partidos, sin llegar al gobierno, coaccionan o coartan las acciones que puede llevar a cabo el Poder Ejecutivo. Aquí en Argentina sucede lo contrario, el presidente puede presionar a los legisladores a través de la caja federal y logra presionar al Congreso para que le voten las leyes. Resulta extraño desde esta perspectiva, lo que sucede allí.

S: No, igualmente, es parecido. Macri necesita del voto de peronistas, por ejemplo. En Brasil eso está más institucionalizado, es un sistema presidencialista pero, también, con elementos de parlamentarismo. De hecho, los resultados electorales son muy fragmentados, conforme un sistema más federal. Cada región vota diferente. El PT es fuerte en el Nordeste, el PSB en el Sur, el PMDB en algunos estados. Hay otros estados que tienen fenómenos propios de otros partidos, entonces es un sistema político más fragmentado. Es multipartidario, no hay dos o tres bloques grandes. El juego de las alianzas que fue el talón de Aquiles del PT, también.

-FM La Caterva: Claro, porque el partido que impulsó el impeachment -PMDB- llegó a la presidencia junto a Dilma.

S: Sí, ese partido entre otros. Es interesante el fenómeno, porque el PMDB, luego del impeachment, en las elecciones municipales se alió al PT. Localmente, sea por el tiempo de televisión, o sea por la lógica parlamentaria de las legislaturas locales, exige alianzas, armar coaliciones. Esas alianzas, sin embargo, encuentran un candidato que corre por afuera. Si junio de 2013 era un rechazo por izquierda, digamos, todas esas alianzas del sistema electoral, en los que en los temas importantes hay consenso. En estas elecciones, por ejemplo, se separaban el PSDB de un lado, el PT del otro, como demócratas y republicanos. Luego, en la práctica de gobierno, hay mucho consenso. Ese sistema fue criticado desde la izquierda en junio de 2013, comenzó como una protesta contra el aumento de transporte. Los alcaldes sea del PMDB, PT o PSDB reaccionaron juntos contra la movilización. Lo que vemos ahora es una respuesta desde la derecha, Jair Bolsonaro es, también, una respuesta contra ese sistema, sobre esos consensos. Es la gente indignada con este sistema político, la ausencia de respuestas, ahora ensaya una salida por derecha. Lo que está en juego es eso, la gente lo vota porque representa el antisistema. Si uno pregunta a la mitad de la población brasilera si está a favor de la tortura, no está de acuerdo. La población no está votando contra las mujeres, los homosexuales, los negros o los indios. Bolsonaro es eso, habla contra las minorías pero el voto es más complejo. El sufragio demuestra indignación contra el sistema. En otro momento fue progresista de izquierda, eso llevó al PT al gobierno. Hoy encuentra al PT del lado del orden, de hecho contra Bolsonaro, vamos a ver a un segundo turno en que los históricos votantes del segundo partido, el PSDB, van a apoyar a Haddad, el candidato del PT. El sistema posiblemente se reorganice contra Bolsonaro. Es complejo, en parte, el candidato del PSL se mostrará como amigable para el sistema. Ya cuenta con muchos empresarios, asesores y sectores políticos que son parte de lo respetable para los mercados, para la prensa, que están con él, también. El voto se explica a favor del orden o contra el sistema.