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Un masivo verdurazo en Plaza de Mayo fue la respuesta a la represión que sufrieron los trabajadores y trabajadoras de la tierra en Plaza Constitución el 15 de febrero cuando intentaban instalar una feria para vender verduras a precios populares. Bajo la consigna "la lechuga le gana a los palos", la Union de Trabajadorxs de la Tierra (UTT) repartió el pasado miércoles más de 20 mil kilos de verduras a las cientos de personas que se agolparon en la plaza con changos y bolsas para recibir las verduras frescas que repartieron lxs productores.

Juan Martín trabaja en el almacén cooperativo de la UTT que abrió el año pasado en el barrio de Almagro, donde se comercializa la producción agroecológica que viene directamente de las quintas. En el marco del verdurazo, nos contó la dificil tarea de sostener una producción agroecológica y los reclamos que tienen del sector: "Nosotrxs utilizamos los feriazos para reclamar por una serie de cosas, por ejemplo, necesitamos una ley que nos permita acceder a las tierras, porque no somos propietarios de la que trabajamos. Somos apenas unos arrendatarios que tenemos que pagar altos costos, por una pequeña porción de tierra que nos deja en situación de vulnerabilidad: nunca sabemos si vamos a ser desalojados o tendremos que abandonarlas".
"Vinimos al Verdurazo de Plaza de Mayo en forma de protesta por la represión que sufrimos  en Constitución el 15 de febrero en el marco de otro feriazo. Vendemos la producción al costo, para que puedan acceder los compañerxs de la ciudad que están pasando hambre, y para manifestarnos. Nosotrxs protestamos, traemos nuestros alimentos y trabajo, nuestras manos, acá en la ciudad y lo mostramos". Juan Martin explicó la crítica situación que viven como pequeños productores de alimentos, desde la falta de acceso a la tierra, la vivienda, y la dificultad de allí de constituitse como familia: "Alquilamos a altos costos, producimos para un mercado concentrado, monopolizado, que nos paga miseria por esa verdura. Después llega al otro extremo de la cadena, los consumidores a altos costos, y eso se come el valor de nuestro producto. La gente no tiene alimentos, no puede acceder a ellos y nosotros no vemos valorado nuestro trabajo. Reclamamos un acceso a tierra."

Hacia un modelo agroecológico
Otro de los reclamos fuertes que vienen instalando lxs trabjadorxs de la tierra son medidas que reorganicen el sistema de comercialización de los alimentos: "Somos víctimas ambos extremos, tanto el productor como el consumidor, y también necesitamos más asistencia técnica para poder hacer esta transición a la agroecología. Nosotros, como parte de la organización, estamos haciendo una gran transición, producción sin químicos pero también justa con un valor acorde que reconozca el trabajo del productor, una correlación entre lo que el consumidor paga y lo que llega al bolsillo del trabajador. En esa transición a la agroecología necesitas más asistencia técnica, es complejo". Juan Martín explica que no se trata de "plantar sin químicos", sino que es necesario un desarrollo de tecnología, implementar bio-insumos con productos naturales, y considerar y respetar los ritmos del suelo. "Lo sencillo es producir verdura convencional: uno agarra el bidón con la etiqueta del producto que va para ese bicho o para esa época, y simplemente inyecta en el suelo. Esta costumbre enferma a las familias que viven en esa tierra y la producen, a los niños que viven entre las quintas. Enferma al consumidor, enferma la tierra. En ese sentido creemos que no hay nada que pueda oponerse a la agroecología, y muchos compañeros lo están haciendo, como resultado tienen una producción de alimento de alta calidad y lo pueden comprobar en los almacenes, consumir nuestros productos que tienen un nivel alucinante. Hemos perdido el conocimiento de lo que era un alimento de verdad. Si vienen y comen un producto nuestro van a recordar sabores, un rábano picante que no se encuentra en ninguna verdulería. Hoy estamos acá en forma de protesta por aquella represión, y también validando este sistema de conexión y encuentro entre los productores que estamos en las quintas desolados, por todas las lógicas del sistema, y los consumidores abandonados que muchas veces no pueden tener acceso al alimento y, desde ya,  un alimento sano. Revalidamos nuestra propuesta del verdurazo, es un acercamiento y hermanamiento con el pueblo".