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“Las semillas nativas o criollas, como le decimos nosotros, se cultivan hace muchísimos años. Se trabajan desde los pueblos originarios y primitivos hace diez mil años, son producto de ese trabajo del ser humano y la naturaleza; sobre todo de las mujeres que han domesticado y cultivado las primeras semillas para dar comida a sus hijos y familia. El maíz, por ejemplo, tiene años de mejoramiento natural, por el hombre y la mujer. Para nosotrxs es un bien público, natural, pertenece a los pueblos. Una semilla no sólo tiene un montón de sustancias nutritivas, alimento para nosotrxs, los seres humanos y otros animales. Llevan, también, la descripción de todo lo que hablamos: la historia, cómo se fue transformando esa semilla. Lleva genéticamente todo el recorrido del ser humano y los pueblos originarios que han logrado tener esa semilla. Ese es otro motivo importante, no sólo el alimentario, sino el social. El valor social de la semilla: ellos la hicieron, cultivaron, conservaron y entregaron al mundo. Aparece el maíz, la papa, el tomate, eso fue consecuencia de los pueblos. No fue consecuencia de una multinacional que la tomó. Es trabajo social y de los pueblos. La semilla tiene un valor histórico, social, económico y nutricional que es invaluable. Nadie es dueño de la semilla, somos todos dueños.”

(Lalo Bottesi – Ingeniero Agrónomo)



Una invitación a muchas preguntas el extracto del diálogo radial que compartimos en FM La Caterva con Lalo de la cooperativa de trabajo Iriarte Verde.
No fue de mero formalismo que nos compartió frutas y yerba mate agroecológicas, es una práctica del buen vivir, de compartir lo que producimos porque se hace pensando en un bien mayor, en el bien común.

¿Podemos vincular el hostigamiento, represión y estigmatización hacia los pueblos originarios con lo que dice Lalo?

¿Quiénes están detrás de esas acciones contra la sabiduría de los pueblos?

¿Por qué y para qué las empresas quieren las tierras que habitan ancestralmente?

¿Qué intereses representan?

¿Qué sociedades necesitan para que se naturalicen esas prácticas?

¿A qué se refiere Lalo con valor histórico, social, económico y nutricional de las semillas?

¿De qué no hablan los medios hegemónicos?

¿Quiénes los financian a través de las publicidades?

¿Por qué empresas como Bayer-Monsanto se apropian de las semillas?

¿Qué significado tiene esa apropiación?

¿Cómo llegan esas empresas a impulsar leyes en distintos países? 

Si el sistema de producción agroindustrial está contaminando todo lo que vive… ¿Por qué se lo sigue profundizando? ¿Quiénes lo hacen?

¿Nos están acostumbrando al sufrimiento del otro? ¿Se está naturalizando?

Hacernos preguntas es una manera de producir conocimiento colectivo. Podemos dejarlas girando en nuestras mentes, responderlas y reenviarlas, compartirlas, agregar otras. Eso también es comunicación popular. Y se construye entre todos y todas.

Desde el año 2015 el número de luchadores y luchadoras por el medio ambiente asesinados  suman casi 200 por año. Estos datos surgen de una investigación realizada por la ONG Global Witness. 

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